Harley-Davidson Pan America 1250 ST 2025 - Prueba a fondo
Harley-Davidson - La Harley-Davidson Pan America ST es la versión más deportiva y orientada al asfalto dentro de la familia Pan America. Con ruedas de 17 pulgadas y suspensiones más cortas de tarado más firme, ofrece una experiencia más dinámica sin sacrificar el carácter rutero y la presencia que siempre ha caracterizado a la marca. Es, sin duda, su modelo más eficaz en conducción deportiva.
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Harley-Davidson dio un paso decisivo al lanzar la familia Pan America, introduciéndose en el segmento de motos de aventura modernas con aspiraciones ruteras. La Pan America 1250 ST representa la versión más orientada al asfalto dentro de la gama Pan America, ofreciendo una combinación de potencia, comodidad y electrónica avanzada, pero sin alguno de los elementos de la versión Special más orientada al trail, como las suspensiones electrónicas y el sistema de altura adaptativo al no considerarlos necesarios para una moto más baja de asiento y utilizada solo en asfalto.
Hemos dispuesto de una unidad en color negro durante una semana lo que nos ha permitido probarla en todo tipo de carreteras, incluyendo un viaje de 2 días en el que hemos recorrido 780 Km por carreteras variadas, muy retorcidas en su mayor parte. Madrid, Las Hurdes, las Batuecas, Peña de Francia, Gredos y vuelta. Para completar la prueba nos ha acompañado nuestro compañero Juan, usuario de una Pan América Special, ya con bastantes kilómetros, lo que nos ha permitido ir intercambiando ambos modelos. Juan nos comenta su impresión sobre las diferencias que ha notado en marcha en la segunda opinión.
El corazón de la ST es su motor. Se trata del Revolution Max 1250, un bicilíndrico en V a 60° refrigerado por líquido con doble árbol de levas por culata (DOHC). La inyección electrónica secuencial ofrece una entrega de potencia progresiva y precisa. El motor desarrolla 150 CV a 9.000 rpm y 127 Nm de par a 6.750 rpm, La entrega es lineal y controlable, con un sonido grave que transmite potencia sin ser escandaloso.
La transmisión es de 6 velocidades. El asistente de cambio permite subir y bajar marchas sin usar el embrague, facilitando la conducción deportiva y continua. Ha funcionado con eficacia y suavidad, las marchas se suben y bajan con precisión y dan una sensación muy deportiva al ir enlazándolas.
La ST utiliza un bastidor tipo “stressed member”, es decir en el que el motor contribuye a la rigidez estructural, favoreciendo la centralización de masas y la estabilidad.
No cuenta con las suspensiones electrónicas de la Special, pero sus suspensiones Showa Balance Free son de gran calidad. El tren delantero monta una horquilla invertida de 47 mm regulable en compresión, extensión y precarga, mientras que la suspensión trasera corre a cargo de un mono amortiguador también totalmente regulable. Los recorridos de suspensión son de 170 mm delante y detrás. Tanto en la horquilla como en el amortiguador, la precarga se regula electrónicamente mientras que los hidráulicos se regulan manualmente, de la manera tradicional.
No incorpora el Adaptive Ride Height que baja la precarga a muy baja velocidad, ya que se considera innecesario por su menor altura de asiento (825 mm).
La ST monta llantas de 17 pulgadas en ambos ejes, calzadas con Michelin Scorcher Sport especialmente diseñados para este modelo. Son neumáticos deportivos que proporcionan un excelente agarre y estabilidad en toda circunstancia y favorecen la agilidad de la ST.
El sistema de frenos incluye doble disco delantero de 320 mm con pinzas radiales de cuatro pistones y disco trasero de 280 mm ambos firmados por BREMBO. El ABS con intervención en curva asegura frenadas consistentes y controladas, incluso con carga y en condiciones de inclinación. El tacto inicial es excelente y la frenada resultante muy potente.
