Yamaha MT-09 Tracer - Prueba a Fondo - Segunda Opinión

Escrito por Tomás, José Mª el . Publicado en Pruebasafondo

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Tomás posando

Probador: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 191 m, 107 kilos, 56 años

Nivel: Subcampeón 2012 Mac90 categoría Twin

¿Cómo podemos situar esta nueva Yamaha MT-09 Tracer dentro de ese abanico de motos trail de asfalto, o motos “suv”, que crece y crece, ampliando el sector de motoristas al que toca? Pues creo que desde el momento en el que te subes a ella y, sobre todo, desde que echas a andar siquiera los primeros metros empujado por su tricilíndrico, esta versión equis de la MT-09 deja bien definida su propuesta. Veámosla.

Posición
Es lo primero que llama la atención, la postura, en el momento de subirte a la Yamaha MT-09 Tracer. Más bien alta (el asiento ofrece dos elevaciones), la extensión d su manillar resulta superlativa en el momento de agarrarte a sus puños, así, a ojo y a bote pronto, diría que es el más ancho de esta nueva categoría “suv”, trail asfáltica, o trail-sport-turismo, como la llama uno de nuestros lectores, que crece por momentos en nuestro mercado. Pero no acaban en este punto los detalles destacables por los que ha apostado Yamaha en la posición del motorista sobre esta versión Tracer de su MT-09. Las torretas sobre las que se monta este manillar de 90 cm (finalmente, he echado mano del metro) se elevan nada menos que 12 cm sobre la tija superior, prolongando la inclinación hacia el pecho del motorista que llega desde el propio ángulo de dirección del tren delantero. Así, el tronco queda completamente vertical, cuando no, teniendo una envergadura de brazos como quien subscribe, puede colgarse de los puños para llevar una conducción casi custom, echando incluso la espalda hacia atrás.
Además de esto, los pies se aposentan sobre unas estriberas particularmente bajas, un detalle obligado para facilitar, por pura geometría, una conducción puestos en pie, por muy ocasional que se sugiera en este modelo.
Bien. ¿Qué es lo que queda como resultado de la combinación de esta posición tan extrema, por así llamarla, en la conducción de la Tracer? Pues la sensación, nada más ponerte en marcha, de ejercer un dominio totalitario sobre el asfalto. Podemos decir que la posición de la Tracer es la del control total. Los inquietantes brillos del pavimento, los respiraderos metálicos del metro o el reguero del camión municipal, con su característico sentido de la oportunidad, se abordan con otra actitud a los mandos de esta MT-09 Tracer. A poca experiencia que tengas, la sensación de dominio que ofrece, casi te hace desear la provocación de las eventualidades con las que el asfalto puede salirnos al paso. Sirva esta mínima experiencia como muestra:

TracerIMG 20150405 WA0009Apenas había recorrido un par de kms con la Tracer, haciendo el curso básico de sus mandos, modos y menús (hay uno avanzado para los aficionados a los datos y las referencias), cuando he abordado un viraje a izquierdas, plano y redondo, con una alegría tan natural como la que motiva ese control que transmite la posición de la Tracer. De repente, en medio de la trazada y en plena inclinada, una grieta quebrada y traidora, me ha salido al paso, como quien dice, con las peores intenciones; sin embargo, con esa sensación de dominio, tan cierta y tan perceptible como el frío de febrero, ha pasado como un rodillo indiferente, aplastando cualquier temor, la más mínima inquietud, por encima las amenazas de aquella grieta insolente.

Con esa posición y la progresión del tricilíndrico y sus modos, de la que hablamos a continuación, conducir la Tracer en mojado debe ser (no hubo posibilidad, y mira que lo deseé), lejos del rechazo, el tedio o del temor que representa para muchos motoristas, un verdadero placer. Pisar el asfalto empapado con la Tracer debe de transmitir una seguridad parecida a la que sientes cuando te elevas sobre un escalón revestido con esa lija adhesiva, obligada ahora por las normas de seguridad laboral, entre otras.

TracerIMG 20150405 WA0006La Geometría
Es algo que hay que tener muy presente a la hora de probar una moto de este tipo y, sobre todo, a la hora de compararla con modelos de otras categorías más ruteras por pura genética. De hecho, no hay que olvidar que Yamaha, sin ir más lejos, ofrece también como básica la versión naked de la MT-09, lo mismo que hacen otras marcas. Así pues, no debe sorprendernos que, por ejemplo, esta Tracer se muestre particularmente nerviosa a alta velocidad –o tal vez debería decir “altísima velocidad”, sólo alcanzable en nuestra de pruebas pista habitual-, o que la horquilla adolezca de cierta debilidad en los cambios de dirección más enérgicos, al modo de una chicane, o incluso en una clavada de freno en plena inclinada, con la aparición de un venado en los parajes más silvestres o de un perro despistado en el entorno más urbano.

