HONDA CrossTourer – Sport/turismo de aventura - Prbd 1: Curvas
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En Curvas
Antes de hablar del tacto geométrico y del comportamiento en curva, conviene subrayar la llamativa altura a la que están instaladas las estriberas, tanto es así que resulta francamente difícil de hacerlas rozar en carretera. Efectivamente, transitando por alguna incorporación limpia de autovía, sí, una de esas redondas interminables que llegan a hacerte perder el sentido de la verticalidad, como te descuides, después de tanto tiempo inclinado, pues estuve en varias ocasiones preparado para escuchar la estridencia de los avisadores frotando sobre el asfalto y me quedé con las ganas. Tanto es así que, al repetir esa misma variante, saqué ligeramente la punta de la bota para comprobar que aún me quedaban por consumir dos o tres centímetros del saldo que la Cross Tourer ofrece en distancia libre al suelo. Sí, una altura impropia de su categoría…, si es que la queremos clasificar como cualquier maxi trail que deba monta un punto más bajas sus estriberas para facilitar una cómoda conducción de pie fuera del asfalto.
En cuanto al paso por curva propiamente dicho, ningún reproche, esas mismas revueltas interminables sirven para valorarlo diría que casi como ninguna otra curva. Los cambios de dirección, por otro lado, se resuelven más que con una digna soltura, con una franca facilidad, gracias, en buena media, a la posición y sobre todo a la anchura del manillar y a la arquitectura en uve longitudinal del motor.
En cuanto al aplomo, el paso por las variantes combadas y elevadas de las autovías resulta la prueba de fuego en ruta para este apartado. Cuando la Cross Tourer pasó inclinada y con el gas abierto en quinta o sexta sobre las temibles juntas de dilatación y su correspondiente ondulación, lo hizo con nobleza y sin una sola réplica, dejando la sacudida lógica y original como única oscilación de ese paso comprometido.
Sin embargo, encontramos una importante pega en el comportamiento en curva de este particular modelo. Se trata de una sensación de ligereza que transmite el tren delantero en dos momentos particulares:
Primero en el de girar la moto y tirarla a la curva, sobre todo cuando la ocasión requiere hacerlo con decisión y con cierta energía. No vamos a decir que la Cross Tourer transmita desconfianza en ese trance tan delicado, pero sí que echamos en falta, quizá, toda la precisión que buscamos a la hora de apuntar el morro de la moto hacia el interior de la curva.
Y segundo cuando queremos rematar la inclinada, llevarla hasta su mismo límite para hacer el paso por cualquier curva y momento de la conducción que lo exijan. Esa sensación se percibe aun más acusada si llevamos el tronco un tanto fuera de la moto y echado hacia el interior, aunque tampoco sin componer tampoco, ni mucho menos, una figura como ésas con las que nos deleita, por ejemplo, Marc Márquez sobre su RCV 213. Hay resaltar, por último y como detalle a favor de la Cross Tourer, que el perfil del neumático trasero se apreciaba ya notablemente aplanado, algo que sirve como atenuante, pero no como eximente para esa pega, esa ligereza apreciada; se puede decir que con un neumático en óptimas condiciones de uso, presumiblemente, la sensación de ligereza hubiera sido menos acusada, pero en ningún caso puede justificarla al completo un neumático que marca los hombros en su perfil.
