Prueba Yamaha MT-10 SP – Potencia bajo control - Segunda opinión
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Probador: José María Hidalgo
Ficha Técnica: 64 años, 85 kilos, 1,83m
Nivel: Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.
Empezando por el final, debo decir que esta MT-10 SP me ha sorprendido y no por sus prestaciones que ya se las suponía si no por su practicidad, polivalencia y facilidad de uso, sorprendentes para una supernaked deportiva del máximo nivel.
Estéticamente me ha gustado bastante más que en fotos, sobre todo por la calidad y brillo de la pintura, lo anguloso del frontal es más discutible, pero de da su particular personalidad. La calidad y acabado de cada pieza y detalle completan un magnífico aspecto, rotundo y muy atractivo.
Al subirme me he encontrado cómodo inmediatamente, el asiento te recoge bien y la distancia al manillar me parece perfecta, un manillar algo más ancho que en otras naked que te da un gran control. La posición de las piernas es deportiva pero no exagerada y llego con bastante holgura al suelo, creo que bastará con medir poco más de 1,70 para llegar con ambos pies al suelo.
El cuadro es completo y atractivo, con cifras grandes en los datos más importantes, incluso con mi presbicia del 2 podía leer todos los datos, aunque entornando los ojos en algún caso cuando llevaba visera oscura.
Tras entretenerme un buen rato en ir cambiando configuraciones y guardando mis preferencias en el modo C, jugando con el fondo de pantalla, el modo de visualización del cuadro (circuito o carretera) y algún detalle más, debo decir que ha acabado siendo fácil, pero hay que leerse el manual un par de veces para conseguir aprenderte sus posibilidades y qué botón hace qué cosa.
Me gusta el ruido porque transmite potencia pero no te avergüenza si sales temprano de tu urbanización un domingo.
La primera entra sin ruidos raros y arrancar es fácil gracias al par disponible y lo progresivo del embrague que, siendo por cable, no requiere mucha fuerza.
Por ciudad va mucho mejor de lo que esperaba, el motor no es nunca brusco y a pocas vueltas funciona con mucha suavidad, no solo en el modo 3, el menos potente, con el adecuado tacto con el gas incluso en modo uno se lleva por ciudad cómodamente. La postura es muy adecuada, su manillar tiene mucho brazo de palanca y no es demasiado ancha por lo que pasa entre coches casi como una 600 ciudadana, su mayor defecto es que no gira mucho si quieres caracolear entre coches parados, pero en general más que bien tratándose de una 1000 de corte muy deportivo.
Como he citado los modos de potencia, el 3 es claramente menos potente, pensado para terrenos resbaladizos, el 2 y el uno me da la impresión que solo se diferencian en los grados de giro del puño del gas para alcanzar un determinado régimen porque no he notado diferencia de prestaciones.
Por autovía he probado a estirar el motor y puedes hacerlo desde 2.500 vueltas en las 3 primeras marchas con muy buena respuesta, en sexta puedes hacerlo también desde ese régimen pero hasta las 4.000 no obtendrás aceleraciones contundentes, a partir de las 4.000 acelera con energía y a partir de ahí con muchísima fuerza. Es muy fácil ver 180 en el velocímetro pensando que solo has acelerado hasta 140.
Una de los detalles que más nos ha sorprendido es la protección aerodinámica, lo lógico es pensar que es nula, pero al contrario, el flujo de aire que pasa entre el cuadro y la placa que le precede está muy bién estudiado para que del aire te proteja…. El propio aire. Desde luego puedes irte a una autobahn alemana y mantener cruceros de 150/160 de marcador sin agacharte ni acabar rápidamente cansado.
Rectas, curvas rápidas, la estabilidad y aplomo son intachables, creo que habría que ir a velocidades altísimas en curvones para comprometerla y lo más probable es que fuera nuestro vestuario el culpable. Las suspensiones en modo A-2 son perfectas en estabilidad y comodidad en este terreno, si cambias a A-1 ganas firmeza y no pierdes demasiada comodidad, para ir rápido por carreteras de buen asfalto puede ser la opción más adecuada.
El control de crucero funciona perfectamente y es fácil de usar. El tacto de motor, la posición sobre la moto y la total ausencia de vibraciones permiten hacer relajadamente largas tiradas sin cansancio, aunque no mucho más de doscientos y poco kilómetros por la autonomía que, sin ser ridícula, no es el mejor aspecto de este modelo.
Y ya que hablamos de viajar, nada mejor que hacer un viaje largo para comprobar su comportamiento. Tenía que probar una ruta desde Madrid a Albacete por la Serranía de Cuenca para un evento que haremos a finales de septiembre y aproveché para hacerlo con la SP. Por si queréis divertiros cuando tengáis que ir a Albacete desde Madrid y no tenéis prisa por llegar, hago un breve resumen: Alcalá de Henares, Anchuelo, Pozo de Guadalajara, Tendillas, Sacedón, San Pedro de Palmiches, Beteta, Nacimiento del Río Cuervo, Cañete, Motilla del Palancar, La Gineta y Albacete. Solo 15 km de autovía para llegar a Alcalá y 20 desde La Gineta a Albacete.
