Prueba Kawasaki Z900 limitable para el A2 - Primera opinión
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Probador: José María Hidalgo
Ficha Técnica: 63 años, 85 kilos, 1,83m
Nivel: Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.
Reconozco que he iniciado la prueba con ilusión por el gran sabor de boca que me dejó la Z900 de que dispusimos el año pasado aunque con algunas dudas sobre el efecto que podía tener la reducción de 30 cv, que parecen muchos, ya que suponen casi un 25% de la potencia anterior. También por lo complicado de la climatología que se anunciaba para toda la semana, lluvia, nieve y frío, lo que para una moto tan desnuda como esta es lo menos adecuado. Lo cierto es que la previsión se cumplió casi a rajatabla, añadiendo momentos de niebla puntuales y algunas rachas de viento. Afortunadamente también pude disfrutar de una tarde con asfalto casi seco, lo que me ha permitido completar una prueba bajo condiciones de lo más variado.
De la estética no hay mucho que añadir, es idéntica a la del modelo de 125 cv. Es decir, un frontal de aspecto feroz y un depósito anguloso que junto al asiento y chásis le dan un claro aire deportivo. Muy atractiva, con su color “gris casi negro” contrastando con el chasis pintado en verde.
Ya comentamos que mantiene algunos compromisos para mantener un precio ajustado, las suspensiones no tienen regulación de compresión, aunque si de precarga y extensión y las pinzas delanteras no son de anclaje radial, pero como hemos vuelto a comprobar, su funcionamiento es intachable y pocos echarán en falta ni mejores suspensiones ni mayor potencia de frenada. Los acabados son de calidad.
El escape es el punto estético que menos me gusta, me gustaba más con el Akrapovic que llevaba la del año pasado. Con el de serie conserva un sonido muy atractivo, algo más metálico pero excitante cuando la subes de vueltas.
Para subirte tienes que doblar bien la rodilla para no tocar el asiento del pasajero, si lo haces resulta fácil ya que el asiento no es alto. Al sentarte llegas muy bien con ambos pies al suelo a poca altura que tengas, aspecto fundamental para pilotos con poca experiencia. El asiento relativamente bajo y un manillar plano y ancho para lo que se estila en la categoría te ofrecen una posición semi erguida, que a mí me ha resultado muy cómoda y a la vez deportiva. Muy consecuente con la orientación del modelo.
La verdad es que la impresión te indica que nada te va a proteger del viento, la mínima cúpula es más bella que efectiva a la hora de protegerte de las inclemencias, incluso parece destinada a concentrar más el aire sobre tí. Su forma parece buscar un positivo efecto aerodinámico que ayude a presionar la rueda delantera contra el suelo, mas que dotar de protección al piloto.
El cuadro es muy compacto y legible, muy completo en información, aunque para cambiar de una a otra tienes que separar una mano del manillar y presionar uno u otro de los dos botones de selección situados en el mismo.
Los espejos son grandes y están bien situados, aunque gastes una parte en ver reflejados tus brazos, su tamaño te permite ver con mucha comodidad lo que dejas a tu espalda.
El asiento es duro, con mullido mas deportivo que turístico, aunque no he tenido queja de él en las dos rutas de más de 350 km que he hecho con ella, su estrechez anterior te ayuda a llegar al suelo y su anchura posterior aporta habitabilidad. Te permite una buena movilidad, aunque si quieres retrasar la postura hasta el tope posterior, tiende a devolverte al centro cuando llevas un pantalón de tela poco adherente, esto no lo he notado yendo con ropa de cuero.
Arranca con facilidad y un sonido ronco. La primera entra con suavidad y sin ruidos y arranca con un tacto perfecto de embrague. Este está mandado por cable, pero requiere muy poca fuerza para ser accionado y su tacto y progresividad son excelentes.
Cambiando marchas, el cambio resulta preciso, con recorridos cortos y muy buen tacto, funciona muy bien en ambos sentidos, incluso prescindiendo del embrague si das el golpe/corte de gas adecuado.
Las primeras impresiones del motor parecen desmentir la reducción de potencia, recibes la impresión de que empuja incluso más que el modelo de 125 cv, al menos lo mismo, hasta aproximadamente las 7.000 rpm, a partir de ahí, como no podía ser de otra manera, no acelera tanto, pero sube con solvencia hasta la zona roja. Esto habla muy bien de la forma de gestionar la reducción de potencia, manteniendo y probablemente incrementando el par en los dos primeros tercios del rango de giro del motor.
El resultado es la moto de 95 cv que mayor impresión de poderío me ha transmitido de todas las que he probado, se notan los casi mil cc de cilindrada. Además la entrega es muy lineal, sin saltos, facilitando la conducción especialmente a los menos expertos.
Puedes acelerar desde 3.000 rpm en cualquier marcha y es una delicia abordar curvas lentas utilizando la retención del motor, dejándolo caer de vueltas y acelerar con solvencia sin necesidad de utilizar una marcha mas corta.