TracerIMG 20150405 WA0014 1Sin embargo, y a pesar de esa ineludible genética trail, la Tracer muestra unas aptitudes deportivas, en cuanto a su geometría se refiere, que invitan como pocas motos de este tipo a la diversión sobre los trazados más revirados, con el valor añadido de ese control que ofrece su particular posición. Como todo el mundo sabe, la capacidad de giro sobre el viraje es determinante. Bien. La Tracer vira sobre una moneda, como quien dice, a una velocidad más elevada de lo que podría presumirse, y encara la salida de la curva con la contundencia que imprime el cañón de su tricilíndrico, catapultando al motorista, como un meteoro, a por la próxima tumbada.

El Chasis
Es una sencilla estructura que une la pipa de dirección con el basculante y que abraza el tricilíndrico para dejarlo en vilo sobre el asfalto que pasa a sus pies, doblegado por ese dominio que ejerce todo el conjunto sobre él. Un basculante que, sólo en este caso de la Tracer, se suspende sobre la progresión de un sistema de bieletas, y no directamente sobre la rueda trasera, como es el caso de su hermana básica o naked.

TracerIMG 20150405 WA0021Motor

Con motivo de nuestra prueba a fondo de la MT-09, mis compañeros me la arrebataron prácticamente de las manos, y apenas si pude catar las migajas de un escaso trayecto urbano. Aun así, tuve tiempo para sorprenderme con el auténtico cañón que dispara este tricilíndrico en su régimen medio.
Ahora, antes de subirme a esta Tracer, me explicaba José María que la entrega resulta más redonda y sobre todo más uniforme que la de su hermana naked. Bien. Al pulsar el botón de arranque, la sirena del tricilíndrico se deja oír al ralentí con el timbre agudo de una soprano sobre el coro de graves que sale del escape, y al girar el puño, aún en punto muerto, un rugido seco y cavernoso delata la bestia que encierran esos 847 cc.
Bien, pues dado que mi contacto con la versión de base fue tan efímero y como lo único que recuerdo de él es ese efecto de cañón, pues debo tranquilizar al lector y decirle que es lo primero que he identificado en esta “suv”.

Sí es posible que en la Tracer no se perciba tan rotundo –hablo sólo a nivel de sensaciones- y tal vez, también, sea el resultado de esa uniformidad que Yamaha ha logrado en esta nueva versión de su tricilíndrico, eliminando algún escalón anterior con el que causase una impresión más impactante de ese cañón, porque lo que es ahora, a la Tracer, lo que es empuje, no le falta en absoluto. Es capaz de emerger desde las dos mil rpm en sexta (unos 60 km/h) sin un titubeo, sin quejas ni protestas, cargando con las dos plazas, mostrando un poder propio de un motor de cilindrada bastante superior (Aparte de la distribución y las cotas del bloque, la electrónica hace maravillas hoy día, sobre todo, en lo que a los bajos se refiere).Después, en medios, aparece el cañón con la misma fuerza que saca su hermana naked. Algo más arriba, un poquito por encima de las siete mil, el tirón se aplana, continuando con un empuje tan uniforme hasta el corte del encendido, sin que tengas la percepción de que estás llegando a él.

En definitiva, se puede decir con todas las letras que el motor de la Tracer es soberbio y que tal vez se erige como el elemento más sobresaliente de esta Tracer…, ¿o no? Lo veremos ahora.

TracerIMG 20150405 WA0007 1Modos
El menú electrónico ofrece tres, y no implican una elección de otras tantas motos distintas, sino que encontraremos tres formas, al nivel del matiz, de entregar la potencia de estos tres cilindros, en total 115 CV a 10.000 rpm declarados por Yamaha.
El modo “Standard” aparece por defecto al girar el contacto y es, pues eso, el término medio sobre el que la Tracer describe su curva de potencia. El modo A es el más agresivo, aunque como se percibe en realidad es un punto más alegre que el “Standard” en las primeras rpm, y por último, el modo B suaviza algo la cresta, dejando la entrega óptima del tricilíndrico para la conducción en mojado, rematando por completo el conjunto para entronizar a la Tracer como, podríamos decir, “La Reina de la lluvia”.