El paquete electrónico es muy completo e incluye tres modos de conducción prefijados (Rain, Road y Sport) y dos configurables en el mapa del par motor, freno motor, programación del acelerador, control de tracción y bloqueo de frenos. El control de tracción y el ABS se adaptan a la inclinación. Tambien, sistema anti wheelie, control de deslizamiento por exceso de par motor, asistente de cambio up&down, control de presión de neumáticos, puños calefactables y una vistosa pantalla TFT de 6,8” a color, semitáctil (realmente es táctil en parado y bloquea esa función en marcha), completa y personalizable, con conectividad Bluetooth, navegación paso a paso, puerto USB-C y manejo sencillo mediante los mandos de su piña izquierda.
Otros datos importantes son su peso de 246 Kg en orden de marcha, su altura de asiento de 825 mm y su depósito de 21,2 litros
La ST se ofrece en tres colores: Gris, negro y rojo, teniendo los dos últimos un sobreprecio de 500€.

El precio es de 21.900€ para la versión en gris y de 22.400€ para las versiones en rojo o negro. Muy similar al de modelos que son su competencia más directa como la Ducati Multistrada V4, la Triumph Tiger 1200 GT o la BMW S 1000 XR

José María Hidalgo
Ficha Técnica: 71 años, 83 kilos, 1,83m
Nivel: Rutero, ex sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito y últimamente al trail.
Harley-Davidson nos ha cedido para esta prueba una unidad en color negro, el más atractivo y elegante en mí opinión.
La Pan America ST exhibe un diseño claramente derivado del estilo Adventure, pero con aspecto menos off-road. Su frontal compacto, con un carenado reducido y un pequeño fly-screen en lugar de la gran pantalla de su hermana Special, le otorga una apariencia más deportiva y “rodadora”. Los plásticos laterales no son voluminosos , pero la impresionante presencia del motor en V le da un aspecto rotundo y acorde con su peso relativamente alto para una roadster, aunque este se nota más visualmente y en parado que en marcha. La calidad de la pintura y de cada uno de sus componentes son notables, como es norma en la marca, y ayudan a justificar su precio. Lo que queda claro desde el primer golpe de vista lateral, es que se trata de una auténtica Harley-Davidson, no hay nada más que ver su motor.
A pesar de la primera impresión visual, al subirte no te sientes en una posición excesivamente elevada. La postura me ha resultado bastante cómoda. Los pies tocan bien el suelo con ambas plantas, brazos y manos quedan en una posición natural y la flexión de rodillas no es excesiva, aunque mayor que en una moto de orientación trail como es la Special. La ergonomía guarda un equilibrio entre comodidad de viaje y deportividad, aunque confieso que preferiría que el manillar estuviera un poco más bajo para cargar algo más de peso sobre el tren delantero, pero esta es una opinión personal.
Al arrancarla, el motor vibra ligeramente, con mucho carácter aunque, tras etapas de muchos kilómetros, nunca me han resultado molestas, ni siquiera con guantes de verano. Gracias a su regularidad de funcionamiento, no es un motor que intimide a bajo régimen, pero cuando giras el gas con decisión responde con contundencia. El sonido es más grave que en otras roadster de cilindros paralelos y más actual que un clásico V-twin enfriado por aire, prescinde de la resonancia de otros modelos de la marca en favor de tonalidades más contenidas, lo cual ayuda en viajes largos y quizás te ahorre los tapones en los oídos.
Durante los primeros kilómetros en zonas urbanas, la ST se comporta con mucha dignidad para su tamaño. No es la moto más ideal para tráfico intenso, pero no se siente torpe ni lenta.
En semáforos y arranques con tráfico, la entrega de par es progresiva y el motor responde de forma suave especialmente en los modos Road o Rain. Además el embrague requiere poco esfuerzo, reduciendo el cansancio y permitiendo una conducción suave y controlada.
La visibilidad desde el puesto de mando es buena y la postura dominante y anchura del manillar facilitan su control en maniobras a baja velocidad. Los retrovisores ofrecen una imagen clara de lo que nos sigue.
