KTM 1290 Super Adventure S 2019 – Prueba a fondo - Segunda opinión
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Probador: José María Hidalgo
Ficha Técnica: 64 años, 85 kilos, 1,83m
Nivel: Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.
Los 2 días durante los cuales he podido disponer de la Super Adventure han estado trufados de lluvias moderadas con momentos de sol, lo que ha hecho que la mayor parte de la prueba haya transcurrido por carreteras mojadas, aunque el segundo día hemos podido hacer algunos tramos con el asfalto prácticamente seco y muy buen agarre.
Dos días con una Trail de 160 cv por carreteras mojadas me han hecho apreciar lo bien hecha que está esta moto, lo que en principio parece un poco loco, no lo es en absoluto, es una moto muy fácil de llevar incluso en circunstancias poco ideales. La potencia está ahí, pero para ayudarte cuando la necesites no para ponerte en apuros.
La impresión visual es impactante por lo voluminoso, impresión común a todas las grandes trail, un aspecto claramente reconocible como el de una KTM. Para mi gusto, el tamaño de la zona de faro frontal resulta algo desproporcionada por lo grande, como viene siendo norma en la casa, aunque en este caso más acentuado. La verdad es que eso no lo veo cuando voy sobre ella y ayuda a una correcta posición de faro y luces laterales, además, seguro que me acostumbro y me acaba gustando, forma parte de su personalidad.
Su aspecto global es rotundo y con mucho carácter, con piezas de calidad y bien acabadas. Salvo algún pequeño detalle como el comentado por Mariano sobre la sonda lambda, nada que criticar.
La postura es cómoda y natural, el manillar es ligeramente más estrecho que en otras trail y en la posición estándar (se puede montar en 2 posiciones) me ha resultado perfecto, también el asiento, amplio y con un buen compromiso entre firmeza y mullido. Si retraso la posición hasta tocar el asiento del acompañante el cuerpo queda ligeramente inclinado, si me coloco en el centro, la espalda queda recta. Con mi altura llego con holgura al suelo, creo que quien pase algo del 1,70 no tendrá problema para manejarla en parado. La postura de las piernas es relajada, con una flexión de rodillas nada forzada, además permite montar los reposapiés en dos posiciones para adaptarse a las preferencias de su dueño.
El sistema de arranque es asistido, no hace falta dejar el botón de arranque pulsado hasta que el motor cobre vida, basta una pulsación y la electrónica se encarga de arrancar el motor.
El sonido es marca de la casa, pero discreto como marcan las normas de homologación.
Me entretengo en aprender las posibilidades de ajustes, tanto de los modos de conducción, ABS, precarga, amortiguación como de las informaciones que quiero ver en pantalla. Todo muy fácil e intuitivo, el cuadro de instrumentos es, no solo bonito, también muy práctico y completo. Las posibilidades de personalización junto a mi curiosidad me tienen varios minutos entretenido.
La solución (opcional) KTM My Ride permite utilizarlo como navegador conectándolo con tu móvil mediante una aplicación específica, muy práctico y limpio.
Ajusto la distancia de las manetas y los espejos a mi gusto y en marcha.
Por ciudad, sorprende la dulzura de su motor, nada que ver con las patadas a bajas vueltas de modelos pasados de KTM, en las primeras marchas puedes salir desde poco más 2.000 vueltas sin brusquedades ni traqueteos, en cuarta y quinta es mejor hacerlo desde 3.000 rpm, antes si notarás algún perezoso traqueteo y en sexta necesitarás 4.000 rpm para acelerar con consistencia y sin protestas, normal ya que la sexta se ha configurado como over-drive para poder circular a alta velocidad sin necesidad de llevar el motor alto de vueltas.
El cambio y embrague funcionan con suavidad y la postura de conducción y su adecuado manillar hacen muy fácil dominarla a baja velocidad. Lo que la puede limitar algo circulando entre coches es la anchura de su manillar, pero menos que a otras trail grandes ya que es mas contenida.
Por autovía, es cómoda y protectora, la cúpula sin necesidad de subirla al máximo protege perfectamente el pecho y el cuello, aunque se cuela algo de aire por los laterales que notas en los hombros y laterales del torso, si la bajas del todo, llega aire al cuello pero lo notas menos en los hombros, yo la he llevado baja cuando no llovía y alta con lluvia y me ha parecido un buen compromiso entre protección y aparatosidad. Tambien merecen elogio los retrovisores, grandes y bien situados.
A nivel dinámico es estable en recta y negocia los curvones rápidos con total aplomo, proporcionando una gran confianza.
