BMW C 600 Sport: Prueba a Fondo
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BMW ha entrado en el mundo de los scooters, más que por su puerta grande, por su puerta mega con dos modelos. Pronto tendremos ocasión de probar la versión Gran Turismo, pero hoy os traemos la prueba del C 600 Sport... Por cierto, ¿es realmente "sport" este mega scooter alemán? En Super7 lo hemos verificado con una prueba muy poco usual en el circuito, tal vez fuera de guión. (leer más...)
DPS
Ficha técnica: 1,90 m, 100 kilos
Nivel: antiguo aficionado a tandas libres y usuario diario de scooter, habiendo poseído varios de ellos.
BMW entra en el mundo de los megascooter con dos modelos. El C 600 sport y el C 650 GT y aunque sus cifras sean diferentes, los dos montan el mismo motor de 647 cc.
Para esta ocasión, la marca bábara nos ha cedido una unidad del C 600 Sport, montando el paquete de alta gama que ofrece opcionalmente, y mis compañeros me han encargado que os hable sobre los aspectos prácticos, cotidianos y urbanos de este nuevo mega scooter.
Primera impresión
Lo cierto es que en el primer golpe de vista, este scooter proyecta una imagen muy deportiva, con una atractiva silueta de líneas vanguardistas; un diseño con el que BMW pretende marcar su propio estilo, como no podía ser de otro modo, dentro de este nuevo sector para los alemanes. Sin necesidad de deslizar la mano por el C 600 Sport, sobresale la calidad de los acabados y el remate alemán de siempre en detalles como la unión de las carcasas o las superficies metálicas sobre las que se apoyan los pies. En el lado práctico y a simple vista, encontramos un frontal presidido por un parabrisas regulable en tres posiciones, empleando unas sencillas pero efectivas palomillas, y más abajo encontramos dos prácticas guanteras colocadas a ambos lados de la columna de dirección. También y antes de encender el motor, me han advertido sobre el práctico sistema de freno de mano que ha quedado activado sólo con desplegar la pata. La manera más segura de aparcar este scooter para los desmemoriados y contra la gravedad. Girando esa llave de contacto a un lado se abre automáticamente la tapa que da acceso al tapón de gasolina y al otro, de forma también automática, el asiento.
Al sentarnos sobre el C 600 Sport, la primera sensación es la de una posición de conducción un tanto elevada, dejando las piernas algo más replegadas de lo habitual, sobre todo para alguien de 1,90; sin embargo, esa aparente elevación no parece afectar al comportamiento dinámico del scooter, como vemos a continuación. Por otro lado, ya con los pies sobre el escudo y con las manos cogiendo los puños, se predice una postura muy cómoda para conducir en la que se agradece, además, una excelente visibilidad a través de los espejos retrovisores, incluso llevando una chaqueta con protecciones de talla XXL.
En Marcha
Sí, ciertamente este BMW C 600 Sport transita por las curvas que marcan las esquinas y las rotondas transmitiendo una contundente sensación de seguridad; así como un sólido aplomo en los tramos más rápidos de las circunvalaciones. Este sólido apoyo se soporta en su mayoría sobre los 160 mm de anchura con los que pisa el neumático trasero. No olvidemos que, a pesar del tamaño y prestaciones, estamos hablamos de un scooter y en este caso, más que en ningún otro sobre dos ruedas, el peso se desplaza inevitablemente hacia atrás.
En este escenario, en el de las grandes vías y de la autopista, la protección que ofrece el escudo de esta versión Sport, sobre todo en su parte más baja, tal vez se sienta un tanto recortada. Sin embargo, si uno se fija en su herman, el GT, su razón resultará fácil de comprender estableciendo un sencillo paralelismo:
El C 600 Sport puede ser, y de hecho es, al C 650 GT, lo que, trasladado al mundo de la motocicleta pura, la S 1000 RR es a la K 1300 S, o más aun, a la K 1600 GT. Efectivamente, no hay más que fijarse en el carenado recortado y ajustado al cuerpo de la deportiva más radical y en la extensa carrocería, de generosa protección, que monta la Gran Turismo.
