KTM 790 Duke – Prueba a fondo - Tercera opinión
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Probador: Anibal Saiz
Ficha Técnica: 35 años, 92 kilos, 1,89m
Nivel: Aficionado a las tandas en circuito, piloto del manchego, monitor en cursos de conducción.
¡Ready to Race!
El eslogan al que KTM nos tiene ya acostumbrados, además de ser marca de la casa, es toda una declaración de intenciones en este modelo que, podemos asegurar, no dejará a nadie indiferente.
Mi primera sensación, al acercarme y subirme a esta más que particular montura, fue sentirme enorme. Si me hubieran subido a la moto con los ojos cerrados, habría apostado una mano a que no tenía entre mis piernas una máquina de clindrada mayor de 250c.c. La ligereza y estrechez logradas por la marca austriaca en esta 790 Duke es sencillamente impactante. El bicilíndrico, los escasos 14 litros de capacidad del depósito y su singular diseño, estirado y estrecho en la base, han sido sin duda claves en este objetivo.
Pero se despejan todas las dudas y desaparece cualquier engaño al que sus reducidas dimensiones nos hayan podido llevar a primera vista. Y lo hacen tras accionar el contacto. El “Ready to Race” aparece en la pantalla digital tras girar la llave y todo comienza a tomar color al primer toque de botón. Un sonido ronco y profundo, inconfundible en cualquier bicilíndrico deportivo, pero especialmente particular y característico de la familia KTM y más especialmente de sus medianos y grandes propulsores de la gama naked.
Al primer golpe de gas nos queda claro que no estamos ante el más dulce de los motores. Este dos cilindros en paralelo, al igual que todo el conjunto, tiene carácter y mucho. No en vano, la marca declara oficialmente 105 cv y 87 Nm a 8.000 rpm. Cifras para nada desdeñables a pesar de lo estratosféricas que resultan algunas prestaciones que podemos observar hoy en día en las motos de carácter sudeportivo, que pueden a veces hacernos perder la perspectiva.
No hay que olvidar que estamos ante una de las más ligeras y manejables máquinas de su segmento, por lo que el aprovechamiento de la caballería es máximo. La 790 Duke es una moto más que manejable y nos da una gran sensación de ligereza y control, al mismo tiempo que muestra un carácter casi indomable cuando la queremos llevar a su máximo rendimiento.
Las prestaciones de este modelo son fantásticas y es una de las motos más divertidas de las que podamos disfrutar. Perfecta para las carreteras más reviradas y muy versátil en los entornos más urbanos.
Si habéis leído la parte inicial del artículo, ya estáis al tanto de la más que completa y sofisticada electrónica de la marca en buena parte de sus modelos hoy día. Un panel digital repleto de información útil y de fácil y directa lectura, muy configurable al gusto de cada uno, nos permite modificar la pantalla principal para mostrar diferentes datos a discreción de cada usuario.
A medida que vamos profundizando en las diferentes opciones de configuración electrónica nos daremos cuenta de la cantidad de variantes que podemos controlar desde la piña. Encendido o apagado del ABS, con sus respectivos modos de actuación, igualmente para el mapeado del motor, control de tracción, control de salida, control de freno motor, un quickshifter de funcionamiento casi impecable, anti-wheelie...... En defintiva, disponemos de una cantidad de combinaciones inmensa para hacer de nuestra 790 Duke una máquina totalmente adaptada a nuestro estilo de conducción y a cada situación, dentro y fuera de las vías públicas.
Nunca habrá cabida para el aburrimiento si decides guardar en tu garaje una de las unidades de este juguete para mayores que es la 790 Duke.
Continúa con la ficha técnica...