Vibraciones
Aparecen sólo al acelerar, sobre todo, claro está, si abres el puño a fondo con el motor bajo de vueltas. A mí, particularmente, me resultan agradables porque me hacen sentir una moto viva, pero pienso que mis sensaciones pueden resultar poco objetivas en ese aspecto, después de subir mi trasero, hace décadas, sobre los inquietantes monocilíndricos que se fabricaban aquí o, más aún, sobre una temblorosa Norton con su motor trepidando hasta nublarte la vista, cuando la mirabas. Eso deja una huella para toda la vida y una referencia para las vibraciones colocada en un umbral que cuesta imaginar hoy día.
Así es que no me sorprendería que a algunas manos de tacto más exquisito que el mío y unos pies de finura más delicada no les agradase esa vibración que aparece sólo en un momento tan excitante como el de la aceleración de este tricilíndrico, sí, sólo acelerando, para disiparse yo diría que por completo cuando el motor se sintoniza con el orden de marcha de la moto.

Consumo
En este apartado aporto el del depósito que gasté con una conducción más incisiva, cuajada de continuas aceleraciones, con unas cuantas llegando al corte del encendido:

252 km con 16,09 litros, lo que arroja un consumo de 6.38 litros/100km.

MT09Tracer 005Protección y Diseño
Son dos conceptos que parecen enfrentarse una y otra vez, y hablando con toda mi ignorancia, frente a los que en muchas ocasiones, parece, insito, que el diseñador se ve ante el dilema cuando se pone frente al plano, sin dejar de pensar en el ineludible rasero que le impondrá después su departamento de marketing.

Un servidor, particularmente, trata siempre de eludir los comentarios sobre la estética de una moto, salvo cuando resalta en vivo sobre las fotos, o viceversa, porque pienso que siempre tiene una visión muy personal de cada lector, y que la mía poco o nada debe de interesarles. Sin embargo, en el caso de la Yamaha MT-09 Tracer, tengo que hacer alusión, por fuerza, a la imagen imponente, incluso espectacular, que proyecta, especialrmente su frontal. Estoy seguro de que captará la atención de muchos y conquistará el corazón de bastantes motoristas; un ejercicio de diseño, por tanto, que parece haber logrado un resultado tan original como llamativo.

Pero vayamos a la parte práctica, a la protección, que constituye mucho más el objeto de nuestro trabajo que el apartado de la estética. La pantalla puede subir y bajar deslizando a lo largo de una corredera, después de aflojar las roscas que la bloquean. En la posición más alta, sentía cómo recortaba perfectamente su silueta frente al viento y proyectaba su vacío por debajo de mi cuello y en el centro justo del pecho, pero nada más. El resto, es decir: los hombros y dos franjas estrechas, situadas en los laterales del tronco, recibían directamente el impacto del viento. Además, aumentando la velocidad en esta posición más elevada, se forman unas turbulencias que restan aun más la ya recortada protección que ofrece la Tracer. En cualquier caso, no olvidemos que estamos hablando de una trail, por muy asfáltica o “suv” que se presente, y lo que no podemos pretender es que nos brinde el abrigo de una GT o del parabrisas de un scooter.

Bien es cierto que, si desplazamos la pantalla hasta su punto más bajo, la Tracer ofrece una sintonía aerodinámica bastante más conseguida, desapareciendo, prácticamente, las turbulencias, incluso a alta velocidad. De esta forma, la conducción resulta un punto más cómoda a un ritmo de crucero, dejando la posición más alta para momentos de lluvia intensa, por ejemplo, y siempre a una velocidad que no supere los cien, más o menos.
En cuanto a los protectores de las manos, ocurre algo muy similar a la capacidad de abrigo que ofrece el semicarenado y su pantalla, sacrificando la parte práctica en pro de un diseño evidentemente vanguardista y espectacular.