La amortiguación hace un buen trabajo al absorber badenes, irregularidades del pavimento y pequeños resaltes.
Al aparcarla, la pata de cabra es algo “particular” y las primeras veces puede parecer que la moto se inclina demasiado, pero es cuestión de acostumbrarte, la moto queda correctamente inclinada y perfectamente estable.
En resumen: cumple perfectamente su cometido urbano sin destacar frente a las motos mas ligeras, pero sin que se le puedan achacar inconvenientes dignos de mención.
Cuando la carretera se abre, la Pan America ST muestra su carácter más confortable y viajero: En vías rápidas y autopistas, la estabilidad es total. La moto no se siente nerviosa y mantiene la trazada con mucho aplomo.
En tramos con curvas amplias o enlazadas de trazado rápido, la ST mantiene un gran aplomo y permite una conducción fluida, sin que el piloto sienta que lucha contra la máquina.
A velocidades máximas legales, la protección aerodinámica es muy aceptable, aunque no llega al nivel de una GT o una Trail rutera. La pantalla desvía todo el aire del cuerpo evitando el cansancio en etapas prolongadas. El aire si se nota en los brazos y (depende de tu altura) la parte baja del casco. Para mí, la protección es suficiente para ir a velocidades relativamente altas sin cansancio. En viajes con temperaturas bajas, sí echaría en falta una pantalla más alta y envolvente.
El motor gira con soltura, permitiendo recuperar en marchas largas sin dificultad. Su entrega es progresiva y lineal, haciendo posible rodar a buenos ritmos sin brusquedades. En cambios de carril o adelantamientos rara vez se hace necesario bajar una marcha ya que a partir de 3.000/4.000 rpm, dependiendo de la marcha, la moto responde con mucha solvencia y estira sin baches de potencia.
Las suspensiones son regulables, pero yo no las tocaría, el ajuste estándar es un muy buen balance entre firmeza y suavidad, absorbiendo irregularidades de la calzada sin penalizar la trazada. Dado lo variado de los terrenos que hemos recorrido, no hemos visto necesario cambiar nada.
Hemos hecho la mayor parte de los kilómetros de la prueba por carreteras de montaña, muchas de ellas muy reviradas. Este es el terreno donde más hemos disfrutado la moto. En carreteras plagadas de curvas, subidas, bajadas y cambios de rasante frecuentes, la Pan América ST ha respondido muy bien, mejor de lo que su apariencia haría pensar.
Los cambios de dirección se hacen de manera más rápida de lo que su peso sugiere, gracias a las ruedas de 17", la centralización del peso, una geometría bien ajustada y unas suspensiones que funcionan muy bien.
En trazadas en las que entras rápido, la moto inicia la curva con decisión y mantiene aplomo incluso cuando el asfalto es irregular. No es una deportiva pura, pero permite ir rápido y divirtiéndote, transmitiéndote nobleza y confianza.
En frenadas agresivas antes de curvas, los frenos Brembo con ABS sensible a la inclinación dan un margen de error generoso. La frenada es muy potente y dosificable y se agradece la calidad de la horquilla que aguanta frenadas muy fuertes sin hundimiento excesivo y sin descomponerse.
En cambios de dirección, la moto se siente aplomada, sin movimientos bruscos ni sensación de flotación.
En apoyos fuertes, sí se nota algo más la masa de la moto, pero no amenaza la estabilidad, basta no forzar en extremo, sino leer bien la curva y modular la velocidad de entrada.
En curvas pequeñas o de radio cerrado, requiere a veces un poco de esfuerzo para controlar la inercia pero, una vez posicionada, la buena entrega del motor te saca de la curva con facilidad. Incluso en garrotes de casi 180º y con fuerte inclinación (por ejemplo en la subida y bajada de la Peña de Francia) la ST nos ha transmitido confianza y permitido disfrutar mucho a buen ritmo.
