Triumph Bonneville, el espíritu de Lord Byron - Opinión de un café racer

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Probador 2

Pedro Mordt

Creador del excelente blog sobre el mundo Café Racer, Piston Brew.

  



Lo primero que noté a la hora de subirme a la Bonneville es que su postura de conducción es más que relajada. Yo vengo del mundo del Café Racer, donde los semimanillares bajos y las estriberas retrasadas te obligan a adoptar una postura racing desde el primer momento (aunque sólo vayas a por el periódico) y con la Bonneville me vi transportado a una realidad mucho más mullida. Conlleva también un cambio de actitud que comprobé nada más pararme en el primer semáforo. Ya no esperaba el cambio de luces como si estuviera en una parrilla; relax, no problem, no hay prisa. La Bonnie y su formidable estampa están hechas para que se vean y entre otras cosas los semáforos están ahí para lucir palmito.

Otra cambio radical para mi es que la moto no suena, es discreta al máximo. También es verdad que estoy acostumbrado a circular envuelto en una atronadora nube de decibelios y la ausencia casi total de ruido es, al principio, desconcertante; relax, no problema no hay prisa. Voy sacando conclusiones y estereotipando al conductor ideal para esta Bonnie. Debe de ser ante todo un gentleman, discreto, de apariencia correcta, y con buenos modales.

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Pero todo gentleman también tiene su lado cañero, o si no al mango me remito. Salgo de la urbe y sin más semáforos que me pongan coto le doy gas y la respuesta de la T100 es inmediata. Sin ruidos, no me acostumbro, me transporta al instante a la inercia de crucero deseada. Esta Bonnie tiene una buena pegada. Si quieres divertirte con ella, puedes, y de que manera. Siempre que elijas buenas carreteras con curvas no muy cerradas, las suspensiones son quizá su punto débil, la moto entra al trapo y casi sin esfuerzo y con la ayuda de su correcta frenada vas añadiendo kilómetros de puro placer a tu hoja de ruta. Relax, no problem, no hay prisa. Y si la hay, sobre esta Bonneville no la notas.

Pedro Mordt

Fotografía: Pedro Mordt

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