Prueba a fondo Triumph Tiger 800 XC - Pobador 2 (continuación)

el . Publicado en Pruebasafondo

Article Index

Ataqué el primero de ellos con timidez y con los músculos de las piernas en guardia para echar el pie a tierra al primer amago de rehusar que insinuase la inglesa. Nada más lejos de aquello, la Tiger 800 se comió la primera ondulación basculando sobre ella con una gracilidad que me dejó perplejo y que me invitó de inmediato a ponerme en pie para abrir gas y cruzar aquel patatal, convertido en piedra por la sequía, sobre una línea recta, cortando el campo con la perfecta diagonal que trazaba esta Triumph, sin desviarse un solo centímetro, y a un ritmo, con una soltura, que me hacía olvidar que iba subido en una 800 de nada menos que tres cilindros y con un peso en vacío de 215 kilos… más los 107 de un servidor. 

Repetí las maniobras sobre otros campos semejantes, cada vez más suelto, disfrutando hasta el punto de desmelenarme para abrirle todo el gas en segunda, de golpe, sin contemplaciones. En fin, la Tiger 800 subrayó su nobleza: Es asombroso cómo mantiene la trayectoria sobre un terreno más ondulado que un barbecho mientras das rienda suelta a toda su caballería.

derrape reduc

 Más tarde, esa misma característica me dio mucho trabajo en otro campo, interurbano y eventual, donde un ancho sendero serpenteaba por un terreno más plano cubierto de una arena gruesa y dispersa, resbaladiza como pocas. A esto debemos añadir el efecto de los Bridgestone BattelWing, un neumático mixto que supongo habrá hecho las delicias de mi compañero José María sobre el asfalto, pero que en un campo puro y duro como aquél, los sentía como slicks fosilizados. Decía que esta Tiger 800 XC me dio trabajo porque intentaba cruzarla una y otra vez procurando que mi compañero Sergio captara algunas imágenes, lo más espectaculares posibles, tanto en fotografía como en el vídeo que os mostramos de esta prueba. Lo cierto es que abriendo gas, sentía, como es lógico, el correspondiente bandazo; sin embargo la rueda trasera apenas desviaba su avance unos grados de la línea que marcaba la delantera, incluso puesto en pie y con el cuerpo ligeramente echado sobre el manillar, para poner el agarre trasero aun más en precario. La derrapada era larga, eterna, si hubiese querido; pero la Tiger 800 XC no perdía la cara, seguía el frente con la insistencia que marca una brújula. Finalmente tuve que echar mano de un recurso poco técnico, un tanto marrullero, para lograr alguna cruzada presentable. Sentado –porque de pie continuaba en su obstinación de seguir el frente-, con la planta del pie incrustada en el freno trasero (ABS desconectado, por supuesto) y tirando el cuerpo con fuerza hacia un lado, para sacar literalmente el tren trasero de la trayectoria que marcaba la rueda delantera de 21”: así es como conseguí cruzar esta Tiger “pequeña”, e inclinando hombro y cabeza hacia el lado contrario, exagerándolo como un piloto de dirt track, fue como conseguí prácticamente atravesarla. 

atrás de pie

Las suspensiones de la versión XC –con recorrido más largo que la versión de ruta- copian con rotring las irregularidades del firme que pisa, y en conjunción con una mágica geometría, sorprenden con su forma felina de adaptarse al terreno. Tuve oportunidad de apreciar esta virtud a medida que abordaba montículos cada vez más altos y escarpados; pero en estas situaciones hizo acto de presencia un recurso con el que no había contado en un principio, y probablemente no lo haga ninguno de los futuros y ruteros propietarios de esta máquina:
El fantástico punto de tracción que ofrece el tricilíndrico a muy pocas revoluciones, prácticamente rayando el ralentí. 

Lo cierto es que el escaso agarre de los neumáticos mixtos sobre la alfombra de arenilla que cubría aquella tierra enfoscada me impidió catapultar la Tiger 800 XC para marcar un salto aceptable; pero, por otro lado, tengo que agradecer al trasero de los Bridgestone que me ayudara a descubrir el as en la manga que guarda esta Tiger 800 para bregar por los terrenos más resbaladizos. Con esa capacidad de tracción y un neumático ecológico, no quiero ni pensar en lo que sería capaz de hacer esta Triumph sobre terrenos embarrados, estrechos senderos y algún que otro escalón bastante por encima de la talla urbana.

Conclusión 

La llanta de 21” hace milagros en el campo, desde luego: se come piedras y ondulaciones que uno no sospecha cuando tiene frente a sí la instrumentación de una moto rutera al cien por cien cubierta por una cúpula tragamillas, pero los ingenieros de Hinckley han realizado un profundo trabajo arquitectónico sobre esta Tiger, y eso se aprecia en la forma de moverse que tiene esta versión XC una vez que la rueda delantera supera el obstáculo y el resto de la moto lo pasa con esa gracilidad que no deja de sorprender, si no se olvidan los 215 kilos en vacío (pongamos 240 en marcha) que llevamos con nosotros, navegando por toda esa serie de ondulaciones, pedregales y montículos. 
 Por otro lado, la fantástica tracción, como ya hemos subrayado, que ofrece el tricilíndrico permitirá al propietario de esta fantástica moto vadear más de un arroyo, surcar algunas charcas, divertirse, incluso, sobre un camino embarrado y, sobre todo, sacarle de más de un atolladero al que le llevara su incauto afán de aventura, ése mismo al que la propia Tiger 800 incita como pocas trails grandes. 

curva asfalto reduc

Para acabar, una puntualización muy importante que tal vez no haga esta prueba todo lo objetiva, o al menos, todo lo multitudinaria que quisiéramos. Mi estatura, 1,92m, representa una auténtica frustración a la hora de probar algunas deportivas, pero tratándose de una trail, y más aun, saliendo con ella fuera del asfalto, no cabe duda de que se trata de un importante recurso de confianza y también de seguridad. Esta Tiumph, en definitiva y cuando pasa del límite vertical, escora sus dos quintales y pico sin remisión, y, evidentemente, pondrá en un buen aprieto a algunos motoristas con otro físico. Además, si esa justificada confianza que transmite esta gran trail, o pequeña maxi trail, ha llevado a su piloto hasta un jardín intrincado y perdido, como el bosque de Pulgarcito, se verá inmerso, irremisiblemente, en una de esas desoladoras situaciones en las que todos los motoristas nos hemos hecho Las Grandes preguntas.

En fin, que, como he dicho, esta Tiger 800 XC, no sólo no me colocó en ningún aprieto por sus limitaciones off road; bien al contrario, sus virtudes me dejaron bien a las claras que no puede llegar un cincuentón desfondado, como un servidor, creyendo ser Iván Cervantes y pretendiendo ponerla contra las cuerdas. La Triumph Tiger 800 XC, por tanto, me puso en mi sitio y me dejó bien claro que si quiero sacarle todo su partido off road, o hago un régimen estricto, con una severa puesta a punto de mi físico y recupero buena parte de la técnica perdida en 15 años, o directamente firmo con Lucifer una versión motera del pacto que hizo con Fausto.

Tomás Pérez 

  

Artículos relacionados