TracerIMG 20150405 WA0005Frenada
En cuanto vi las clásicas pinzas que Tokiko fabrica para Yamaha montadas sobre las barras de la Tracer, supe que este aspecto estaba garantizando sobradamente. Antes de subirme a ella, recordé mi R-1 de carreras (2004), a la que cambié todo el conjunto de frenado. Monté unos soberbios discos Brembo de 330 mm, una bomba PT de competición, con paso de 19, y unas pastillas de carbono. Sí, todo cambiado, todo, excepto las pinzas Tokiko originales, que me ofrecían un rendimiento excelente en carrera, permitiéndome rebasar a algún que otro rival disputándole la frenada incluso con mi peso (más de un quintal).
En la Tracer ofrecen ese rendimiento a todo el conjunto de la frenada, respondiendo a la maneta con una mordida contundente y precisa, aun con la transferencia de los latiguillos de goma.
Por ottro lado, esta Tracer cuenta con la salvaguarda de un ABS, todo un lujo por un precio tan contenido, que conviene subrayar. Su intervención me resultó inesperada en algún momento y tal vez por ello un tanto intrusiva. Quizá esa impresión fuera el fruto de la soberbia efectividad que ofrecen los frenos, deteniendo la moto con una rectilínea contundencia. En todo caso, la Tracer se para en una distancia tan exigua que resulta difícil de imaginar y lo hace sin descomponer ni un ápice de su estabilidad sobre el asfalto.
Además de ello, el freno trasero de la Tracer va un punto más allá de esa mera función geométrica que busca mantener la moto lo más horizontal posible durante la deceleración, y ofrece una capacidad de retención extra, que no te esperas en una moto tan alta y que remata su capacidad de frenada.

Suspensiones
La horquilla, invertida y regulable, ofrece un tarado bastante rutero, a pesar de su longitud. No consume rápidamente, como cabría esperar, los primeros milímetros de su recorrido en una frenada exigente, sino que mantiene el tipo desde el punto más estirado para absorber con eficacia toda la retención, hasta la entrada en acción del ABS, si es que fuera necesaria. Por otro lado, su funcionamiento, sus oscilaciones arriba y abajo me trasmitían bastante más información de lo que hubiera pensado en un principio sobre lo que ocurre en el contacto del neumático con el asfalto.

En cuanto al tren trasero, el amortiguador está montado sobre un basculante asimétrico, con un lado en forma de bumerán, o de banana, que recuerda tiempos pasados de los grandes premios, y que ya hemos dicho que en esta versión Tracer de la MT-09 pivota sobre un sistema de bieletas. Lo cierto es que resulta un prodigio combinando la efectividad en la tracción, absorbiendo el relieve, y el confort para el viaje más placentero.
Con las suspensiones de la Tracer, en conjunción con esa posición de dominio absoluto que ofrece al motorista, los baches y los badenes convierten en ridícula cualquier inquietud que pudieran provocar conduciendo otros modelos, y esos obstáculos urbanos, vigilantes, o como quieran llamarlos, sobre los que pintan pasos de peatones, representan, a los mandos de la Tracer, una auténtica provocación para volar sobre ellos, provocación que debemos ignorar, por supuesto.

MT09Tracer 006Off Road
Tengo que confesar al lector que, al sorprenderme viendo los Dunlop Sportmax D-222, con su aspecto poco menos que de slick rayado, y los colectores cromados, expuestos con toda impunidad a los posibles impactos de las piedras y otros proyectiles que pudiera lanzar la rueda delantera en una conducción fuera del asfalto, lo cierto es que me retuve de mi primera intención, la de sacar la Tracer de la carretera, al menos en un tramo corto.

Pero no por esto, vamos a obviar las cualidades off road de esta Tracer que se cobran su pequeño tributo sobre el asfalto, como ya hemos comentado. Son la altura global de toda la moto, lógicamente más elevada que la MT-09 básica, una distancia libre al suelo recortada por unas estriberas situadas más abajo que en la naked y unas suspensiones un punto más blandas en sus primeros mm de recorrido. No tengo ninguna duda de que la Tracer se moverá con sobrada soltura para alcanzar a través de una pista la acampada de una concentración o el apartado chalé de un amigo con vocación de anacoreta.

De otro lado, a pesar de no tocar la tierra con ella, sí que hice la prueba de ponerme en pie sobre sus estribos. Este gesto me sirvió para comprobar cómo el manillar queda un punto tirado hacia atrás por el efecto, como hemos dicho, de la prolongación que hacen sus torretas del ángulo de dirección de la moto, de manera que tenía que conducir un tanto encorvado, claro está, con mi 1,91 de estatura. Se podría decir que en mi caso podría aparecer algún dolor de cuello tras una travesía puesto en pie, pero como en la Tracer, no pienso, de momento, hacer el Dakar, precisamente, este detalle no pasa de ser una excusa más para dar rienda suelta a esa tendencia de escritor de largo recorrido que late dentro de un servidor. Discúlpeme el lector.... Estos fueron mis primeros pensamientos, pero he te aquí que descubro en su web oficial que Yamaha pone a disposición como extra dos suplementos para elevar considerablemente el manillar y evirtar a tipos tan altos como el que escribe esa remota molestia. En todo caso, un motorista de una estatura más discreta seguro que se siente de una manera mucho más natural puesto en pie sobre la Tracer, tal y como viene de origen, que un servidor.
Por último, concluir este apartado señalando que, para una forma más off road de entender una trail, o una maxitrail, Yamaha ya pone en el mercado su línea Ténéré.