De viaje, no presenta mayor inconveniente que añadirle alguna de las opciones de equipaje que ofrece la marca o atarle una bolsa con pulpos a la robusta parrilla trasera.
Para poner a prueba su carácter rutero, hemos realizado un viaje de 780 km en dos días con itinerario desde Madrid hacia el oeste, atravesando Las Hurdes, Las Batuecas y la Sierra de Francia. Huyendo de las autovías utilizamos únicamente carreteras nacionales y locales, muchas de ellas con multitud de curvas y tramos muy revirados.
La verdad es que ha sido un viaje precioso, con infinidad de cambios de inclinación y excelentes paisajes, solo empañados por alguna zona quemada en los incendios de este verano. Si tenéis dos o tres días libres, os lo recomiendo.
La moto se ha comportado de maravilla en todos los terrenos, muy cómoda, con un motor muy solvente que ha convertido los adelantamientos en juego de niños, siempre sintiéndote con control y una capacidad de diversión que nos ha hecho disfrutar mucho de la ruta.
Tras dos días de supuesta “paliza” y muchas horas sobre la moto cambiando un par de veces de la ST a la Special y viceversa, he acabado bastante fresco lo que dice mucho de la comodidad de la ST (a la Special se le supone, aunque, salvo a muy alta velocidad, ambas son igual de cómodas). Eso, para mí, es un gran indicador de que la ergonomía, el diseño del asiento, la posición del manillar y la respuesta del tren delantero están bien ajustados para rutas largas y exigentes. Como he dicho antes, yo solo le bajaría ligeramente la posición del manillar para ir con el tronco un poco más inclinado.
Ya contábamos con una buena estabilidad en curvas rápidas y con asfalto aceptable, pero, como hemos comentado, nos ha convencido también en curvas lentas y muy cerradas en las que ha demostrado una agilidad, precisión, rapidez en los cambios de inclinación y absorción de irregularidades por encima de lo esperado. Su peso de 246 kilos (más gasolina) se minimiza por el buen reparto de pesos y la calidad de su parte ciclo.
Con embrague, el cambio funciona ejemplarmente, con suavidad y precisión y sin un solo fallo en toda la semana. He usado exhaustivamente el asistente del cambio, tanto subiendo como bajando marchas. Subiendo es un poco brusco de segunda a tercera, como en la mayoría de bicilíndricos, pero los cambios a cuarta, quinta y sexta sin queja alguna, funciona muy bien. Bajando marchas, resulta preciso y suave.
A la vuelta, se nos hizo de noche y recorrimos los últimos tramos de carretera sin nada de luz, ningún problema, la iluminación de la ST es excelente, con un haz de luz potente y de mucha anchura que ilumina bien los arcenes.
Durante todo el viaje, el consumo que hemos comprobado fue de 5,6 litros / 100 km. lo que es una cifra muy razonable para una moto de su porte y potencia, especialmente circulando por carreteras reviradas donde las aceleraciones frecuentes incrementan mucho el gasto. Con su depósito de 21,2 litros, la autonomía total es superior a los 370 km, suficientes para plantearse recorridos de bastante más de 300 km entre gasolineras con margen holgado.
La Harley-Davidson Pan America 1250 ST es una moto que sorprende por su capacidad de adaptarse a carreteras reviradas, autopistas y rutas largas sin comprometer la comodidad del piloto. Su motor, parte ciclo y electrónica la convierten en una opción seria dentro del segmento sport-touring, con personalidad propia y tecnología avanzada, es una alternativa a las marcas europeas y japonesas más asentadas en este segmento, hasta ahora poco cubierto por la marca estadounidense.
SEGUNDA OPINIÓN
Juan Muñoz
Ficha Técnica: 61años, 99 kilos, 1,65m
Nivel: Montar en moto y, últimamente, además, trail.
