YAMAHA MT-09 - Deportiva, desnuda y radical - Primera opinión
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Primera opinión
Anibal Saiz
Ficha Técnica: 32 años, 92 kilos, 1,89m
Nivel: Aficionado a las tandas en circuito, piloto del manchego, monitor en cursos de conducción.
Salgo de casa, equipado para afrontar unos cuantos buenos kilómetros sobre dos ruedas y en buena compañía. Es una fresca mañana en la capital, me protejo del frío y de una nada deseada pero posible lluvia pensando, de camino a casa de José María, en el encuentro que iba a tener lugar. Había visto ya la MT-09, pero únicamente sobre el papel.
Poco o nada había leído sobre ella, mejor así, porque sin expectativas ni prejuicios la primera impresión es mucha más “impresión”!! Y así fue. Llegando a casa de nuestro compañero la vi de lejos, aparcada sobre la acera, parecía que estaba expuesta. No le quitaba ojo mientras me dirigía a ella con ganas de escudriñarla y analizarla de cerca.
Ya desde la distancia se intuye que no es “una naked más”, pero de cerca y en detalle se aprecia mucho mejor la personalidad de este modelo en cuanto a estética, diseño y componentes. A primera vista, parece mentira que sea una 850 (847cc), es una moto muy compacta, estrecha y ligera y si esto es así, es en gran parte gracias a su motor tricilíndrico que junto con el chasis “Diamante”, un doble viga en fundición de aluminio, son los elementos más diferenciadores y característicos del modelo. El basculante fabricado en aluminio se integra perfectamente y aporta incluso más personalidad al conjunto con un diseño asimétrico y un acabado, al igual que el resto de la moto, muy fino. Al bonito basculante encontramos anclado el amortiguador en posición casi horizontal.
El asiento, sin ser especialmente cómodo, es suficientemente espacioso, cumple con su condición y no le pongo pegas, si acaso puede pecar de ser ligeramente duro para largos recorridos, un uso que por otra parte no será el principal para esta moto y al que su escasa o casi nula protección aerodinámica contribuye verdaderamente poco. El colín se va afilando hacia el extremo posterior, donde encontraremos el moderno y original conjunto de leds que hacen las veces de luz de freno y de posición y que estoy seguro de que no dejarán indiferente a nadie. Otro rasgo inconfundible de esta MT-09.
En cuanto al panel de datos, no esta centrado, sino desplazado ligeramente a la derecha de la pipa de dirección, es totalmente digital y de un tamaño mínimo. Un punto negativo para la MT-09, en este sentido, es la dificultad para leer las cifras del tacómetro, demasiado pequeñas para poder fijarnos en ellas en marcha, no ocurre lo mismo con el velocímetro. He echado en falta la posibilidad de controlar la navegación del display desde los mandos del manillar ya que solo podremos hacerlo a través de un incómodo botón que hay en un lateral del propio panel. A pesar de su pequeño tamaño la información que muestra es muy completa ya que cuenta con ordenador de abordo y además de los datos que encontramos normalmente en el mercado como odómetro general, parciales, temperatura del motor e indicador de nivel de gasolina cuenta además con indicador de marcha engranada, mapping de motor seleccionado y consumo medio e instantáneo.
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, otro punto a tener en cuenta es la escasa capacidad del depósito, con unos justitos 14 litros que Yamaha compensa con un consumo bastante reducido para unas prestaciones como las que nos ofrece este modelo. Si no le retorcemos demasiado la oreja nos será fácil mantener el consumo por debajo de los 6 litros (5,8 litros/100 es el consumo que yo he podido verificar en carretera, con una conducción alegre pero sin grandes alardes, lo que en las mejores condiciones nos proporciona una autonomía de poco más de 200 kilómetros, una cifra que se me antoja algo escasa, la verdad.
La primera sensación al subirme a esta MT-09 fue de estrechez, tenía un espacio disponible muy ajustado para mi. Pero hay que explicar que debemos por un lado tener en cuenta mi estatura de casi 190cm y sobretodo, que en el momento de subirme a la Yamaha acababa de bajarme nada más y nada menos que de la RT de Jose María con la que había hecho ya unos cuantos kilómetros. Por supuesto, el contraste tan importante entre dos motos tan diferentes en primera instancia me dejó “desnudo” -nunca mejor dicho- sobre esta naked. Sin embargo, a los pocos kilómetros y adecuando mi cuerpo y mi mente a las circunstancias me fui amoldando fácilmente a la Yamaha.
La MT-09 se podría considerar en algún aspecto radical, sobretodo por el brutal carácter del motor, pero también porque al subirte a ella pareciera que vas literalmente sentado en el eje delantero. Sin embargo la ergonomía no lo es para nada, la postura sobre la moto es bastante erguida y natural. La posición de las estriberas es adecuada incluso para largas piernas y permite abrazar el estrecho depósito con comodidad, gracias también a la forma del mismo, que en sus líneas laterales facilita el apoyo de la parte interior de las piernas.
La corta distancia entre ejes, la sensación de ir casi sobre la rueda delantera y el alto, ancho y cómodo manillar hacen que tengas una sensación de control total sobre la moto. Un arma de doble filo que por un lado podría dar una peligrosa sensación de seguridad y confianza a manos de los más inexpertos, pero que por otro lado otorga un control muy eficaz en el pilotaje y una transmisión muy directa y veraz de los datos que la moto nos envía sobre todo aquello que está ocurriendo ahí debajo, en contacto con el asfalto.