Busqué en Madrid, en pleno mes de agosto, las horas y calles con el trafico denso para poner a prueba la agilidad urbana de este megascooter y la verdad es que descubrí que se mueve con soltura, entrando con una manejable naturalidad entre los coches parados.
Sin embargo, saliendo después al extrarradio es donde pienso que a este C 600 Sport se le puede sacar aun su mejor partido, allí, incluso, su peso parece reducirse en las curvas rápidas, cambiando de dirección con la facilidad y precisión de una estrecha motocicleta bicilíndrica.
Motor
El motor transmite principalmente dos conceptos: Progresividad y Plenitud.
Efectivamente, este 600 cc, se siente con una progresividad constante, uniforme y mantenida desde cero hasta su velocidad máxima. Una de las virtudes más valiosas que se pueden esperar en un vehículo urbano o interurbano.
Al mismo tiempo, este propulsor de dos cilindros en línea, 8 válvulas y doble árbol de levas, se siente lleno desde el ralentí hasta las 7.500 rpm de su franja roja. Empuja para salir catapultado de cada semáforo con aceleración de sobra como para dejar detrás a la jauría de cuatro ruedas que arrancará siempre a nuestra espalda sin necesidad de estar atentos al semáforo como un piloto de MotoGP. Pero no sólo eso, el empuje del C 600 Sport se mantiene lleno por encima de los 100, de los 120 y así hasta los 175 por hora, a los que está limitado, con la misma sensación de plenitud.
Un motor absolutamente predecible desde los primeros kilómetros de contacto. ¿Se puede ofrecer mayor facilidad y comodidad a la hora de conducir?
Ergonomía
A parte de esa particular comodidad que ofrece su motor, el G 600 Sport ofrece la misma sensación en todo su conjunto, con una posición cómoda para el conductor, como ya hemos comentado, y también para el pasajero, con una plaza lo suficientemente espaciada como para hacer trayectos más allá da la propia concepción interurbana que sugiere este mega scooter. Además cuenta con un espacio desplegable y muy práctico (Flex Cas) debajo del asiento para guardar un segundo casco.
Frenada
Antes de subirme en esta nueva creación de BMW, ya me había llamado la atención el doble disco de 270 mm con pinzas flotantes de doble pistón, también en el trasero de la misma medida, pero además de ello, en la llamativa horquilla invertida que suspende el tren delantero. Con un conjunto así no se puede esperar otra cosa que una frenada potente y progresiva a la vez (dos calificativos que, en su combinación, marcan la esencia de una excelente frenada), noble y dosificable, como así pude comprobar. Si además, a esas cualidades, le añadimos un ABS de última generación…
En cuanto al freno trasero, decir, en primer lugar, que el software del ABS permite morder el disco con la suficiente eficacia, y sólo interviene si somos bruscos o si pisamos una franja inesperada y resbaladiza. En segundo lugar, este freno trasero se siente con un poder semejante al delantero y puede que incluso superior, en el caso de algún futuro usuario, por su costumbre urbana de circular entre los coches y driblarlos cuando están parados o casi parados.
Consumo
Un dato muy a tener en cuenta tratándose de un vehículo urbano, interurbano, pero sobre todo cotidiano. La capacidad del depósito es de 16 litros con una reserva de 4. Como cabría pensar para un motor tan grande con transmisión por variador, o similar, el consumo se mueve en unas cifras muy distantes, según el ímpetu o el sosiego con el que se conduzca. Así, yéndonos a un extremo y llevando el C 600 Sport a fondo, con una conducción apresurada y exigente, su consumo llegó a alcanzar una cifra de nada menos que 7,7 litros a los cien. En cambio, conduciendo de una manera más moderada, y no por ello menos ágil y práctica, el consumo se mantuvo por debajo de los 5,5 litros, llegando incluso a disponer de una autonomía de más de 300 km, un verdadero lujo con las modas actuales, que van recortando inexplicablemente esta virtud, a veces vital tratándose de una moto.
Lo cierto es que, en líneas generales, el consumo de este mega scooter resulta bastante comedido, teniendo en cuenta su tamaño, peso (249 kilos con todos los llenos) y prestaciones (60 Cv y 66 Nm de par).
