Ducati Diavel - Segunda Opinión

Escrito por Sergio Hidalgo el . Publicado en Pruebasafondo

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Probador 2

TomasDiavel
Nombre: 
Tomás Pérez.

Ficha técnica: Edad: 53 años, altura 1,91m, peso 107 kilos.
Nivel: 3º Clasificado en la categoría Twin del campeonato Mac-90.


DUCATI DIAVEL, ESTÉTICA Y ACELERACIÓN

Cada vez que tengo delante de mí una moto de prensa, siempre trato de escucharla para entenderla, de observarla con detenimiento para tratar de captar su espíritu y saber para qué tipo de motorista se ha creado. La verdad es que, en algunos casos que se salen de los cuatro guiones convencionales, esta tarea de clasificación, por así decirlo, resulta tremendamente complicada.

Éste es uno de ellos.

Por eso mismo, precisamente, la fórmula de la Opinión Múltiple que caracteriza a nuestras pruebas y que pensamos resulta muy acertada en todos los casos, es, en este trabajo en particular, sencillamente primordial. Mis compañeros y un servidor, hemos charlado largo y tendido, y algunos nos hemos roto la cabeza buscando argumentos, calificativos y explicaciones durante los días que hemos tenido con nosotros esta Belleza del Mal, que, como las actrices que encarnan el papel más perverso de una película, resulta la más arrebatadora y atractiva de cuantas aparecen en el reparto.

segunda opinionLa estética.

Salta a la vista desde lejos, resalta incluso dentro de una concentración de Harleys, aparcada entre los hierros de Milwakee, con el permiso, claro está, de toda la concurrencia -porque tampoco se trata de resultar irreverente-.

¿Me preguntas que si la Diavel llama la atención?

Bueno, pues tuve ocasión de comprobarlo ni más ni menos que a los dos minutos de salir de mi casa con ella el primer día. Doblo dos esquinas, entro en una rotonda por el interior, dejando un coche grande y oscuro por mi lado derecho y tirando el cuerpo un poco adentro porque el suelo de esa glorieta es un auténtico espejo. Para el semáforo que se sitúa en el mismo borde con la pantalla de espejo bajada mientras que el coche oscuro se detiene justo a mi lado. Se baja la ventanilla y distingo de inmediato un uniforme tan legendario como inconfundible. El conductor me hace una seña con el brazo y yo levanto las manos del manillar como si me hubiese encañonado con un arma. “Pero si aún no me ha dado tiempo de hacer nada…”, pensé.

-No, no, por favor –me dice el guardia civil del coche camuflado- Es que queremos preguntarle qué moto es esta.

Libero el aire retenido bajo la presión del sobresalto dentro de mis pulmones y comienzo explicarles con todo lujo de detalles en qué consiste el aparato sobre el que voy subido.

-¿Y no le importaría que le hiciésemos unas fotos?

Faltaría más…

El Motor

Esta Ducati Diavel monta el motor Testatetra con la configuración exacta de su hermana trail, la revolucionaria Multistrada, diseñado con un diagrama de distribución que mantiene las válvulas en flotación durante 11º de giro del cigüeñal. Si a esto el añadimos un aumento de diez CV, nos situaremos en una cota que nos aproxima muy mucho al máximo exponente de la marca, al más deportivo: Nos hallamos a tan sólo otros 10 CV de la pasada 1198; por tanto, contamos con la patada y la aceleración en el puño de una auténtica superdeportiva.

La Posición

Así es, encastras las posaderas entre el depósito y el colín, metes primera y al soltar el embrague, te sientes agarrado al manillar de El Trueno. Una posición naked, con los pies ligeramente adelantados, dispuesta a acelerar como si te sintieras poseído por Diablo. Aceleración, ésa es la sensación principal y brutal que transmite la Diavel en marcha. El motor se convierte, sobre todo en esa particular posición con el manillar plano, en un puro vicio que te lleva a abrir el puño cada vez más y más hasta llegar al corte del encendido mucho antes de lo que imaginas.

anibal ducati

Una geometría extraña

Sin embargo, antes de subirme en esta Diavel observé desconcertado sus cotas, dejando a un lado el impacto estético con la magia ya tradicional que guarda cualquier diseño transalpino. Por un lado, una horquilla robusta y fantástica, invertida y multirregulable; y por otro, una frenada de gran premio sobre llantas de carreras y unos neumáticos blandos y pegajosos. Hasta ahí todo encaja y está a la altura de las prestaciones que ofrece un motor de 160CV; pero después, al seguir repasándola te encuentras con el desconcierto. Lo primero y más sobresaliente:

¡Un zapato atrás de nada menos que 240! Pero es que además de eso, desplazas la vista por una longitud náutica y te topas delante con un ángulo de dirección propio de las custom más puras.

¡Pero qué es esto!

