BMW R1200GS LC - Segunda opinión

Escrito por José Mª Hidalgo el . Publicado en Pruebasafondo

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 GS pilotos 08

Probador 2

Nombre: Tomás Pérez Sánchez

Ficha Técnica: 54 años, 1,91m, 99 kilos

Nivel: Subcampeón 2012 Categoría Twin Mac90




 

 

El Sonido del Agua
Paso lento por una serie de montículos, puesto en pie sobre los estribos, giro rápido pasando con confianza por la hierba y finalmente un pequeño acelerón para buscar un peralte natural improvisado sobre un talud edificado por la lluvia monzónica que ha descargado sobre la península durante las últimas semanas. Y allí, cuando encuentro en ese apoyo inclinado que me brinda el terreno, escucho un sonido insólito, un zumbido inexplicable sobresaliendo por encima del bramido más legendario de la historia alemana sobre dos ruedas.

R1200GSLC 040Estoy conduciendo un bóxer sobre la tierra y sobre la hierba, desde mi elevada posición, diviso sus pistones opuestos sobresaliendo bajo el depósito, escucho su clásico ralentí de tricotosa, pero un bufido agudo y extraño se superpone a esa arquitectura secular que me lleva campo a través por el páramo castellano… Sí, efectivamente, al final lo identifico y por más inaudito que me parezca, lo que llega hasta mis oídos es el sonido de un electroventilador.

El Motor
Mientras me desenvolvía por la tierra con esta nueva bóxer, abriendo el gas sin contemplaciones para buscar las derrapadas que pusieron de manifiesto, de una manera rápida y expedita, las aptitudes off road de la nueva GS, ya presentí algo; pero fue sobre todo al acelerar con ganas en cada salida de los virajes, rodando en la pista vallisoletana de FK-1, cuando sentí la sorprendente contundencia de una patada insólita hasta ahora en el mundo bóxer.
A mi modo de ver, el paso por la recta de un circuito no es la mejor prueba para sentir las aptitudes de un motor: Siempre engaña. La verdad es que cada moto, al menos cada moto de calle, se vuelve lenta en la recta de un circuito, por muy sobresalientes que resultan las cifras que muestra su reloj. Por eso me quedé con el deseo de comprobar cómo se siente este motor en un escenario más relativo, en el que pudiera comparar con mayor claridad.

R1200GSLC 043Es en la carretera, o en la calle, donde un motor realmente nos sorprende o donde incluso nos llega a sobrecoger.
El caso de la R 1200 GS 2.013 no fue una excepción, y a pesar de su contundente punch y su llamativa aceleración, la corta recta de FK-1 parecía engullirlos con un mágico apetito. Fue cuando, días más tarde, volví a subirme sobre la nueva bóxer de agua y nada menos que inmediatamente después de apearme de una R 1200 RT de 2.007. A pesar de haber probado ya la GS de agua en tierra y en la pista, el contraste con la gran rutera, la RT, me cogió completamente por sorpresa.
¡Qué patada. Soberbia! Al primer descuido, al paso, en plena aceleración por el más mínimo rizo del asfalto, la rueda delantera despegaba del suelo. Tuve la sensación, durante los primeros kilómetros de haberme subido en un auténtico pepino con manillar ancho y alto, una especie de supermotard gigante, y tal vez sea ésa la verdadera clasificación de esta nueva bóxer. Llevaba programado el modo Dynamic y lo cierto es que resulta sencillamente contundente. Un primer golpe muy contundente que luego, a medida que el motor sube de vueltas, se suaviza y hace más progresivo. Una progresión que se acorta o alarga con el modo a utilizar, lo mismo que la desmultiplicación del puño del acelerador.
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Una Moto Compacta y Recogida
A pesar de desplazar cuatro kilos más que su antecesora, la nueva GS se siente más compacta y sobre todo más recogida, una sensación que aprecié con total claridad en un trance tan breve como particular. Sí, fuera en los pequeños saltos, largos y rápidos, que puede hacer en la prueba off road. En alguno de ellos necesité corregir ligeramente la trayectoria de la moto en el aire girando el manillar y torciendo el tronco. Fue entonces cuando sentí en los pies cogidos a los estribos cómo controlaba un paquete compacto de sensación mucho más ligera que la cifra marcada en la báscula.