Una comparación inevitable
Antes de rematar con ninguna conclusión, me topo con una pregunta que me van a hacer, que ya me han hecho casi antes de recoger la unidad del C 600 Sport sobre la que he hecho este trabajo. Una pregunta que seguro está en la mente de muchos lectores.
¿Cómo es este BMW en comparación con el que ha sido hasta ahora el coco de los scooter?
Básicamente, diremos que la aceleración del alemán es algo más suave que la del japonés, pero que muestra una mayor proyección cuando se alcanzan velocidades más altas. Y en las curvas más cerradas el T-max 530 gana por la mínima en agilidad, sobre todo en la entrada y sobre todo al cambiar de dirección en estos radios más cortos; por el contrario, cuando el radio de la curva se expande y hablamos de virajes en autopista, el scooter japonés se muestra algo más nervioso mientras que el C 600 Sport ofrece el excelente aplomo que ya hemos comentado.
En mi particular opinión, BMW ha logrado hacer un scooter que nada tiene que envidiar al T-max 530, al que incluso supera en algunos aspectos con un precio muy semejante.
Pegas
1.- Se echa en falta una cerradura en cada una de las guanteras.
2.- Al girar a tope llegas a golpearte las manos con los espejos.
Precio
10.900€ incluyendo el ABS de serie.
-Paquete alta gama 920€. Incluye:
Asiento calefactable para conductor y pasajero
Intermitentes leds blancos
Luces diurnas de led
Puños calecfactables
RDC control de presión de neumático
.
-Alarma como extra aparte 230€
Colores
Azul cósmico metalizado mate
Negro zafiro
Plata titanio metalizado
Conclusión
La marca alemana ha conseguido una moto muy competitiva en esta franja cada vez más poblada de los megascooter con un consumo discreto y unas prestaciones estratosféricas, equipada con una parte ciclo en la que no se ha escatimado ni en recursos ni en detalles y dotada de un motor de altas prestaciones con el que los desplazamientos diarios al trabajo podrán ser cada vez más largos, cómodos y ágiles.
Un scooter que sin duda va a dar mucho de qué hablar en los próximos meses dentro del segmento de los mega scooters.
DPS
Probador 2 Tomás Pérez
Ficha técnica: Edad 54 años, 1,91m, 107 kilos
Nivel: Piloto 3ª Clasificado Campeonato Mac90 2011. 4º y 2º, respectivamente, en las 6 Horas Internacionales Vespa de Barcelona en 1.979 y 1.980
Eran los últimos años de la década de los setenta, montándose incluso sobre la de los ochenta, cuando la Ciudad Condal tenía una particular cita, más o menos sobre el mes de junio, en los alrededores de su Estadio Olímpico. Era una cita diferente que hacía fruncir el ceño con extrañeza a todo aquel que oía hablar de ella por primera vez.
Las 6 Horas Internacionales Vespa eran una prueba que incluso hacía sonreír a algunos motoristas que no sabían nada de ella y que, sin embargo, registraba una nutrida participación, con la presencia infalible de todos los concesionarios y tiendas de la ciudad y de Cataluña entera. A las 6 Horas Vespa acudían, incluso, equipos italianos, portugueses y franceses y, además, gracias al interés de los comercios catalanes, algunas estrellas del panorama velocísitico español de entonces eran fichadas para representar sus colores en esta emblemática carrera. Unos fichajes que en bastantes ocasiones supusieron un auténtico fiasco para sus promotores por todas las dificultades que suponía adaptar el fino pilotaje de Gran Premio a lo que algunos llamaban maliciosamente “wáteres con ruedas”. Y es que, una Vespa no era una moto y una moto no era una Vespa.
Pero ésos eran otros tiempos; tiempos que ahora se antojan arcaicos, y no sólo por las décadas que han pasado. Cuando uno contempla una obra de ingeniería como la que acabamos de probar, se da cuenta de que es bastante más que el simple paso de los años lo que media entre aquellas Vespas, que junto con las Lambretas eran los únicos scooter de entonces, y este BMW C 600 Sport de ahora.
