En los últimos tiempos, los fabricantes de motocicletas deportivas dirigen sus políticas de ventas a evitar que cualquier posible cliente mire con excesivo recelo sus buques insignias, hablamos de Suzuki con la GSXR, Kawasaki con la ZX10R etc, dotándolas con todos los dispositivos de seguridad existentes.

Yamaha nos lo pone fácil en la nueva versión de la mítica R1 al incorporar el, ya popular, control de tracción. Ya nos mostró hace cuatro años que la política de la empresa es probar las cosas en el Cto. Del Mundo de Motogp para luego trasladarlo a sus motos de calle. En 2009, la marca de los diapasones trasladó directamente a su YZF-R1 la tecnología desarrollada en MotoGP, con la introducción del cigüeñal «crossplane». (Sigue leyendo)