Es difícil no caer en comparaciones, no solo con modelos referentes en su segmento (si es que esta MT-09 se puede clasificar en uno solo de ellos) sino también con su hermana la FZ8. Pudiera parecer que ambos modelos compiten entre sí, pero lo cierto es que los conceptos que han llevado a desarrollar cada una de ellas son distintos, o eso me parece a mi. La FZ8 se muestra una moto más civilizada y de un carácter mas “apacible”, mientras la MT-09 es una moto contundente, con más potencia (115 cv a 10.000 rpm), más par (87,5 Nm a 8.500 rpm), estrecha, ligera, más corta entre ejes….. En definitva una moto muy compacta y ágil, con un motor con más carácter, mucha patada, lineal y lleno en todo el rango de revoluciones. Su carácter es una mezcla entre supermotard y streetfighter.
Tenemos a nuestra disposición 3 mapas de potencia diferentes. Mediante el botón “MODE” situado bajo el mando deslizable de encendido en la piña del puño derecho, cambiaremos secuencialmente entre los tres mapas disponibles:
A à STD à B
Cuando damos el contacto y desplazamos hacia abajo el control de encendido, el mapa cargado por defecto es el estándar o intermedio (STD). Se puede decir que el mapa por defecto, el STD, es el más equilibrado. El modo “B” es el más suave y el que sube de vueltas con mayor “tranquilidad”. La diferencia entre los modos A y B es incluso apreciable a simple vista si comparamos ambos en parado, dando pequeños acelerones en vacío veremos como el modo “B“ tiene una respuesta más civilizada que el modo “A” a la hora de abrir el gas. A mi juicio es el modo perfecto para llevar la MT-09 con tranquilidad y seguridad en condiciones de poca adherencia, como puede ser en asfalto húmedo. Esta es una moto muy potente, sobretodo y más que por sus 115cv (que no son pocos), por su relación peso/potencia. Y prueba de ello es el mapa “A”, en el que descubriremos lo que esconde realmente esta montura dentro de su corazón tricilindrico.
Un motor totalmente lleno de potencia y casi inacabable, muy divertido, reactivo y poderoso, en el que sin ningún esfuerzo y si abres gas sin contemplaciones, te vas a encontrar con la rueda delantera apuntando a las mismísimas nubes en un abrir y cerrar de ojos, comprobado, os lo aseguro. El carácter de éste tres cilindros es adictivo e invita a un pilotaje muy deportivo, sobretodo con las cotas geométricas que presenta este modelo y que te empujan a buscar carreteras de curvas de todo tipo. Aunque para mi gusto, y esto es una pega, demasiado brusco en el primer momento de apertura del gas, más que nada en el mapa más deportivo, el “A”. A pesar de la linealidad y progresividad del motor subiendo de vueltas en cualquiera de los tres “mappings”, en éste último pareciera que la reacción “a la rueda” en el primer momento en el que accionamos el acelerador electrónico ‘ride by wire’ fuera casi la de un elefante cabreado pegándonos un trompazo en el colín, lo que nos va a obligar a poner todos nuestros sentidos a la hora de salir de las curvas, verdaderamente no apto para novatos.
Y de la mano de un propulsor como el que nos ocupa no cabe esperar menos que un sistema de frenos como mínimo a la misma altura. La MT-09 monta un doble disco delantero de 298mm con pinzas radiales de cuatro pistones, a mi juicio más que suficiente para parar esta pequeña bestia. El tacto a la maneta es suave pero potente, sin vacíos y uno o dos dedos nos serán más que suficientes para detener nuestra máquina en cualquier circunstancia. El conjunto de las suspensiones me ha parecido bastante equilibrado, el amortiguador tal vez un poco duro para una conducción diaria y tranquila, pero he de confesar que me iba bien para una conducción muy deportiva y no cambié sus parámetros que por otra parte, seguramente se configuró previamente por otros probadores de esta unidad por lo que no estoy seguro de que su tarado fuera el de serie. La horquilla invertida, de 41mm de grosor, 137mm de recorrido y un dorado anodizado que marca el conjunto, se comportó más que aceptablemente en toda circunstancia, tanto en autovía a altas velocidades como en carreteras más reviradas y exigentes. El comportamiento de la moto en casi todas las circunstancias es muy estable, sobretodo en tramos revirados y sinuosos donde esta MT-09 encuentra su punto fuerte.
Parece que en Yamaha se han preocupado por traer a la calle una moto diferente al resto, un modelo ágil, equilibrado, con personalidad, carácter y a un precio ajustado y en mi opinión lo han conseguido. La MT-09 se te mete en las venas.
Si os acercáis al concesionario interesados por esta montura, tendréis la posibilidad de adquirir una unidad al PVP oficial de 7.899€ y de 700€ más si queremos la MT-09 equipada con ABS (8.599€). Un ABS que en esta ocasión no hemos podido probar, ya que la unidad que hemos disfrutado no venía equipada con este elemento. Pero en mi opinión, a título totalmente personal, la seguridad que aporta un sistema como el ABS en una moto que vaya a pasar la mayor parte de su vida en carretera, bien vale esos 700€.
Aníbal Saiz