Vaya por delante que, en los últimos tiempos, es raro verme conducir un scooter, aunque eso no es razón para que me suba en alguno, siempre diferente, de vez en cuando. Un contacto, muy eventual y efímero por fuerza, con el mundo más práctico de las dos ruedas que me permite dar un punto de vista diferente, algo así como el de un motorista de siempre recién llegado a la categoría de los mega scooter, independientemente de que aquellas primitivas experiencias vividas en las 6 Horas Vespa hayan quedado grabadas para siempre en mi memoria y aparte de que, permanentemente, estarán presentes en mi vitrina con dos copas, tal vez las más discretas, que guardo, probablemente, como las más preciadas de mi modesto rincón de trofeos.
Bien. Lo que tengo que aportar sobre este nuevo mega scooter es breve y espero que suficientemente conciso para que sirva como referencia al lector.
Me subí en él con prisas y apenas sin darme tiempo a preguntar dónde están situados sus mandos. Tan rápido me subí que olvidé el cambio automático en las dos primeras frenadas, dando un pequeño pisotón con el pie izquierdo sobre la plataforma para buscar una palanca que, evidentemente, no puede existir. Lo mismo me ocurrió con los frenos, tratando de ordenar mi cabeza para sincronizar las manos y evitando el lío mental que en otras ocasiones ha terminado con una clavada de la rueda trasera, tratando de apretar un embrague fantasma para reducir de marcha. Una vez que, más o menos, estas primeras pautas tomaron su sitio, apareció la inevitable sensación de inseguridad que transmite de primeras una moto con el chasis abierto. Y así llegué a la primera curva: con esa cierta sensación de vértigo y con un ritmo alto y forzado para poder seguir a mi compañero, que conducía una trail de 1.200, y no perder la dirección. Se trataba de la primera de una serie enlazada. Una de izquierdas, otra derechas y al iniciar una nueva de derechas, se abre una redonda de trazada constante sobre un puente.
Había transcurrido apenas dos kilómetros desde que me había subido al BMW C 600 Sport cuando inicié esa redonda con puente. Allí, tan rápido, tan pronto y a la entrada de esa curva, empecé a captar la fantástica sensación de aplomo que transmite este scooter en curvas medias y rápidas. Nada más inclinarme, abrí gas con exigencia, y el C 600 Sport empezó a coger aceleración en plena inclinación, haciendo cada vez su ángulo más agudo a medida que transitaba por el largo viraje. Pero allí, en medio de la trazada, vi venir la que representa la prueba de fuego urbana para geometrías y suspensiones, ese elemento diseñado por los ingenieros de caminos y que parce más bien creado por la mente de un constructor de chasis: Las juntas de dilatación.
Al llegar a la primera, como decía, a buena velocidad y con una no menos buena inclinada, me preparé con la tensión necesaria de todo el cuerpo para controlar una sacudida, un predecible vaivén. Sin embargo, el C 600 Sport me sorprendió pasando sin titubeos ni oscilaciones. Absorbió el obstáculo con el exacto movimiento que transmite al piloto su existencia, pero nada más, tan sólo en mis manos, en mis pies y sobre el asiento la información de que estaba pasando sobre esa junta de dilatación. Al llegar la segunda, ni que decir tiene que el nuevo scooter de BMW ya se había ganado casi toda mi confianza, y no hice sino pasar sobre ella y sobre la tercera confirmando ese excelente aplomo que mantiene la trayectoria al milímetro.
Prácticamente todas las curvas que hice con el C 600 Sport fueron rápidas o semirápidas, y tan sólo recuerdo el tránsito por alguna pequeña rotonda en la que, para ser honesto, no me costó en absoluto meter el scooter; aunque pienso que no se debe de considerar, ni mucho menos, como un dato concluyente.
Una comparación inevitable
Hace tres meses tuve ocasión de probar el “devoradeportivas” de la ciudad en unas circunstancias tan particulares como entrañables. Gracias a la gentileza de Motos Cortés dispuse durante tres días de un Yamaha T-Max 530, con el objeto, nada menos que de llevar ese domingo en su plaza trasera al director de carrera de La Maratón de Madrid.
Bien. La impresión que guardo del motor de las dos motos.
Parece que Yamaha ha concentrado toda su ciencia y esfuerzo en que su T-max 530 sea imparable de 0 a 120, y lo cierto es que tenemos que hablar de una verdadera moto de altas prestaciones para ver cómo supera al scooter japonés en esa franja del velocímetro. La sensación en parado al abrir el gas del T-Max 530 es la de un punch, una patada que te catapulta hasta los 120.
