BMW HP4 - ¿Quieres más? - Tercera opinión
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Probador
Tomás Pérez
Ficha Técnica: 54 años, 100 kilos, 1,91m
Nivel: Subcampeón Fórmula Twin de la Mac90.
Una introducción de garaje
-¡Siempre me toca el mismo fluorescente. Justo el que está encima de mi plaza!
Me quejé en voz alta delante de mi compañero, que caminaba junto a mí a lo largo del aparcamiento.
-La has dejado ahí, ¿verdad? –le pregunté.
- Sí, justo detrás del coche la tienes.
Bordeé la berlina hasta descubrir una silueta deportiva recortada contra la media penumbra, poco menos que a oscuras, que se cernía sobre el rincón. Me acerqué, levanté la pierna y me subí a ella, con ese gesto que usamos todos como un recurso preliminar, un tanteo previo. Acerqué las manos a los semimanillares y descubrí la cúpula y la piña derecha de botones iluminados por el tenue resplandor, provocado, probablemente, por el tímido reflejo de alguna ventanilla.
Repasé los relojes, la silueta de la cúpula y al posar la mirada sobre los mandos del puño derecho, descubrí un botón con un pulsador inverosímil grabado sobre él. Algo no cuadraba. Estaba seguro de haber detectado alguna confusión en la entrega del modelo y me volví hacia mi compañero.
-Oye, ¿no me has dicho que ésta es la HP-4, además, con el paquete ése de competición?
-Sí, claro: Estás subido en ella.
-Ya. Entonces, ¿me puedes explicar qué hace un pepino como éste, listo para ganar carreras, con ¡unos puños calefactables!?
Una moto divertidísima para el fin de semana, cómoda incluso en el uso diario, porque su posición de conducción no es de las más radicales; una moto, también, con un confort más que aceptable en autovía, pero, aparte de eso y sobre todo, ¡Una moto con la que puedes ganar, tal cual, un campeonato autonómico de velocidad!
Una moto que monta esos puños calefactables al mismo tiempo que un cambio semiautomático y de competición, con el que, sin embargo, puedes sincronizar las marchas a ritmo de desfile. Una moto con la que puedes, incluso, ir al trabajo todos los días laborables y a la vez hacer un tiempo récord en la pista durante el fin de semana..
¿Qué pretende realmente BMW con esta nueva HP-4? ¿Apabullar en el mercado de las súper deportivas?
HP-4
High Performance, dos palabras clave en el mundo motociclista de BMW que se colocan en paralelo de lo que tradicionalmente viene a ser la serie M automovilista de la marca. El número 4 de este modelo puede confundir a más de uno haciéndole pensar que se trata del ordinal en la serie; sí, eso, que es la cuarta HP que BMW lanza al mercado. No es así. El número 4 viene justificado por los mismos cilindros que monta la moto base, la S 1000 RR.
La Geometría
No había probado hasta ahora la versión 2.012 de la S 1000 RR, con su longitud recortada en 4 mm respecto a la primera versión, la cuestión es que, entre ese recorte y con la rebaja de 4 kilos en su peso, he sentido desde la primera vuelta cómo esta HP-4 se movía con una agilidad digna de una Moto2, pero sobre todo cómo entraba con mayor facilidad en los virajes más retorcidos. Luego, vuelta a vuelta, cuando, despistado, entraba algo abierto en alguna curva, bastaba con una presión sobre la estribera interior para que la HP-4 apuntara sin problemas hacia el ápice, marcando ese particular contramanillar con el pie.
Una prueba del prodigioso equilibrio que guarda su geometría y de la nobleza de todo el conjunto, una prueba de auténtico fuego, se montó involuntariamente sobre la pista cuando, acelerando a fondo en la primera variante de la berenjena y con la moto bastante inclinada, equivoqué el cambio a una marcha superior (en la pista coloco automáticamente el chip de competición, con la primera hacia arriba) y en lugar de subir, bajé de marcha con el motor rabiando.
La HP-4 dio una terrible sacudida, sí, pero mantuvo la trayectoria mientras mi trasero volaba sobre el asiento y me agarraba con los brazos crispados al manillar. En ningún modo sentí que la HP-4 fuera a sacarme a la tierra, como hubiera hecho un bueno número de motos, buenas motos, que se me pasan ahora mismo por la cabeza.
Otro detalle en el mismo sentido, en el del equilibrio de su geometría, es que, por muy contundente que sea la frenada que hagas, siempre sientes como la HP-4 se mantiene aplanada, horizontal, algo así como si un tipo forzudo agarrara el colín para tirar de él hacia abajo.
El Motor
En otras versiones la S 1000 RR se apreciaba alguna desigualdad, mínima, desde luego, en la manera de empujar desde abajo. En la HP-4 confieso que he sentido un empujón absolutamente rotundo, bestial, desde el principio y hasta el final, no he percibido ningún tirón y tampoco ni la más mínima depresión en tada la entrega; tan sólo el cambio de sonido, de fira cavernícola abajo y el aullido más salvaje y estremecedor arriba, cuando parece que, sencillamente, vas a despegar con las dos ruedas de la pista.
La Frenada
¡Qué cabe decir de los frenos de la HP-4!
“La Palmera”, una curva a izquierdas del circuito de Cartagena a la que llegas en bajada y con la moto en vilo. Bien, pues en esa frenada tan exigente, la HP-4 se detenía sin ningún problema con un solo dedo, aun con mis 101 kilos encima. Sí es cierto, por otro lado, que he notado un mínimo descenso de la presión al concluir la tercera tanda; digamos que la maneta tomaba presión algún milímetro más cerca del puño que durante las primeras vueltas.
Suspensión Activa
Antes de subirme a esta maravilla, compendio tecnológico de ultimísima generación, me preguntaba cómo podría percibirse el trabajo sutil de una suspensión que se fuera adaptando dinámicamente a las circunstancias. En carretera o ciudad es un poco más fácil hacerse a la idea de que se hará más dura o más blanda según las características del firme. Bien, pero ¿cómo apreciarlo sobre el asfalto de un circuito, donde todos es tan regular y uniforme como una alfombra?
Pues mi compañero Sergio me dio la clave. Me dijo que esta suspensión prepara una puesta a punto a medida y al instante para cada piloto que se sube en ella. Así es, sentí como si la HP-4 fuese mi moto de carreras habitual, con un seting de suspensiones ajustado exactamente a mis características por el técnico de un equipo del CEV. Desde la primera vuelta (excepción hecha del sentido del cambio de calle) he sentido esta BMW casi como mi moto de toda la vida.
Conclusión
Una moto rotunda, total, que parece acaparar con nota todos los personajes del reparto:
Digna rutera, notable urbanita, excursionista divertidísima y sobre saliente, y, por encima de todo, matrícula de honor sobre la pista, intratable hoy por hoy en el circuito.
Tan sólo me resta añadir a modo muy, pero que muy particular, que me encantaría disponer de una HP-4 para tomar la salida en la primera carrea de la Mac90, el entrañable campeonato en el que participo desde hace algunos años. Sí, me gustaría contar con esta moto en carrera para ver si esos mozalbetes, amigos míos, me siguen saludando tan afectuosamente con el pie, como lo hacen hasta ahora cuando me rebasan. Claro, que con la HP-4 me saldría de la categoría de los bicilíndricos, un espacio en el que tengo mi sitio desde hace tiempo.
Tomás Pérez
