Triumph Speed Triple R - Una superbike para la calle - Segunda opinión
Article Index
Probador 2
Nombre: Vicente Rosa Serrano
Ficha Técnica: Edad 34 años, Estatura 1.82 m, Peso: 90 kilos.
Nivel: Ex-piloto RACE y Cto. Castellano-manchego en Extreme.
Siempre que oigo el nombre de Triumph, de inmediato mi cabeza se parte en tres, como sus motores tricilíndricos, y los modelos que van apareciendo en mi mente son la Daytona, Street, la Speed etc.
Estos dos últimos modelos, a su modo, me transmiten al momento una sensación de diversión que pocas veces he sentido en el mundo de las motos. Pero si a esta sensación le añadimos la letra “R” mi cerebro se acerca al nirvana en cuestión de segundos. Triumph nos vuelve a poner en nuestras vidas una moto con la que no pasaremos inadvertidos y en todo momento tendremos asegurada la diversión. La Speed Triple R toma como base su hermana, la Speed Triple, que equipa componentes de mayor calidad y una serie de detalles estéticos que la hacen más exclusiva. Estos detalles, como veremos más adelante, consiguen una estética demoledora y teniendo a su vez mejor material en la parte dinámica.
A primera vista; La “Speed” es toda una, tan de moda, Streetfighter; pero ¿qué significa este término? Bien, Streetfighter significa que en una misma moto podremos ir todos los días a trabajar al centro de cualquier ciudad e incluso a tomar una cerveza light con nuestros amigos, levantarnos el Sábado para hacer una ruta por la sierra y el domingo, si nos levantamos con la vena racing, apuntarnos a unas tandas en circuito para disfrutar con ella como enanos. De esta manera, por el precio de una moto disfrutarás de tres conceptos diferentes para cualquier día de la semana.
Cuando me paro para hacer algunas fotos estáticas de esta Speed empiezo a fijarme en los
multiples detalles con los que cuenta. Triumph de nuevo ha tirado la casa por la ventana para dotar a su hija mayor de buenos materiales. Grandes firmas aportan, de sus catálogos, de lo mejor, como por ejemplo Brembo, que aporta sus pinzas radiales monobloque y discos de gran diámetro para asegurar una gran frenada. En cuanto al apartado de suspensiones la marca Öhlins, propone un excelente amortiguador trasero TTX36 y una horquilla NIX30 de 43 mm multirregulables.
Triumph no se ha quedado atrás y monta en su Speed Triple R unas llantas de aluminio forjado, del fabricante alemán PVM, de gran resistencia y ligereza, que reducen el peso del conjunto considerablemente. Y, por supuesto, existe, como en la versión estándar, la posibilidad de adquirirla con ABS. La de prueba que nos dejaron disponía de este sistema. Además tenía muchos detalles en fibra de carbono que se dejan ver en el cubre depósito, en las tapas laterales del radiador y en los protectores de las barras delanteras.Estas diferencias entre la versión básica y la R se notarán en el precio como es normal pero la seguridad que te dan estas marcas a la hora de buscarle las cosquillas a la Speed justifica ese sobrecoste.
Otra diferencia respecto al modelo normal la encontramos en el color rojo del subchasis y cerco de las llantas. Incluso el manillar de aleación elíptico, de color negro, es exclusivo para esta versión y en él podemos ver una pequeña R y la firma del fabricante.
La prueba del semáforo la pasa con nota ya que es una moto que llama por su aspecto, un poco raro diría yo, debido en parte a los faros delanteros. Si la persona que nos observa es un poco entendida del mundo de las motos será muy normal que se acerque bien a preguntaros cosas de
ella o bien a verla. No sé si os pasará como a mí, pero cuando una moto lleva unas suspensiones color oro brillante un escalofrío sube por mi espalda, y es que las Öhlins le dan un porte muy bueno.
Sensaciones en ciudad; Aunque es una mil ligera (212 kilos en orden de marcha) y no requiere grandes esfuerzos a la hora de conducirla o de frenar, está claro que es una máquina potente y con mucho par, pero que no te exige tanto para sentirte confiado.
La posición encima de la moto es muy cómoda aunque del tipo racing debido unos estribos muy pequeños, elevados y retrasados, el manillar es ancho pero bien posicionado. Su distancia entre ejes corta y el peso que tiene bastante contenido no serán trabas para moverla bien desde el aparcamiento de nuestra casa hasta la oficina.
Con una caja de cambio precisa y suave no tendremos problemas en la elección de la marcha ya que el motor nos perdonará cualquier error que tengamos en este apartado. Entre los coches sí que adolecía un poco de escaso radio de giro y alguna vez me tuve que quedar parado entre dos hileras de coches. El tarado de las suspensiones es un poco duro debido a su alma racing con lo que si las notamo demasiado tosca nos tendremos que entretener en buscar nuestros tarados preferidos.
Los discos flotantes de excelente factura realizados por los japoneses de SunStar y el ABS (desconectable) de serie estaban a la altura del todo el conjunto.
El motor tricilídrico con sus casi 130 cv responde de manera ejemplar en cualquier régimen aunque yo le pediría un poco menos de velocidad de reacción entre el puño y la rueda trasera ya que la mayor parte de los compradores de este modelo no estarán acostumbrados al tacto de una moto deportiva.
Todas las mejoras que hemos nombrado antes no repercuten en el motor ya que la Speed va muy bien servida. En cambio sí que notaremos todo este material extra ya que la Speed R tiene una estabilidad que se encuentra en muy pocas motos del mercado.
Sensaciones en carretera; Como siempre me encamino a mi carretera preferida de curvas para valorar todos los extras de esta especialísima Speed Triple R. La moto es cómoda aunque el asiento es un poco duro pero en ningún momento me sentí extraño encima de la moto.
Al empezar a tomar las primeras curvas ya me empecé a dar cuenta del buen trabajo de las suspensiones Öhlins, ya que cualquier tramo con esta moto se resume en una sola palabra,, PRECISIÓN. El único punto negativo que encontré es que no incluye un amortiguador de dirección porque al buscárle las cosquillas me dio algún meneo en la dirección, pero claro hay que ir a buscarlos.
Cuando lleves diez minutos encima de ella tu cuerpo cada vez pide más, aumentando el ritmo e invadiendo tu mente una sensación de diversión y seguridad que pocas motos te transmitirán. El motor es excepcional. En la entrega de fuerza a bajas vueltas se aprecian las modificaciones en la caja de cambios, que la convierten en más precisa, de tacto más directo y sin tanta esponjosidad de la versión estándar. Los cambios de dirección se hacen rapidísimos gracias a las ligeras llantas ya que son 20% más ligeras que las de su hermana básica con lo tendremos menos peso no suspendido.
El consumo se sitúa en 6 litros a los 100 como cualquier moto tetracilíndrica, lo que hace a la Speed mantenerse en los mismos niveles que sus competidoras. Volviendo a casa como toda naked que se precie la protección aerodinámica es nula sobre todo por encima de los legales 120 km/h.
En resumen; Triumph te lo pone fácil ya que por el precio de una moto podrás decir a tus amigos que tienes tres motos en tu garaje. La versatilidad que te ofrece la Speed Triple R es inigualable. Eso sí mira la cartera y piensa si puedes permitirte este pequeño lujo.
Vicente Rosa
-> Tercera opinión