Viaje espectacular de paisajes, curvas y variedad de carreteras y moto espectacular de sensaciones y comportamiento. En los numerosos tramos de montaña me lo he pasado genial disfrutando de una gran agilidad, de su notable ligereza para ser una supernaked (210 kilos con todo lleno) pero sobre todo, de una precisión en las trazadas soberbia. Ni que decir tiene que el motor te catapulta hacia la siguiente curva en un instante y con una calidad de tracción que da mucha confianza. El quick shifter es adictivo y funciona muy bien, mejor cuanto más subas de vueltas el motor. Otro aspecto que me ha gustado mucho es la frenada, no solo es muy potente y dosificable, la gran calidad de la horquilla cuya electrónica la endurece cuando frenas, hace que puedas apretar a fondo antes que con otras motos deportivas que carecen de su sofisticación, la frenada contribuye a darte mayor confianza yendo rápido entre curvas.
Los retrovisores son aceptables, grandes pero no aprovechas mas que la mitad de su superficie ya que la otra mitad la tapan tus brazos. No acusan ningún tipo de vibración por lo que su imagen es siempre clara.
El viaje, en el que me acompañó Almudena con su S1000XR, lo recortamos para no hacer el último tramo de autovía y nos volvimos por Cuenca, en total unos 600 kilómetros con una parada rápida para picar algo y las imprescindibles para repostar.
Mis conclusiones son muy positivas, la potencia y capacidad dinámica se dan por descontado, pero llegué a casa totalmente descansado, como si hubiera hecho la ruta con mi R1200RT, incluso más ya que requiere menor esfuerzo a la hora de entrar en las curvas y en los cambios de dirección y curvas hay muchas en el recorrido. Ni la espalda, ni las rodillas ni los glúteos han acusado la ruta, como he dicho, sorprendente.
He aprovechado para verificar consumos y la media durante este recorrido tan variado ha sido de 6,32 litros a los 100 Km, la reserva ha entrado siempre alrededor de los 200 kilómetros por lo que la autonomía, apurando el depósito de 17 litros, debería ser de unos 260 kilómetros. No es mucho para una rutera, pero tampoco se convierte en un problema importante. Lógicamente solo hemos apretado en momentos puntuales y casi toda la ruta la hemos hecho a ritmo relativamente tranquilo. Si practicas una conducción mas deportiva o usas velocidades más altas por autovía será fácil pasar holgadamente de los 7 litros.
Para viajar nos falta hablar de la capacidad de carga, que en este modelo tampoco es un gran problema, bastará buscar en el catálogo de accesorios de Yamaha, por ejemplo los elementos que lleva su hermana la MT-10 Tourer Edition, para añadir lo necesario y que sea digna. Sin ellos puedes poner una bolsa de imanes sobre el depósito metálico o atar un bulto en el asiento del acompañante. El posible acompañante dispone de un asiento aceptable para un recorrido corto, incluso medio, pero una posición de piernas forzada. En la foto, aprovechando el programa Ergonomía en Moto, cuya primera versión ya hemos puesto en nuestra Web (desde móvil hay que descargar la App MotoPostura, disponible para Android), podéis ver un piloto de 1,80 con un acompañante de 1,65.

En este viaje hemos encontrado un defecto con el que no habíamos contado, nos pillaron un par de tormentas que no supusieron ningún problema dinámico, la moto se comporta perfectamente en mojado, pero tanto la zona trasera de la moto como mi espalda y la parte baja de mi casco acabaron manchados de barro. El guardabarros trasero es muy estético, pero no protege del agua que levanta el neumático trasero. Si viajas a menudo con lluvia tendrás que buscar alguna solución.
No la he probado en circuito, pero si tuviera que participar en una carrera en circuito con una moto de serie sin carenado, a día de hoy, no dudaría en elegir esta MT-10 SP y creo que no me equivocaría.
En resumen: Tremendamente potente pero no intimidante, con prestaciones inacabables en carretera pero fácil de llevar si tienes algo de experiencia, un motor fantástico con una entrega ejemplar, una parte ciclo impecable, unos frenos de primer nivel y lo mejor que encontrarás en suspensiones en una moto de calle. Es además una moto cómoda y apta para viajar si lo haces en solitario, con las únicas pegas de su autonomía y lo escueto de su guardabarros trasero en caso de lluvia.
Es mucho más polivalente de lo que se podría pensar en una moto de su nivel deportivo y su eficacia en curvas está a la altura de la mejor, si no por encima.
Continúa con la ficha técnica ...