MT09Tracer 013Dos plazas
El espacio que ofrece resulta generoso, tanto a lo largo como a lo ancho, para la categoría de la Tracer. El espumado del asiento transmite una primera sensación de dureza que se suaviza con el paso de los kilómetros, empezando a resultar bastante amigable, y llegando a sentirse cómodo en una travesía más larga. Las asas dispuestas en los laterales permiten varias posiciones de agarre, en cualquier caso, dejando los brazos del pasajero en una postura muy natural. Sobre ellas se pueden ver los anclajes dispuestos para dos prácticas maletas laterales, que Yamaha ofrece como un interesantísimo extra para completar la capacidad viajera de la Tracer.

En cuanto al motor, su fuerza, su poderío, ya lo hemos mencionado con el simple ejemplo de la respuesta desde casi el ralentí para salir acelerando. Da la impresión de que a este tricilíndrico le suponga el mismo esfuerzo cargar con uno que hacerlo con dos.
Finalmente, la horquilla sí que resulta con un tacto un punto blando llevando pasajero, llevando un servidor, con sus 107 kilos, además, una pasajera. De esta forma, la transferencia de carga en las reducciones entraña algo más de compromiso, aparte del consiguiente cálculo que siempre debemos de hacer con el peso extra.

De Noche
Este aspecto es uno de los que más han evolucionado mejorando las motos en los últimos tiempos, el que más. El grupo óptico, tan llamativo como el resto de la carrocería de la Tracer, apoyado en la tecnología led, ofrece una haz de luz con una amplitud, y sobre todo con una intensidad, como las mejores del momento motociclista que vivimos. El foco izquierdo, de concepción "larga distancia", se enciende con la luz de carretera, iluminando el fondo de la ruta para permitirnos ver lo que viene con sobrada antelación, es decir: a una velocidad muy por encima de la permitida
Por otro lado, la visibilidad nocturna de los dos displays de información es suficiente. Para dar una idea, con una presbicia de dos dioptrías tan sólo quedan ilegibles las letras que aparecen en el margen inferior indicando los modos de conducción, un dato que uno ya conoce antes de iniciar la marcha.

MT09Tracer 018En Parado
El caballete..., porque la Tracer monta un caballete, todo un extra en cualquier moto de hoy día, se posiciona sobre el suelo con firmeza y resulta tan fácil subir la moto sobre él como bajarla quedando aparcada en una posición francamente estable.
Resultará un verdadero lujo poder engrasar la cadena, por ejemplo, sin necesidad de recurrir a comprometidos equilibrios, con la moto en vilo sobe el caballete lateral.
El caballete lateral también ofrece una estabilidad sobresaliente, incluso en algunas pendientes.

Detalles.
-Todos los mandos y conmutadores tienen una fácil acceso, así como un accionamiento tan suave como preciso. Aunque el pulsador de la bocina, eso sí, se toca con demasiada facilidad, haciéndola sonar involuntariamente en varias ocasiones a lo largo de la prueba, con guantes finos; por lo que en invierno habrá que tener aun un poco más de cuidado.

-La ergonomía del depósito, incluso del chasis, alberga las piernas del motorista con total naturalidad.

-Los espejos no pueden sobresalir mucho por los extremos, claro está, de ser así, la Tracer parecería un albatros pidiendo pista con las alas extendidas. De esa forma, los retrovisores de diseño acorde con el conjunto, ofrecen su campo visual parcialmente recortado por nuestras muñecas o nuestros antebrazos. Nada, en todo caso, que nos vaya a privar de una vigilancia efectiva sobre lo que vamos dejando atrás o nos puede sobrevenir por la retaguardia.

Conclusión
Pues he dejado el que tal vez puede resultar el atributo más atractivo de este modelo para el final. La Yamaha MT-09 Tracer, una moto con un motor poderoso, excitante, una suspensión irreprochable, una frenada por encima de sus prestaciones, auxiliada con ABS, un confort destacable y, sobre todo, un dominio totalitario sobre el asfalto, Una trail de asfalto, una suv, redonda y completa por un precio que no deja más remedio que detenerse a mirarla, y sobre todo a tenerla en cuenta. 9.799 Euros.
Esta Tracer está llamada a ser, por fuerza, una de las superventas de 2015. Al tiempo.

Tomás Pérez