En Marcha

Bien, pues una vez en marcha, tengo que confesar que la Diavel me sorprendió por la relativa facilidad con la que entra en los virajes y sobre todo con el sólido comportamiento, sin titubeos, mostrado mientras negociamos una serie de curvas lentas y medias. Sorprendente, sí, y sólo encuentras el freno a tu diversión en unas estriberas que, por necesidades del guión estético, se sitúan demasiado cerca del asfalto para lo que es capaz de rendir la parte ciclo de esta Ducati.

anibal dos diavel

La entrada en curva, bien; las curvas lentas, sorprendentemente divertida; pero, ¿y las curvas rápidas? Pues ahí es donde aparece la lógica con toda su contundencia. No se puede eludir la física y es inevitable que la Diavel te transmita la preocupante sensación de cojera al abordar un viraje rápido. Sientes caer el tren delantero como si fuera una parte independiente desligada del resto de la moto, e inmediatamente después empieza a oscilar el manillar hasta llegar a un punto intimidamente, si apuras la inclinada. Esa misma sensación la he experimentado en alguna custom o alguna Harlay que, también por meros motivos estéticos, ha montado una combinación irracional de medidas, por ejemplo un ancho de 200 detrás con un 80 delante. La Diavel, aunque Diavel, también es hija de Dios y no escapa esa pura ley de la física con su 240 detrás conjuntado con el convencional 120 delante.

La magnífica horquilla multirregulable, o un posible amortiguador de dirección adicional, poco o nada nos pueden ayudar a sujetar esos movimientos del tren delantero. Y es que, como dice mi admirado Carlos Morante, tres veces campeón de España de Velocidad en los 70 y 80, y en la actualidad una auténtica eminencia en nuestro país, en lo que a suspensiones y geometría se refiere, cuando una moto está fuera de parámetros, no hay ajuste posible en las suspensiones. Es evidente que, con unas prestaciones de superbikes sólo existe una fórmula dentro de la que únicamente se puede jugar con algunos milímetros, todo lo que esté fuera de eso, sencillamente, no es capaz de contener esas prestaciones.

No es una SuperMonster

Entonces, ¿por qué Ducati ha creado esta moto de geometría tan irracional y no ha diseñado una dentro de las cotas a las que obligan esas prestaciones superdeportivas que brinda su motor?

Pues porque, simplemente, ya la tiene, porque en lugar de la Diavel, Ducati nos hubiera ofrecido una nueva Monster, o más aun, otra StreetFigther, y, evidentemente, el concepto de la Diavel es otro bien distinto del contenido dentro de la clase naked.

¿Qué espíritu guarda la Diavel entonces?

anibal tres diavel

Está claro que Ducati ha sacrificado en este modelo como en ningún otro, lo práctico en favor de lo estético. La forma, la apariencia es lo más importante en esta moto. La Diavel es como un cuadro impresionista, que impacta brutalmente en un primer flash sobre la retina, creando una imagen instantánea en quien la observa que ya no puede retirar de su memoria y que aparecerá de forma automática en su mente cada vez que tan siquiera escuche hablar de este diabólico modelo.

Es más que evidente que Ducati lo ha conseguido. Un diez en el apartado impresionista para la marca de Bolonia. Sólo hay que mirar las fotos que ilustran esta prueba, y no digo nada si te encuentras con ella en directo.

Aceleración-Brutalidad

Pero la Diavel es algo más que pura estética.

Veamos qué sugiere ese espectacular balón montado en la rueda trasera y esa geometría tan exageradamente alargada. ¿No es cierto que recuerda a algo con sabor americano y de gran tradición en USA? Fijaros bien y decidme si la Diavel no os inspira la desorbitada figura de una dragster.

La Diavel también es aceleración, y aunque sólo cuente con un bicilíndrico, se adentra, en cuanto a sensaciones brutales se refiere, en un terreno donde un nombre se muestra intocable: V-Max. Nosotros hemos llegado a rozar los tres segundos en el circuito menos apropiado, sin duda, y teniendo en cuenta que ninguno somos auténticos especialistas de la aceleración, más allá de lo que es la salida de una carrera; sin embargo, en pruebas realizadas por la propia marca hemos podido leer que la Diavel ha clavado el crono en 2,6 segundos de 0 a 100 km/hora.

Así pues, ya tenemos completado el título de esta prueba:

La Diavel: Estética y aceleración.
 

Sólo nos resta por añadir algún detalle más.

A pesar de ese sacrificio global por lo estético, la Diavel también muestra algunos detalles prácticos tan revolucionarios como sorprendentes. Tal es, por ejemplo, la solución dada a las estriberas del pasajero. Durante buena parte del la prueba, mirando al tapa del colín, llegué a pensar que la Diavel es monoplaza. Sin embargo, hurgando en los bajos del sillín para tratar de dar con el desmontaje de esa tapa, tropecé con lo que creí sendas palancas colocadas en ambos lados. Tiré de ellas y… voila, se desplegó una estribera completamente negra y escamoteable a cada lado. Fantástico

Para concluir, mencionar la sensación ergonómica que transmite la Diavel. A pesar de tratarse de una naked, la carrocería se siente muy envolvente; algo a lo que sin duda contribuye esa posición encastrada, como he mencionado antes, entre el depósito y el colín.

Tomás Pérez.

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