El motor me ha gustado mucho, como toda la moto en general.
En ciudad, se desenvuelve igual o mejor que el modelo mas potente. Un buen tacto de motor, un embrague que no cansa y con excelente tacto, facilidad para cambiar de dirección, postura cómoda, mucho control con el manillar y relativa facilidad para llegar al suelo. Sin ser la mejor, gira suficiente a la hora de hacer eslalon entre coches parados, aunque la perjudica un poco su manillar ancho y espejos.

Por carretera va perfecta, si mantenemos velocidades no muy superiores a las máximas legales, no habrá problemas relacionados con el aire, aunque con temperaturas bajas hay que ir abrigado. La moto se nota muy aplomada en recta y en curvas largas tomadas a velocidades respetables.
Aunque no es la moto ideal para viajar, sobre todo por la falta de capacidad de carga y protección aerodinámica (solo si queremos viajar muy rápido). El equipaje puede llevarse en una bolsa sobre depósito, aunque hay que elegirla bien ya que la forma con joroba central del depósito dificulta utilizar las de base plana y rígida. La solución de atarla en el asiento trasero o poner unas alforjas siempre funciona y tampoco es la moto ideal para largos viajes a dúo.
Respecto al consumo, curiosamente ha sido algo superior al que registramos con el modelo de 125 cv hace un año. Dos repostajes controlados con consumos de 5,62 y 5,75 litros a los 100 Km, ambos con recorridos por carreteras variadas a ritmo medio. En el segundo de ellos se nos ha encendido la reserva con 232 Km y el marcador de autonomía restante (en nuestra opinión fiable, por lo que hemos visto) marcando 59 km. Una autonomía creíble de 300 km. Mas que suficiente para viajar con ella sin ir pendiente de la ubicación de las gasolineras.
Por carreteras de montaña es muy divertida y efectiva, solo notarás la merma de potencia si practicas una conducción muy deportiva, llevando el motor alto de vueltas constantemente. El motor entrega la potencia con mucha solvencia, como he dicho, más que cualquier otra moto de 95 cv que haya probado y con una progresividad ejemplar. No tiene control de tracción, pero incluso con los asfaltos fríos y muy mojados sobre los que hemos realizado la mayoría de los kilómetros de la prueba no lo hemos echado de menos por la linealidad y nobleza de la entrega de potencia de su motor.
Tampoco hay nada que criticar en la frenada, tanto el freno delantero como el trasero tienen potencia a la altura de las prestaciones del modelo y un tacto que hace fácil su dosificación, no tendrá pinzas de anclaje radial, pero no se echan de menos.
La postura que proporciona el manillar me gusta mucho para estas carreteras, resulta muy natural en conducción deportiva y su anchura hace fácil y poco cansado cambiar constantemente de dirección. A la entrada de la curva y en los cambios de inclinación resulta ágil y aplomada, mantiene perfectamente la trayectoria y es una delicia acelerar cuando ves la salida. He disfrutado con ella tanto como con su hermana de 125 cv y me ha transmitido la misma confianza, es decir, mucha.
Como hemos dicho, la mayor parte de la prueba ha sido en mojado e incluso en estas circunstancias nos hemos sentido seguros, acompañados por el buen tacto de motor, las reducciones controladas por su embrague asistido que funciona ejemplarmente incluso bajando dos marchas de golpe y la dosificación de sus frenos. Como curiosidad, y a pesar de la cantidad que nos ha caído encima, que llevaba cayendo casi ininterrumpidamente desde finales del pasado mes de febrero y que ha obligado a empezar a desaguar alguno de los pantanos de la zona centro, creando vistas espectaculares (como El Vado en Valdesotos, por ejemplo) el de Valmayor está tan vacío como nunca lo había visto y llevo mas de 20 años pasando a su lado, imagino que esperando hacer de contención de los que están por encima en el deshielo. Tan vacío que ha reaparecido la antigua carretera y el puente que cruzaba sobre el río Aulencia antes de que se construyera el embalse. No he podido resistir la tentación de bajar un terraplén, cruzarlo con la Z900 y aprovechar para hacer alguna foto.
Conclusión: Kawasaki ha hecho un gran trabajo a la hora de reducir la potencia. La Z900 limitable es tan buena o mejor que su hermana en la mayor parte del rango útil del motor y ha conservado inalteradas sus excelentes, para mi gusto, características ergonómicas y dinámicas.
La forma en que entrega la potencia nos ha dado las mayores sensaciones de potencia que hemos sentido pilotando una moto de 95 cv.
Una moto mas que recomendable para quien busque lo máximo en sensaciones al finalizar su travesía del desierto con el A2 y deslimitar su compañera en el viaje.
Creo que a Mariano también le ha gustado mucho, sigue con su opinión...