Las GS en sus últimas versiones siempre me han parecido una moto magnífica, incluso mágica, pero con este renovado modelo de agua ha desaparecido la leve impresión destartalada nunca dejé de tener de ella; aunque, en honor a la verdad, tan sólo se trataba de una impresión.

La Llanta de 19”
La sensación del tren delantero. En este punto entramos en el dilema de siempre, cada vez que probamos una trail:

Llanta delantera de 17”, comportamiento ágil y deportivo en los cambios de dirección sobre asfalto; llanta de 19”, mayor facilidad para superar obstáculos, para pasar por encima de ellos en el campo. De lo que ofrece una carece la otra.

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Bien. La GS 2.013 monta delante una llanta de 19”, con la presumida eficacia sobre las irregularidades del terreno, pero que da, en este caso, una peculiar sensación sobre el asfalto que pude apreciar, sobre todo, en la prueba hecha en la pista de FK-1. A la hora de tirar la moto para girarla en la entrada de cada viraje, transmite una ligera sensación de vértigo que crea cierta desconfianza en el piloto, una desconfianza que se disipa en el momento de sentir el extraordinario aplomo con el que se tiene el nuevo chasis de esta GS 2.013. Esta BMW de agua se coge como una lapa a cada curva que hagamos. No sabría decir, para ser completamente honesto, si superando a la última versión de aire, pero cuando menos con la misma firmeza.

Otra sensación que te llega en la salida abierta de los virajes es la de una flotación del tren delantero, creada también por la altura de la propia llanta de 19”, pero además por la contundente patada de la primera aceleración con la que te sacude en el trasero este novísimo bóxer.

En el Campo
Ya hemos hecho una referencia a esa sensación compacta y recogida que transmite esta nueva GS al despegar completamente del suelo. Vale también, desde luego, para los giros rápidos en tierra con derrapada trasera.

Sobre pistas rápidas se puede decir que la GS 2.013, más allá de sentirse estable, te transmite el aplomo propio de un auténtico navío de campo. Vuela sobre la tierra a gran velocidad manteniendo la trayectoria con una prodigiosa firmeza, incluso tras las sacudidas de la dirección a su paso, a toda máquina, sobre aluna piedra, bache o chichón del terreno.

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Para arrancar en la prueba off road opté por el modo “Enduro”, siguiendo la recomendación de mi compañero José María. Lo cierto es que estando un tanto entumecido como me hallaba, agradecí de muy buen grado esta opción, en lugar de desconectar, como hago habitualmente, todos los recursos electrónicos que operan sobre la conducción. 

El modo “Enduro” te permite derrapar acelerando lo justo para no comprometer la estabilidad de la moto y frenando hasta el punto en el que el tren trasero se cruza tratando de arrastrar toda la moto con su inercia. Ciertamente la R 1200 GS de 2.013, en este modo electrónico, el Enduro, puede proporcionar a un piloto con un buen dominio de la moto, pero sin experiencia en el mundo off road, una diversión extra y tal vez inesperada.

Una vez que mis músculos cogieron tono y que mi sincronización subió de nivel, liberé completamente la conducción de cualquier cortapisa digital y empecé a divertirme. Me animé…, la verdad es que me animé bastante, haciendo derrapadas, pasando sobre los doobbis y despegando en algún salto largo. Me animé mucho hasta que, atacando con agresividad la salida de un viraje, terroso y peraltado, con el pie extendido hacia delante, al modo crossero más incisivo, sentí un buen golpe en plena espinilla.
Claro: por un momento olvidé de que estaba pilotando una bóxer.

 

 Tomás Pérez.