BMW R 1200 GS Adventure - Cuarta opinión - Un experto Gsero
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Cuarta opinión - Un experto Gsero
Nombre: Mariano Caballero
Ficha Técnica: Altura: 1,76, Peso :75, Edad: 46
Nivel: Aficionado a las carreteras de montaña, rutero incansable, mas de 130.000 Km. en GS.
He tenido la ocasión, gracias a Super7, de rodar unos 40 km con la GS Adventure LC. Me hubiera gustado hacerle más kilómetros, poder variar las carreteras por las que rodar y así probar todos los “gadgets” con los que viene equipada, pero las circunstancias y el tiempo que teníamos eran los que eran, así que cuento mis “conclusiones”, aunque más bien debería decir mis “percepciones”.
A efectos de poder entender mejor lo que exponga, apuntar que cuando me subo en la Adventure, me bajo de mi GS del año 2007 con casi 110.000 km.
Hemos quedado prontito en Galapagar, y me he adelantado un poco en la hora de la cita. Veo aparecer a Pe en la Adventure, después de llevar varios segundos oyéndole acercarse. Me deleito escuchándole, ese sonido me encanta: ronco, deportivo y lo suficientemente alto para disfrutarlo y no molestar.
Antes de bajarme de mi GS y disfrutar la Adventure, hacemos unos kilómetros cada uno en nuestra moto. Mi primera sorpresa al subirme a la Adventure: no me cuesta llegar al suelo tanto como en la anterior, probablemente por lo más estrecho del asiento. Ponemos el motor en marcha y…, otra vez, ¡qué gusto, qué bien suena!. Engranamos 1ª y “clonk” bastante escandaloso (me choca, pero así es). Por delante kilómetros de carretera de montaña, estrecha, entre ligeramente y considerablemente bacheada (sin llegar a muy bacheada) y la primera impresión: noto excesivamente las imperfecciones de la carretera, aún habiendo puesto las suspensiones en “SOFT”. ¿Han pecado estos alemanes con la dureza de la suspensión?. La pregunta se resuelve enseguida, pues esa sensación desaparece rápido. En escasos 5-6 km te das cuenta que a pesar de la percepción inicial, la moto es más cómoda que mi GS por esas carreteras (asiento, posición…), y esa percepción inicial quizás sea debido a la mayor dureza del asiento, que siendo claramente más duro, se me antoja mucho más cómodo. No encuentro casi diferencia en la facilidad de conducción…, y es nuestro primer baile, lo que dice mucho a su favor. A mí no me hace falta ir más rápido, pero me da en la nariz que todos los cambios que esconde la Adventure, haga que se pueda ir más rápido que con mi actual GS por este tipo de carreteras, muy a pesar del hándicap del peso en su contra.

No voy a descubrir nada nuevo si afirmo que todo en esta Adventure es mejor que en la anterior, pero sí me atreveré a afirmar (ésa es mi sensación), que la mejoría es más acusada, comparándolas con las de “aire”, en la Adventure que en la GS “normal”. Al igual que hoy, en su día tuve la ocasión de probar la GS LC, y en los pocos kilómetros recorridos, no he percibido tanta diferencia dinámica entre la GS y la Adventure, como sí lo percibía en las de aire. Aunque estoy seguro de que hay cierta diferencia dinámica entre ellas, no he tenido la ocasión de “enganchar” una serie de esas curvas cortas y seguidas que te obligan a tirar la moto de un lado a otro enérgicamente, y donde es posible que se note bien por la evidente diferencia de peso, pero por las carreteras que hoy hemos transitado, bastante ratoneras, no era complicado meter la moto por su sitio, ni levantarla ni, algo que me ha llamado la atención bastante, cerrar la trayectoria con cierta facilidad.
En carretera de curvones o curvas medias con buen piso, no hago prácticamente kilómetros, pero las 10 o 12 curvas de este tipo que enlazo, me sirven para poder asegurar que tiene un gran aplomo y sigue siendo muy fácil y rápida (tampoco descubro nada nuevo ni nada que ya intuyéramos).
Cuando probé la GS LC, lo hice saliendo desde Madrid, recorriendo unos 30 km de autovía, y posteriormente otros 40 km de carreteras sinuosas, de buen firme. Evidentemente, lo que percibí de aquella toma de contacto, en resumen, comparándolo con mi GS fue que era mejor en todo, en algunas cosas con una diferencia sustancial, en otras no tanto, pero en definitiva superior. Sobre todo, destacaría el funcionamiento del motor, que es de una considerable mayor suavidad, sin entrar en términos de potencia. En ese sentido, la Adventure se siente prácticamente igual.
Inicialmente, puedes tener la sensación de que la entrega del motor es más brusca, pero esta sensación desaparece en cuanto pasan pocos kilómetros y te das cuenta de que no es tanto el motor, sino el acelerador, que a diferencia del de mi GS, no tiene esos milímetros “muertos” y que me he acostumbrado a gestionar, sino que es más directo. Cuando asimilas esa diferencia (y lo haces rápidamente), el rodar en general se convierte mucho más suave, la vida a bordo es más placentera (aún). Algo que me ha llamado la atención, es que rodando a velocidad baja/media (40-70 km/h), la rumorosidad del motor me ha parecido mayor que en la mía. Como si hubiera más ingredientes ahí debajo “cocinándose”. Esa rumorosidad dejas de apreciarla a unos 80 km/h, desapareciendo también el delicioso sonido de su escape, y dando paso a un silbido parecido, salvando las distancias, al de las K.
También hablando del motor, he tenido la impresión que retiene menos y, claramente, estira más y mejor.
No he comentado nada del embrague con sistema antirebote: buen funcionamiento y excelente invento que nos facilita las cosas.
Tampoco he probado los frenos a fondo, pero todo indica que se dosifican mejor y son más efectivos.
Mandos: ¡qué barbaridad, qué cantidad de botones!. No comento nada al respecto porque no me ha dado tiempo a probar ni a hacerme con ellos, y como ya pasara con modelos presentados anteriormente, parece que BMW (¿por fin?) se ha pasado a las piñas que llevan el resto de marcas (ahora que todos habíamos aprendido a decir “pinícula”, resulta que se dice “flim”; habrá que actualizarse).
Estéticamente, cada cual que saque sus conclusiones, pues cada uno tenemos nuestros gustos. A mí me parece escandalosamente grande, más que la anterior, lo cual no es ni bueno ni malo, simplemente, es grande, y lo que sí me parece (tampoco he tenido mucho tiempo para examinarla muy a fondo), es que en general está muy bien rematada, aunque siguen dejando a la vista algunos cables y conectores que costaría muy poco proteger más y mejor, también de la vista. Lo que sí agradezco sobremanera, es la desaparición (parece que va siendo generalizada, afortunadamente), de los “botes de orina” a modo de depósito de líquido de frenos.

En definitiva, lo que todos sabemos sin habernos subido a ella: es un maquinón, que te hace devorar kilómetros de una manera más fácil y más cómodamente.
Cuando Super7 nos pidió que escribiéramos unas líneas de esta toma de contacto, nos pidió que también expusiéramos los defectos o pegas que le pudiéramos encontrar; pocas pegas le he podido sacar y ya están comentadas, pero lo que para mí es imperdonable, y no sé si achacarlo a la moto o a BMW, es… ¡¡que no está en mi garaje!!.
Mariano Caballero
