Ducati Monster 821 – Pasión longeva - Tercera Opinión

Escrito por José Mª Hidalgo el . Publicado en Pruebasafondo

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3º Probador: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 1,91 m, 106 kg, 56 años

Nivel: Subcampeón 2012 categ. Twin Mac90

Sonido

Creo que nos consta a todos que los amantes de Ducati se encuadran entre los más fervientes del mundo de la moto, con una fidelidad a la marca del bicilíndrico en ele que en muchos casos se antoja religiosa. Pero, particularmente, bajo el palio de ese credo ducatista ha crecido y cogido fuerza una facción devota de un modelo en particular, que, como las grandes creaciones, nació como fruto del destino; sí, porque el diseño de la primera Monster nació de la imagen que su creador captó contemplando los restos de un siniestro. Pero la saga Monster ha dado ahora un cambio importante con esta 821, y con su hermana mayor de 1200, incluso han ampliado el espectro de utilización, alcanzando ahora a otros motoristas que tal vez hasta este momento han mirado hacia otros modelos que ofrecen una polivalencia que hasta el momento las Monster no podían albergar.

Pero no olvidemos a los puristas, a los entusiastas de estas naked con motor engendrado en Bolonia. ¿Qué dirá el ferviente amante de la Monster al verla ahora más polivalente, con un motor sin aleteado y pensada incluso para hacer algún viaje en compañía? Es posible que, al contemplarla en parado con ojos radicales, piense que se ha roto la estética, que se ha perdido algo de la esencia Monster, incluso que han desviado de la línea trazada desde aquel siniestro que inspiró su diseño original. Sí, es posible; pero estoy seguro de que podrá albergar esa sensación sólo porque no ha arrancado el motor de esta nueva Monster 821.

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Decir que es el motor que más suena a Ducati de los que he escuchado sería decir mucho, después de que tantos otros modelos hayan patentado el sonido desmo, a lo largo de la historia, en los oídos de los motoristas; desde la leyenda de la 750 SS de los setenta y de la versión en un cilindro, plasmada en la 24 Horas de dos y medio, en la misma época.
Pero lo que sí puedo decir sin miedo a equivocarme, es que la Monster 821 es la Ducati que suena más a Ducati de todos los modelos que he probado en los últimos años, bastantes años. El sonido de este nuevo Testaestretta lanza al viento la más pura esencia ducatista, y desde el momento en el que arrancas con él, estás deseando cambiar de marcha sin parar…, no sabría decir si con más gusto hacia arriba, acelerando mientras sientes el tirón limpio de los dos cilindros en ele, o hacia abajo, reduciendo, para deleitar tu oído derecho con el trueno que escapa por cado uno de los dos tubos acabados en forma de megáfono, a la antigua usanza.

Un sonido que llega a los sentidos con la melodía de una partitura escrita en Bolonia. Un sonido, desde luego, excitante que no dejará frío, en absoluto, a cualquier acérrimo seguidor de la saga Monster, por muy radical e inamovible que se tenga a sí mismo.
La música metálica del desmo te acompaña en esta Monster como en ninguna de la gama.

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La Posición
Es el primer cambio considerable que se percibe al entrar en contacto con la Monster 821. Ha quedado muy atrás aquel manillar primitivo, tan ancho y desacostumbradamente bajo, aquel asiento en el que se encajaba el trasero para resultar después, en marcha, trabajoso, o molesto, moverse sobre él. La posición de la Monster 821, con 1,91 resulta de lo más natural, puedo sentarme sobre ella con los ojos cerrados y dejar que mis manos y mis pies, guiados por la mera intuición, se posen a la primera tanto sobre el manillar como sobre las estriberas. Por otro lado y una vez en marcha, la ergonomía ayuda a sentir la moto mucho más solidaria contigo y la forma de acoplarte al depósito te alivia de alguna tensión provocada por el empuje del viento, viajando dentro del límite de velocidad.

