KTM RC8 R 2012. El Carácter del Metal - Segunda opinión
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Probador 2.
Nombre: Vicente Rosa Serrano
Ficha Técnica: Edad 34 años, Estatura 1.82 m, Peso: 90 kilos.
Nivel: Ex-piloto RACE y Cto. Castellano-manchego en Extreme.
Prólogo: Cuando los máximos responsables de KTM tomaron la decisión de entrar en el sector de la superbikes años atrás, aún sabiendo la dura competencia que hay por parte de las japonesas y de las recién estrenadas BMW S1000RR parecía que poca parte del pastel se iban a llevar debido a que no iban alcanzar las prestaciones en cuanto a potencia de las tetracilíndricas japonesas. Pero siguiendo fiel a su filosofía del “Ready to Race”, KTM nos ha vuelto a sorprender con el restyling de su buque insignia, la RC8R. Tras una buena publicidad debido en parte a lograr el difícil Campeonato Alemán de Superbikes en 2011, los austriacos fiel a su forma de trabajar mejorando los puntos negros de sus creaciones han vuelto a pulir su diamante mejorando el tacto de su motor y del cambio, puntos negros de su primera versión, además de optimizar las suspensiones. El motor de la RC8R es ahora mucho más suave y sobre todo es menos brusco y ordinario a la primera insinuación del puño de gas.
A primera vista: Cuando fui al concesionario a recogerla me esperaba una moto con el color corporativo de la marca por todas partes y sorpresa la unidad de pruebas que nos cedieron era una preciosa moto negra, se comercializa también en blanco, donde el naranja toma su papel protagonista en el chasis, llantas y alguna parte del carenado. Espectacular y preciosa me esperaba encima de la acera del concesionario Procyle de Madrid.
Los famosos diez minutos de rigor observándola en parado me llevaron apreciar sus líneas angulosas, su característico escape escondido en la quilla, su precioso motor V2 a 75º y su completísimo cuadro de instrumentos.
KTM va a contracorriente de los demás fabricantes y prescinde en su superbike del tan puesto de moda control de tracción demostrándonos y enseñándonos que ahora sin las ayudas electrónicas parece que no podemos conducir seguros, nada más lejos de realidad.
Viendo las modificaciones que han hecho en esta última versión fui poco a poco inspeccionándola tanto en parado como en movimiento. Es verdad que la RC8R de este año pierde algunos elementos que hacían exclusiva a la anterior versión como las ligeras pero caras llantas forjadas, y algunas piezas de carbono pero tras probarla me di cuenta que KTM nos ha sorprendido con una nueva RC8R más equilibrada, potente y asequible ya que RC8R cuesta 6.000 euros menos que la anterior R y 1.200 € menos que la anterior RC8 básica a las que sustituye.
El motor es nuevo, cuenta con dos bujías por cilindro el cual por fin responde con la suavidad de un cuatro cilindros pero con la pegada de un V2. Las famosas vibraciones de la anterior versión aunque siguen existiendo no son tan incómodas debido al nuevo cigüeñal que las evita y además mejora la subida de vueltas.
La prueba de semáforo la pasa con sobresaliente ya que además de que es una moto que llama la atención por su estética lo exótico atrae y la gente se acerca para hacerse fotos con ella además de preguntarnos peculiaridades de la moto; en resumen vas a llamar la atención si no te gusta la fama lo vas a llevar mal con la nueva RC8R
Nos subimos en la peculiar RC8R y nos damos cuenta que la posición de conducción para nada es incómoda, vas con el cuerpo echado hacia la parte frontal de la moto, las piernas van flexionadas, la altura de los semimanillares no es demasiado baja. Una posición algo especial, pero en cualquier caso poco cansada. El asiento sí que se sitúa algo elevado y, a pesar de la existencia de una excéntrica para regular la altura del subchasis, incluso en su posición más baja inevitablemente la altura es algo excesiva.
Para divertirnos en este apartado KTM nos regala la posibilidad de regular los semimanillares tanto en altura como en el ángulo de abertura, además de las dos posibles alturas de los estribos y la distancia de la palanca de freno y de cambio, lo que nos permite ajustarla a nuestro gusto.
