BMW HP4 Easyrace by Castromaroto - Con mucho cuidado
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Ya estoy sobre ella, y la primera consigna que tengo presente es la de no dejarme engañar por un sonido tan embaucador como el del escape especial Austin Racing –a lo largo de mi vida, sobre todo de joven, ya me he dejado engatusar con estridentes tabarros y musicales tubos de cuatro en uno-. Lo cierto es que sólo lo conseguí a medias porque, ¡qué caramba!, todos somos humanos y un servidor, en particular, es un melómano sin remedio. ¿Cómo resistirse entonces a los encantos de unas notas tan excitantes como las que salen de semejante instrumento de viento?
Así que acabé al completo el carril de aceleración con suavidad, envuelto en la magia de ese sonido, pero clavando los cinco sentidos sobre la pista y toda la precaución sobre lo que tenía entre manos. Derecha, gas, con mucho tacto, izquierda suave, miro al ápice de la rápida siguiente -de nuevo a derechas- y me tiro tanteando, sintiendo el tacto de todo el ciclo antes de encarar la frenada del Garrote. Luego dejo correr la moto a lo largo de ese ángulo y me recreo abriendo la trazada en la salida para tocar el gas brevemente y colocarme a la entrada de “La Cafetería”, la curva que pienso va a definir, como ninguna en esta pista, el ser o no ser de esta HP-4 Easyrace. Entro en ella, toco el vértice y llega la hora de abrir la trayectoria, como también lo hace el trazado de la curva y al mismo tiempo que, además, me toca enroscar el acelerador poco a poco al principio, y todo, absolutamente full, cuando aún voy tumbado.
Pero no me atrevo. Confieso que no tengo valor para hacerlo inclinado y decido abrir gas con la moto derecha, lo justo para encarar el codo de “El Hospital”. Lo paso tranquilo, lo mismo que el curvón del fondo -al que todo el mundo llama “Paella”, pienso que incorrectamente- y me reservo para la primera prueba en la corta recta de atrás. Allí, después de levantar la HP-4 Easyrace a la salida de “La Fea”, abro todo el chicharro y experimento algo tan intenso, tan desbordante que…, ¿cómo explicarlo? Voy a tratar de hacerlo:
Yo diría que es sentir una aceleración tan brutal que te deja el estómago literalmente en vilo y los pulmones con un vacío de campana; es sentir un tirón poderoso como el de una bestia de cross, pero prolongado, interminable como el despegue de una nave espacial.
Tras esa aceleración ciertamente sobrecogedora, la rápida del fondo, semioculta y contraperaltada, se presenta ante mí de sopetón, sin que ni siquiera me dé tiempo a cambiar de marcha. Nunca la he visto llegar tan rápido, ni imaginaba que pudiera abalanzarse tan repentinamente sobre mí. Vuelvo a abrir gas con ganas, sin contemplaciones, y la chicane se me echa encima tan deprisa que casi no puedo asimilarlo. Justo entonces se encendió una bombilla en mi cabeza, y, a modo de advertencia, recordé las palabras de Xavi Forés cuando contaba su experiencia con la BMW de SBK en Imola sustituyendo a James Toseland.