Vibraciones

Dado que Ducati es una moto pasional, por encima de todo, una moto que siempre guardará el genio italiano y el carácter deportivo en sus entrañas, no esperarás que se sienta en los puños y en las estriberas como si llevaras bajo el depósito un cajón de voltios descargando su amperaje sobre la rueda trasera. No, evidentemente no. Si siempre que a un servidor le toca hablar de las vibraciones de una moto con carácter, explica que se siente viva, con esta Monster 821, hay que decirlo subrayándolo. No tendría ninguna razón de ser pilotar una moto con ese sonido del trueno desmodrónico escapando de cada pistonada y sentirla ajena en las manos y en el trasero, como la marcha de una maqueta Ibertrén. La M 821 vibra, claro que vibra, pero no sólo no tuve la sensación de que podría perder algún empaste (tengo unos cuantos), sino que el suave cosquilleo que me llegaba a las manos resultaba al tacto el perfecto para acompañar a esa música que parece engendrada entre las nubes negras y guardada en una caja por los magos italianos, la caja del Testaestretta 821.

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Agilidad

Hay muchas motos hoy en día que ofrecen esta cualidad, pero en el caso de la Monster 821 me transmitía una ligereza y una intuición que por momentos me llevaba a sentirla soldada a mis piernas, y sincronizada de tal manera con mis intenciones que el tren delantero parecía fluir como si fuese una prolongación de mis manos.


La Electrónica

El cuadro de instrumentación se lee bien de día, con dos dioptrías de presbicia, únicamente quedan difusos a la vista del cincuentón que escribe los dígitos que marcan las rayitas del cuenta revoluciones, pero me bastó con contarlas una vez para estar siempre orientado sobre el régimen del motor. Luego, por la noche, el fondo en blanco facilita tanto la visión de los signos y guarismo que se puede decir que se ven mejor que de día.

Los Modos

¡Ojo con el modo “Sport”! No, no quiero alarmar a ningún lector con este titular, no; sólo trato de subrayar la fuerza y la aceleración, realmente sorprendentes, que puede ofrecer este bicilíndrico.

Ya tuve oportunidad de probarlo, sobre todo en este modo Sport, durante la presentación a la prensa de este modelo, llevada a cabo en tierras valencianas; pero aquello fue distinto: una ruta con un grupo de compañeros a través de divertidísimas carreteras de montaña, un escenario apropiado, por tanto, para esta versión sport del nuevo 821.

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Para la ocasión de la prueba a fondo, Jesús, nuestro colaborador, me dejó la moto aparcada en el garaje y fui a recogerla al día siguiente sin más. Giré la llave y lo primero que vi es el testigo de la reserva encendido, hice chasquear la lengua por esta inoportunidad en una mañana ocupada con una docena de recados y una mochila cargada a las espaldas. Antes de arrancar, seleccioné este modo “Sport” –es mi forma de conducir por defecto- y al salir del garaje, fui directo a la gasolinera del barrio. Reposté con celeridad y, pensando en los trayectos urbanos que tenía que recorrer. Salí con prisas y sin darle mucha importancia a las prestaciones del 821, después de estar probando motos de mil y 1200 muy de seguido durante las últimas semanas. De la misma forma, con prisas, ataqué el carril de aceleración para dejar atrás la estación de servicio gas a fondo. De repente, sentí la mochila tirándome de los hombros como si se me hubiera subido un gorila a las espaldas, mis brazos fláccidos se estiraron al completo por sorpresa hasta hacer tope, y la rotonda del fondo se me echó encima con una exigencia que sacó a mis pensamientos con emergencia de los asuntos que tenía que resolver para dedicar toda la concentración a sujetar la Monster 821 y llegar civilizadamente a la frenada.

Lo cierto es que este modo "Sport" transmite la sensación de que de repente le han montado a la Monster 821 una centralita de carreras.

El caso es que desde aquel momento, hice todos mis trayectos urbanos, bastantes, bien con mucho tacto en el acelerador o bien seleccionando el modo apropiado para ese escenario, el “Urban”.

Tomás Pérez

 

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