La salida del BMW C 600 Sport se muestra más suave. No es un golpe lo que sientes, pero no por ello resulta menos efectiva. Con el BMW el empuje es progresivo en los primeros metros para hacerse constante e interminable después.
Efectivamente, el tirón del C 600 Sport va mucho más allá de esos 120, y se mantiene con una consistencia que, tanto a mis compañeros como a mí mismo, nos sugería la de una moto bastante más potente.
Resumiendo: El T-Max 530 saldrá el primero de la barrera del peaje en la autopista y el BMW C 600 Sport le seguirá un metro más atrás; un metro que serán alguno más mientras aceleran hasta esos 120, pero en el momento en el que los dos quebrasen el límite de velocidad permitido –si es que lo hicieran-, el BMW se iría irremisiblemente, dejando si no clavado, sí a una distancia apreciable al scooter japonés.
En cuanto a la parte ciclo me dio la sensación –y sólo hablo de sensaciones- de que el T-Max resulta algo más ágil en los trazados ratoneros y, por contra, más nervioso que el BMW C 600 Sport en los virajes de amplio espacio.
Pero pienso que esto sólo puede quedar en el terreno de las impresiones y, por supuesto, pendiente de una obligada comparativa que esperamos no tarde mucho en llegar a Super7.
Tomás Pérez
Probador deportivo: Sergio Hidalgo
Ficha técnica: Edad: 35 años.Peso: 76 kilos.Altura: 1.76 metros
Nivel: Ganador de la categoría Extreme SIN del campeonato Mac90-2.011 y piloto actual de resistencia en scooters
Carretera de curvas
Este maxi-scooter me ha sorprendido con creces. Su comportamiento te permitirá desfogarte en tu carretera de curvas favorita. Tiene un chasis que se aguanta en las curvas con sorprendente solidez y capacidad para hacer los cambios de dirección con agilidad.
Tuve la oportunidad de hacer una prueba completamente atípica para un scooter en el retorcido trazado del Circuito FK-1, en Villaverde de Medina (Valladolid). Y allí, aunque la BMW C 600 Sport se mostró rápida en los cambios de dirección debido a un centro de gravedad bajo, lo cierto es que se siente algo pesada ya una vez metida en la curva, teniendo que luchar con ella para cerrar la trazada. Sus kilos también se hacen notar en la frenada. Si te dejas engatusar por la estabilidad de su chasis y empiezas a entrar en las curvas con brío, te verás en más de una frenada apretando las manetas de freno con todas tus fuerzas. Sus kilos, el imperceptible freno motor y un freno delantero poco potente te recuerdan que no estás encima de una RR.
Y es que el BMW C650 Sport es un scooter que te hace olvidar que lo es, tiene la habilidad de convencerte para disfrutar con él, de sacarlo a pasear por ocio, por deporte, por diversión. Un Scooter sin complejos con el que recomendaría sin duda asistir a cursos de conducción en circuito, dónde los más quemados podrán hasta probar a rozar rodilla. Esto es un gran logro para un vehículo que ha sido pensado para facilitar la movilidad por ciudad y extrarradio, pensado para usuarios de coche cansados de tragarse atascos todos los días y no tanto para moteros de “ocio”.
Este Scooter tiene todos los ingredientes para moverse por ciudad y extrarradio con comodidad y seguridad: ABS en ambos trenes, espacio para dos cascos (uno de ellos talla S)... Eso sí, su tamaño impide meterse entre los coches con la facilidad de los scooters más pequeños.
Su motor es muy suave, sube de vueltas de manera lineal, sin desfallecimientos hasta alcanzar 180 Km/h. Permite velocidades de crucero de 160 Km/h guardando todavía un pequeño empuje extra. A estas velocidades el chasis sigue siendo muy estable, incluso en curvas con el asfalto bacheado en las que muchas motos muestran sus carencias.
Su pantalla, regulable manualmente, postura de conducción y comodidad del asiento hacen los viajes agradables, por muy lejos que hayamos fijado nuestro destino.
Sergio Hidalgo
