Yamaha T-Max 530 - El superventas crece - La opinión de un usuario
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Usuario
Nombre: José Manuel Arredondo (aRRe)
Ficha Técnica: Edad: treinta y pico, estatura 175 cm, peso: 76 Kg
Nivel: Uso diario de moto, salida algunos fines de semana y algunas experiencias en circuito.
El año pasado me tocó cambio de moto, y debido a mi reciente paternidad, me decidí por un scooter que me permitiese ir a trabajar de la forma más cómoda posible y salir algún fin de semana -si se presentara la ocasión- sin perder mi esencia motera.
Entre las opciones del mercado, me centré en tres modelos: Yamaha Tmax 530, BMW C600 Sport y la Aprilia SRV 850. Y como os podéis imaginar, la vencedora fue la T Max.
¿Por qué?
La primera vez que me subí a esta moto, fue en una unidad de prueba que amablemente me cedieron en Motos Cortés (Madrid) y que me dejó un sabor agridulce. Había leído mucho y variado sobre la extraordinaria potencia de este scooter y aunque esto no es lo que más valoro en una moto (a mí lo que más me gusta de las dos ruedas es tumbar hasta que mi cerebro me envía la señal de peligro), no puedo olvidar que vengo de una Fazer 600, una moto que cuenta con el doble de potencia (98cv) y con unas relaciones que hacen que a partir de las 10.000 vueltas la dulzura de esa moto se convierta en verdadera ferocidad.
Tras la prueba me sentí muy desanimado ante la idea de desembolsar una importante cantidad de dinero a cambio de un scooter que no sabía si iba a cumplir una premisa que, aunque a priori no tenía importancia, se convirtió cada vez más en un punto negro, comparándola con sus rivales más directos.
¿Por qué a pesar de esto me decidí por la Yamaha? Tiene fácil explicación.
Para empezar, lo que más me gusta de esta MOTO es su conjunto, tan equilibrado, en el que las virtudes son tan notables que consiguen hacer olvidar sus carencias. Esto es sin duda la consecuencia de la gran evolución y experiencia del fabricante sobre este modelo que lleva más de 10 años en nuestras ciudades y carreteras.
Mucho tiene que ver en este equilibrio también el conjunto de suspensiones, el magnífico chasis de aluminio y el reparto de pesos que confiere a esta moto una estabilidad que permite tumbar y mantener la confianza al máximo. Así, a cualquier velocidad, facilita unos cambios de dirección intuitivos y precisos que te hacen disfrutar de una conducción realmente rápida en ciudad o en carreteras de curvas trazadas sobre cualquier tipo de asfalto. Sin duda en este apartado este modelo obtiene matrícula de honor.
Las suspensiones absorben bien los baches y hacen sentir al piloto rápidamente cualquier singularidad que haya en la carretera. Personalmente me gusta más cómo se hunde y recupera una suspensión con horquilla invertida, quizás por las motos con las que he tenido que lidiar, así que lo propondría como sugerencia para el desarrollo del siguiente modelo de T-Max, aunque la actual horquilla telescópica de 43 mm sigue siendo excelente.

