HARLEY DAVIDSON BREAKOUT: La Parte Oscura del Alma - Probador 2: Prueba Dinámica

Escrito por Tomás Perez y José Angel Lorenzo el . Publicado en El Rincón grasiento Categ

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Probador 2: Tomás Pérez.
Ficha Técnica: 1,91 m, 102 kilos, 55 años.

Nivel: Subcampeón 2012 Mac90 Categoría Twin.

Posición

Esperaba, viendo las fotos, incluso al pie de la propia moto, una posición más radical y muy semejante a la que tomaba en su día cuando me sentaba sobre la V-Rod Muscle. Sin embargo, los brazos caen sobre este manillar de la Breackout, que no llega a la crucifixión pero que apunta hacia ella, con cierta naturalidad, en una postura que invita a relajarse desde el principio. Los pies adelantados tampoco se sienten, ahí colocados, forzando la postura de las piernas ni el ángulo tan abierto –no muy lejos de los 180º- con el que quedan descansando. Me sentí cómodo y natura, la verdad. Supongo, en cualquier caso, que los harlystas de menos talla tal vez tengan otra cosa que decir.

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Un detalle a tener presente a la hora de colocar los pies en un tramo revirado: Se debe de tener cuidado con no dejarlos demasiado bajos sobre las estriberas porque se corre el riesgo de que en alguna inclinada el paso del asfalto los arranque violentamente de su posición, arrastrándolos incluso hasta los bajos del motor, con el lógico peligro que esto entraña. Señalo este detalle porque nadie mejor que quien escribe para explicar cómo se sufre en las propias carnes, y no sólo con esta Harley.
Ya en marcha, tuve la ocasión de luchar en esta posición contra un molesto viento que entraba por estribor, rolando hacia la proa de la nave; y creo que no hace falta que describa cuál es el tributo que se cobra conducir por carretera abierta con esa postura que parece estar diciendo al frente: “Todo para mí”. Ya he explicado para otros modelos que es fácil experimentar algo insólito en cualquier otro tipo de moto, algo cómo que el viento te levanta los pies con relativa facilidad. Pero eso lo conoce sobradamente cualquier harlysta y seguro que este último párrafo le suena como una machacona redundancia.
Por otro lado, permítame el lector que, una vez más, en otra prueba más, la imaginación me lleve al cine, transportándome a algunas secuencias de la película Hell Riders, que he vuelto a ver, casualmente, hace muy poco. Lo cierto es que esa pose sobre la Breackout me inducía inocentemente a fruncir el ceño y a torcer el gesto, como uno de los matones descarnados, salvajes como los de Mad Max, que aparecen en el film.
En fin…, fantasías que tiene uno sin necesidad de echar mano de la botella del estante o del camello de turno.

Comportamiento en Curva

Debo confesar que en este apartado esperaba unas reacciones de la Breackout muy semejantes a las de otra Harley ya probada, a las de su hermana la Blackline, observando esa visible desproporción entre las medidas de sus neumáticos. Sin embargo no fue así.
Esperaba sentir “coja” la moto al ir inclinando en las curvas más rápidas, sobre todo en las más prolongadas. Me refiero a tener una sensación parecida a la de un triciclo que vuelca hacia el interior del viraje. Pero la Breackout, a pesar de guardar unas cotas, en general, muy semejantes a las de aquella otra Softail, hace una trayectoria uniforme, siguiendo la trazada que le marcamos con el contra manillar y pisando las estriberas con una inclinación absolutamente progresiva, sin cortes ni escalones.
Siempre hago lo mismo. Puede ser una buena costumbre por un lado y una mala por otro; pero el hecho es que cada vez que me subo a una moto por primera vez nunca me fijo ni en la marca, ni en el modelo, ni tampoco en las medidas de los neumáticos que calza. Después de hacer varios trayectos, más o menos cortos, me paré a leer en el contorno de las gomas de la Breackout y encontré, sobre todo en la medida del delantero, la causa de esa inclinación progresiva en todo su ángulo: Monta un 130, en lugar del 90 que calza en anchura la Blackline.

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Por otra parte y sin abandonar el terreno de las medidas, la llanta delantera de 21” y la superlativa distancia entre ejes llevan a la Breackout por una fiel trayectoria, como guiada sobre un raíl. Además de ello, ni que decir tiene que el descomunal 240 que monta atrás remata el aplomo monolítico y la absoluta confianza que transmite durante la inclinada, también con el asfalto mojado.
Continuando con las medias, tanto de los neumáticos como del conjunto completo, cabría pensar al observarla en parado que la tarea de meter esta Softail en las curvas entraña un esfuerzo de gimnasio. Lo cierto es que, al menos a un servidor, esta maniobra le resulta de lo más sencilla, aprovechando el brazo de palanca que ofrecen tanto la anchura del manillar como la llamativa apertura de las estriberas, para hacer una leve presión en ambos puntos y balancear con ello el conjunto con suma docilidad.
Sobre esa abertura de las estriberas y en particular, sobre la longitud, tan sobresaliente, de los avisadores, alguno pudiera pensar que es exagerada, y de hecho es evidente que van a rozar el asfalto con suma facilidad, a veces incluso de forma inesperada. Sin embargo toman todo su sentido cuando observamos la Breakout en marcha desde atrás, desde otra moto. Entonces vemos cómo los avisadores rozan justo un centímetro –por dar una medida muy pequeña- antes de que lo haga el escape más bajo por el lado derecho y la tapa del motor, en su protuberancia para albergar el embrague, por el izquierdo.

Frenada

En general, la frenada de esta Breackout es más que suficiente, a mi modesto entender. Un tacto dosificable, que se siente lleno, en la maneta y un punto extra de eficacia en el pedal, gracias a ese descomunal balón que monta la rueda trasera. Por otra parte, el excelente aplomo del conjunto contribuye a que una apurada de frenada, caso de ser necesaria, se efectúe con una mayor firmeza y seguridad; incluso con el asfalto mojado.
Por último, debo de hacer un pequeño halago al particular sistema ABS de la marca, oculto a la vista y, probablemente, también en la inmensa mayoría de la conducción con la que se vaya a disfruta de esta Breackout; es más: probablemente habrá muchos harlystas que vendan este modelo después de haberlo tenido, usado y recorrido con él un montón de millas sin haber sentido nunca la mano electrónica este sistema sobre ambos frenos. En mi modesta opinión, el ABS de Harley interviene justo en el último momento; es más, en mojado he llegado a percibir cómo incluso deja deslizar la rueda algún centímetro –sobre todo la trasera- sin el más mínimo compromiso para el equilibrio del conjunto. Un ABS que deja hacer, como se suele decir, y resulta de los menos intrusivos.

Tomás Pérez 

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