El concepto Monster lleva ya entre nosotros más de 20 años y sigue asociado a la palabra “pasión”, un concepto iniciado por el ingeniero Miguel Galluzzi que, según parece, procede de un diseño ad-hoc buscando aprovechar elementos de otros modelos de la marca y que debe su nombre a la primera reacción de uno de los operarios de Ducati “Es un monstruo”. Sea o no cierto, es bonito pensar que algo que surge debido a la necesidad de superar un momento delicado se convierta en un acierto tan rotundo y dé lugar a la gama de modelos con mayor éxito comercial de la marca.
Si la Monster se inició como una manera de acercar al usuario novel a la marca con un modelo de coste contenido, su evolución posterior ha construido una gama que cubre desde el usuario de primera moto grande con la 696 de 80 Cv a usuarios expertos que buscan una naked potente y deportiva con la 1200 de 145 cv.
En el centro de la gama se encuentra la 821 objeto de esta prueba que, con sus 112 Cv, reune la ligereza y facilidad de conducción de las 696 y la deportividad y sofisticación electrónica de la 1200. (Sigue leyendo)