El apoyo que se siente en la entrada de las curvas es impresionante no sólo gracias al chasis, sino también al buen reparto de pesos que la hace una moto muy equilibrada. Sólo cuando abres gas a tope en la salida de una curva de baja velocidad notas cómo pierde aplomo en la rueda delantera, lo cual es lógico por pura física, pero lo mejor es que es tan dócil que avisa antes de sobrepasar el límite.
En el apartado de frenos, le pondría solo un notable pues tiene dos discos delanteros de 264 mm de diámetro, que no creo que sean suficientes para detener de forma contundente, repito CONTUNDENTE, los 221 Kg de peso que declara en seco una moto que puede alcanzar velocidades muy altas... demasiada cantidad de movimiento. Además, la mía lleva ABS y no termino de cogerle el gusto aunque, para ser sincero, es la primera moto donde lo he utilizado en una situación real y sospecho que no tengo la experiencia suficiente para utilizarlo de forma efectiva.
Otra cosa que me sorprendió gratamente es que las 15 pulgadas de las ruedas no me causen pérdida de seguridad o de confianza; muy al contrario, permiten una agilidad realmente importante y necesaria para manejarse entre 'esos enlataos'.
Sería una delicia circular entre el tráfico denso si no fuera por los espejos, éste es uno de las peores cosas que le encuentro a esta moto, tanto por su posición vertical, que hace que coincida con los retrovisores de los coches, como por la posición tan adelantada, que disminuye mucho la visión, dejando un ángulo muerto mucho mayor que en otras motos.
La protección aerodinámica es muy buena y mantiene al piloto lejos de las turbulencias. Además, la postura es muy cómoda para los trayectos más tranquilos y permite movernos con soltura cuando queremos ir rápido en nuestra carretera de curvas preferida. Sin embargo es 'anchota' de manera que, a pesar de no ser muy alta, la elevación del asiento (800 mm) hace que no sea tan fácil llegar al suelo como parecería a priori, aunque esto, al tratarse de un scooter, no es determinante.

El espacio bajo el asiento lo veo justo, ya que solo cabe un casco integral o un portátil liviano, lo que es claramente mejorable; aunque por otra parte, no creo que sea fácil conseguirlo manteniendo una estética tan actual y agresiva. Veremos cómo funciona el FlexCase de BMW sobre todo con los cacos y si Yamaha busca alguna alternativa para sus siguientes modelos.
Sobre la estética, no hay mucho que decir ya que es algo muy personal, pero hay que reconocer que los acabados romboidales, las líneas agresivas y la personalidad del tubo de escape identificativo del modelo no puede dejar a nadie indiferente. Además hay multitud de accesorios y preparadores que permiten personalizarla hasta niveles de esas viejas custom.
Del consumo hay que señalar que cuando está recién arrancada (no tiene por qué ser en frio), el consumo se dispara de forma muy similar a cuando vas rápido y/o muy agresivo llegando hasta los 8 litros. Pero en mi trayecto habitual de 50 km (ida y vuelta) entre coches y semáforos, Autovía, M-30 y callejeando un poco más hasta llegar a mi lugar de trabajo, puedo bajar de los 5 litros cuando soy fino. Creo que es un consumo alto para un scooter y otro punto mejorable para la siguiente versión.
He dejado para el final el tema de la potencia porque, como decía al principio del artículo, se convirtió en un punto muy importante para mí, y para aclarar este tema no voy a contextualizar porque me tiraría días y días hablando sobre ello así que lo intentaré simplificar:

Como MOTO tiene una potencia media y como SCOOTER tiene una potencia excelente. La verdad es que, para mí, este punto ha dejado de ser un problema, no sé si porque me estoy acostumbrando o porque he envejecido mucho en los últimos 6 meses, pero lo cierto es que cada vez me siento más rápido, cómodo y noto que estira más. Lo que sí es notable es que tiene la potencia en la parte baja del tacómetro, que es donde tiene que tenerla para el tipo de uso que se le suele dar, y esto hace que tenga una aceleración de 0 a 120 como en una moto, aunque 'imagino' que sobrepasando velocidades superiores a las permitidas en las carreteras españolas no será parecida.
Y aunque insisto que con este tema estoy totalmente tranquilo, tras el rodaje que le he hecho, sigo dándole vueltas a un variador, un Akrapovic, y/o una centralita, pero eso os lo cuento en otro artículo.
Como sinopsis, os puedo decir que la nueva T-Max 530 es una de las mejores MOTOS que podéis adquirir para el uso diario, que además permite salidas intensas los fines de semana y que, sin duda, os dará muchas alegrías.
N del Autor: La elección de las palabras SCOOTER y MOTO no es arbitraria y tienen la intención de enfatizar el contexto donde se usan.
José Manuel Arredondo.
