BMW HP4 Easyrace by Castromaroto - Una luz de Aviso

Escrito por Tomás Pérez y Sergio Hidalgo el . Publicado en Pruebas

Article Index

BMW Easy RaceDSC01827



Pero el codo de El Hospital llega entonces como una secuencia de cine acelerada. No hay tiempo para sobrecogerse, menos aun para embriagarse con la excitación; tampoco hay tiempo para reponerse con un profundo suspiro, eso es un lujo para los van a bordo de una moto terrenal. Sobre este cohete, hay que estar permanentemente en la brecha, la salida de pista es inminente ante cualquier breve lapsus de tu pensamiento. Tu mente debe mantenerse concentrada en una realidad tan intensa que cada segundo vivido sobre la HP-4 parece dilatarse hasta resultar el cuarto de hora que inviertas en leer este reportaje.

Algo parecido a esa sensación brutal y desgarradora es lo que siento después cada vez que mantengo el puño retorcido sin complejos, y disfrutando de ella; así es como logro una continuidad, una sincronía en cada frenada y cada paso por curva, abriendo el gas con decisión, con confianza. Pero cuando completo una vuelta con esa discreta soltura, descubro un fenómeno insólito que ya no me deja ninguna duda de que el aspecto que resulta más difícil de asimilar de este pepino es su aceleración.

BMW Easy RaceDSC01871

Sí, se trata de un extraño fenómeno que no había experimentando hasta ahora: Efectivamente, tenía conceptuado a Albacete como un circuito pequeño dentro del panorama nacional; pero nunca había sentido la pista manchega tan reducida como la siento ahora. La BMW S 1000 RR HP-4 Easyrace convirtió, con dos golpes de puño, el circuito de La Torrecica en un exiguo trazado de supermotard, en una pista de karts como pueda ser la de Mora de Ebro, la de Kotarr o nuestro entrañable FK-1 de Villaverde de Medina, en la provincia de Valladolid.

Sinceramente, al acabar la prueba, eché de menos un circuito como el de Jerez para dejar correr esta soberbia moto; pero al mismo tiempo no pude tampoco evitar que mi imaginación hiciera una simple regla de tres. Si la BMW Esayrace redujo el trazado de Albacete a uno como el de FK-1, en buena lógica reducirá a escala una pista rápida, larga y extensa como es la de Jerez, o el propio Motorland, para convertirlo en un trazado tan retorcido y ratonero como pueda ser, por ejemplo, el de Cartagena.

Bien. Al final de la recta me echo encima de los dos tanderos que habían tenido la osadía de pasarme durante la primera vuelta. En la frenada me pego al colín del segundo y en la salida de la curva me siento con el poder en mis manos de rebasarlos ya mismo, incluso en la ese que tengo delante y antes de llegar al Garrote. Así, en un zigzag, aquellos dos listos de un plumazo, como si no estuviesen en la pista.

Pero entonces me doy cuenta de que el testigo de la reserva lleva ya un rato encendido y lo tomo, más que como un aviso naranja de que no me queda mucho tiempo, como una señal roja de que empiezo a entrar en la zona más bien prohibida, donde una caída puede suponer, aparte de un bochorno como para enterrarse, unos cuantos meses trabajando exclusivamente para reparar sólo una parte de sus consecuencias.

Aflojo, y me dedico a hacer la vuelta balanceándome sobre la HP-4 Easyrace y dando el último acelerón en el paso por la contra recta. Cuando entro en el pit line, un semblante de asombro, impactado como el de un crío ante un elefante puesto en pie, dibuja mi cara bajo el casco.