Como usuario desde 2023 y mas de 54.000 kms de una Harley Davidson Pan America 1250 Special que me han llevado por todo tipo de carreteras, caminos y pistas del ámbito trail mas o menos agresivo, no enfoco mis líneas a describir las características de la Pan America 1250 ST, más bién a contaros mis sensaciones de manejo y sus diferencias.
La ausencia de protectores de manos, la pequeña cúpula fly-screen, sin los protectores laterales y faros auxiliares, la resultante menor altura, por la llantas de aleación de 17¨y recorridos de suspensiones, el asiento corrido que mantiene la línea más deportiva, sus pequeños y precisos reposapiés, y su característica trasera limpia y ya acondicionada para las maletas laterales de la marca y para su propio top-case, hacen de ella una moto visualmente más liviana e incisiva al avance.
Moverla en parado resulta sorprendente más fácil por la ausencia de los archiperres que aportan unos cuantos kilos.
Al sentarse para su conducción, refuerzas la impresión de ligereza por la limpia visión al frente, incluso la zona de la pipa de dirección más clara por la ausencia de electrónica de suspensión.
El asiento antideslizante transmite una sensación de firmeza, resultando, con los kilómetros, tan confortable como en la Special. En mi caso, al principio en parado, hecho de menos mi asiento SUNDOWNER SOLO rebajado y el Adaptive Ride Height, aunque llego al suelo con ambos pies y en poco tiempo me habitúo a la nueva posición.
Iniciar la marcha me sorprende al apreciar el empuje de la moto, más aún al comprobar que tengo seleccionado el modo Road y rápidamente acepto la invitación para probar el resto de modos especialmente el Sport. Muy especialmente.
Uno de los motivos que me movió a probar la PA ST fue la certeza de que el motor Revolution Max puede ofrecer mucho más de lo que se muestra en la PA Special. No me defraudó. La respuesta del motor y gracias a su magnifica configuración electrónica ofrece ahora un claro espíritu deportivo en sus modos Sport y Road. Además, disponemos de dos modos completamente configurables al que se les añade la opción URBANO en el Mapa del par motor.
Personalmente y, sin perder de vista que es una maquina de más de 250 kg, percibo una gran agilidad con la PA Special, y es este el otro punto de atracción por la PA ST. En trazados revirados y sin demasiadas contemplaciones por su estado, lo difícil no fue meterla en las curvas ni salir de ellas, fue quitarme la media sonrisa de la boca durante su conducción. El corto recorrido de la suspensión y su acertada configuración de serie, la delicadeza del tacto del acelerador, la llanta de 17 delantera, el menor peso de estas, su ya conocida potencia de freno.
Solvente y… DIVERTIDISIMA.
En ningún momento eché de menos la postura de conducción de la Special, ni siquiera en recorridos largos y sinuosos. No precisé mas cobertura por la fly-screen (que en mi Special, siendo regulable, siempre llevo en la postura más baja).
La acompañante, aunque acostumbrada a la presencia de alguna bolsa o Top Case en la bandeja trasera, la forma del asiento le facilitaba una postura que, sin llegar a caer sobre el piloto, no favorece su caída hacia atrás en ninguna situación resultando en una postura cómoda y conocida.
Como novedad sobre la versión anterior, la ST muestra la velocidad a que está programado su Control de Crucero cuando este está en funcionamiento o en situación de ser activado. Esta mejora puede que esté ya incorporada en las nuevas unidades de la versión Special o que una posterior actualización de software la incorpore ya que el cuadro es el mismo.
¿La cambiaría?
No. No la cambiaría. Mi expectativa al adquirir la Special y ahora, como siempre puntualizo; era viajar solo o acompañado, con o sin equipaje por cualquier tipo de ruta o trazado y, siempre, siempre, con la opción de poder subir con solvencia a castillos u otras zonas sin acceso por asfalto.
Si mi opción fuera rutear/viajar por asfalto sin apenas aventurarme fuera de él, sería una estupenda opción.
FICHA TÉCNICA
FOTOS DE LA HD Pan America 1250 ST
Fotos: jmdf y Super7Moto