Sensaciones en ciudad: Aunque no es su entorno la RC8R se desenvuelve con soltura entre el tráfico de Madrid si a esto le sumamos que vas a ser el rey de las salidas fugaces debido a su motor tendremos todos los días nuestros minutos de diversión. Pero no te preocupes en las frenadas de emergencia ya que sus discos Brembo de 320 mm mordidos por unas pinzas de la misma marcas heredadas de su experiencia en competición sumado a los nuevos tarados de su horquilla WP nos ayudaran en algún caso a poder arrugar el asfalto.
La horquilla tiene un tarado blando en su primera parte del recorrido pero si la siguiésemos pidiendo más trabajo su último tramo aguanta bien el trabajo en frenadas y apoyos. El tren trasero, en cambio, sigue notándose firme en toda clase de situaciones. Claro está que KTM nos regala unas suspensiones multirregulables para que nos entretengamos modificándolas a nuestro gusto.
El trabajo en la inyección del sistema de control electrónico Keihin inyecta gasolina cuando se cierra el acelerador para evitar una retención excesiva que cause problemas no solamente de bloqueos en frenada al ocasionar una caída brusca de vueltas, sino también de falta de suavidad en el citado «cerrar-abrir» en plena curva con esto se nota en que el freno motor es menos brusco lo que nos ayudará un poco en el confort en marcha. Tiene tanto par que la podremos llevar en la zona de bajos y medios del motor sin que nos de los típicos tirones de los motores bicilíndricos.
Otro aspecto destacado es el enorme cuadro de instrumentos de fondo naranja que nos da una gran cantidad de información entre ellas el mapa elegido en función del octanaje de gasolina. A través de los pulsadores se accede a las diversas funciones, entre las que no falta el crono y el consumo instantáneo que se indica en litro por km.
Un aspecto un poco negativo es que cuesta leer en orden de marcha toda esta información debido a lo minúsculo de sus dígitos.
Pero la RC8R nos acabo mirando como un tigre enjaulado que quiere salir de su jaula y claro está no pudimos decirla que no y cuanto antes abandonamos la urbe para encaminarnos a uno de su entornos preferidos ……
Sensaciones en carretera: La combinación entre la suavidad de las suspensiones y un chasis muy rígido, además de una posición de conducción relativamente cómoda, hacen de la RC8R una moto muy especial para las carreteras secundarias. La moto corre de verdad la entrada curva es muy precisa y rápida de reacciones. Se desenvuelve bien tanto en carreteras reviradas con curvas muy cerradas y también en curvas rápidas, donde muestra una buena capacidad de tracción. Además es bastante menos cansada que una superbike japonesa lo que nos ayudará a seguir disfrutando de su motor sin cansarnos en exceso.
El nuevo motor de doble bujía tiene una enérgica pegada a partir de las 4.000 rpm. Que es el rango de revoluciones para rodar a la velocidad legal de nuestras autovías pero si le buscamos las cosquillas tendremos que pasar de 8.000 rpm hasta las 10.500 donde la luz roja de aviso de sobrerrégimen nos indicará que cambiemos de marcha.
El cambio ha mejorado con respecto a la versión anterior, no llega al funcionamiento de una japonesa en lo concerniente a suavidad, pero es mucho más preciso a la hora de subir de marchas. Os recuerdo que estas motos para mi gusto se conducen con una marcha más de la que usaríamos en otro tipo de moto de estas características ya que nos aprovecharíamos así de su gran ventaja, el par motor. En cuanto al consumo, el mixto ciudad-carretera me dio una media de 6.6 l nada mal para una moto de este segmento.
En resumen: KTM nos ha preparado un nuevo misil naranja que para los más manitas y curiosos le ofrecerá mil y una regulaciones en todas las partes de la moto, eso sí, no nos podemos olvidar que a pesar de su formas radicales la RC8R nos permitirá una conducción fácil y agradable tanto por carretera como por ciudad, donde no debemos de olvidar que con más de 170 CV de potencia declarados por la marca para 190 kg de peso y con un equipo de frenos Brembo dignos del mundial de superbikes y unas evolucionadas WP multirregulables nos harán disfrutar como un niño en un parque infantil.
Vicente Rosa