He aprovechado para probar el cambio asistido, subiendo de vueltas e insertando marchas sin cortar, un avión, la suma de empuje del motor con la rápida inserción de marchas proporciona unas aceleraciones impresionantes y muy prolongadas, prácticamente como si tuvieras una sola marcha con un rango inmenso de revoluciones.
El sistema también te permite bajar marchas sin utilizar el embrague y tanto subiendo como bajando marchas funciona muy bien, incluso entre primera, segunda y tercera no notas un salto indeseado al subir de marcha. Para bajar las marchas hay que hacer correctamente el movimiento, pisando con cierta energía y completando el recorrido, una vez le coges el tacto funciona de maravilla.
He probado el control de crucero, fácil de usar y muy práctico, una vez alcanzada la velocidad deseada basta una pulsación para que la mantenga y se puede incrementar o decrementar de kilómetro en kilómetro con una pulsación breve o de 5 en 5 manteniéndolo pulsado hasta conseguirla. Se anula con el mando de selección, cambiando de marcha, usando el embrague, frenando o haciendo una presión extra en sentido de cierre sobre el acelerador ya cerrado. El sistema recuerda la última velocidad seleccionada y la recupera al volver a activar el sistema. Con el sistema activo podemos acelerar, para adelantar por ejemplo, y al quitar gas recupera la velocidad de crucero, solo se desactiva si mantenemos el gas abierto durante más de 30 segundos. También se desactiva si desliza la rueda trasera o despega la delantera.
Como viajera está a la altura de las mejores, cómoda, con una muy razonable protección aerodinámica, soluciones técnicas, potencia y estabilidad, junto a una buena habitabilidad para piloto y pasajero permiten viajes largos sin cansancio. Su capacidad de carga es notable con su amplia y robusta parrilla trasera y sus posibilidades para poner maletas, baúl y bolsa sobre depósito. Su consumo es aceptable, en una prueba de recorrido mixto, a ritmo alegre en muchos tramos, se ha quedado en 5,9 L/100 Km, lo que da una autonomía máxima de 390 Km, que serán bastantes más si usamos ritmos mantenidos no muy superiores a los legales.
Por carreteras redia da gusto adelantar, no necesitas bajar de marcha para obtener un empuje poderoso que te permite realizar la maniobra de manera rápida y segura.
En carreteras secundarias, tras algunas pruebas, me he decidido por el modo Sport de entrega de potencia, es perfectamente dosificable a cualquier régimen y más directo respondiendo al giro del mando del gas. Con las suspensiones en modo Street, vas perfectamente aplomado y absorbe mejor los baches que la regulación Sport, aunque esta también sorprende por su versatilidad, la notas algo más firme, pero su absorción de baches es notable, imagino que por la versatilidad que proporciona el sistema de adaptación de las WP semiactivas. Incluso en modo Street no echas en falta aplomo en curvas rápidas de buen asfalto.
La frenada es potente, tiene buen tacto y, mantiene una buena estabilidad incluso frenando muy fuerte, ventajas del sistema de reparto que manda presión también al freno trasero para minimizar el intento de adelantamiento de la rueda trasera. La horquilla, teniendo en cuenta su largo recorrido de 200 mm. aguanta muy bién la frenada sin pecar de blanda, aunque para frenar a tope debes esperar a que realice su primera fase de hundimiento y sientas la rueda delantera bien apoyada. Si utilizas ambos frenos, minimizas este efecto y puedes apretar a fondo antes parándola con contundencia y aplomo.
Su comportamiento en carreteras de montaña es de los más deportivos de su segmento, con una buena precisión en la rueda delantera y facilidad para meterla en la curva, también en los cambios de inclinación ayudados por su acertado manillar. La tracción es fenomenal, potente pero muy noble y con una capacidad de aceleración imponente.
Los bicilíndricos de KTM que había probado anteriormente siempre me gustaron por su capacidad de tracción y aceleración en medios y altos, pero nunca me había convencido su comportamiento al abrir gas desde pocas revoluciones, irregular y algo “coceador”. No es el caso de esta 1290, incluso abriendo gas en regímenes en los que notas que el motor no va “a gusto” ganas vueltas sin que te patee el trasero. Este motor me ha gustado en todo su rango de funcionamiento, incluso saliendo de las curvas mas lentas.
En carreteras de curvas he abusado del cambio asistido con total placer, bajando una marcha tras otra para llegar a una curva lenta tras una recta y subiéndolas en la siguiente recta sin prácticamente pérdida de tiempo en cada cambio, con una sensación de aceleración continua propia de una gran deportiva. El asistente del cambio me parece una opción más que recomendable, aumenta la eficacia, la comodidad y la diversión.
La 1290 Super Adventure S es una excelente y versátil viajera, con una gran potencia perfectamente controlada por la electrónica y una faceta deportiva más que notable.
