Ducati Monster 1200 S: Una deportiva polivalente con manillar plano - En distintos Escenarios

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En ciudad

Una moto muy ágil, a pesar de su longitud, que resuelve rotondas y variantes con tanta naturalidad que resulta una provocación a las ansias más deportivas de su conductor. Entre el tráfico más denso, su estrechez facilita un transito verdaderamente fluido, porque estamos hablando de toda una 1200. Tan sólo penaliza en su radio de giro, bastante amplio, que obliga a hacer maniobras entre los coches parados a poco que se junten. Pero cómo reprochar este detalle a una de las naked que mejor se tienen del mercado, que ofrece una estabilidad monolítica, capaz de pasar bien inclinada, sin una sola oscilación, sin inmutarse, a una velocidad inconfesable, sobre las juntas de dilatación que unen un puente curvo. Evidentemente, si queremos una moto con una respuesta así, con una parte ciclo que ofrece un comportamiento firme, como el centinela de un palacio, en las situaciones más comprometidas, no podemos esperar lo haga con un simple chasis de espina del que cuelgue su motor. Eso, más que magia, sería pura brujería. El chasis multitubular sobre el que se monta la Monster 1200 necesita, por fuerza, una anchura mínima en su parte más comprometida, la que abraza la pipa de dirección. Seguro que el lector considerará que se trata de un exiguo tributo que la Monste 1200 se cobra en los atascos y en alguna maniobra de garaje.

Monster 1200 SDSC07666En Mojado

Tuve la oportunidad de probarla con detenimiento en este medio. La manera de definir el comportamiento en mojado de esta versión ese de la Ducati Monster 1200 es diciendo que, con un grado medio de experiencia, la conducción sobre el agua o la humedad es tan sencilla y segura, su solidez transmite tanta confianza, que deja a un lado el tedio, la inquietud o el medio, tan corrientes entre muchos motoristas, para convertirse, prácticamente, en una diversión.

La Monster 1200 se sujeta tan bien en mojado, que haciendo un paso por curva uniforme con el gas y el freno, se puede inclinar pues casi igual que en seco; y si en alguna frenada con el ABS en su grado menos intrusivo, que es poquísimo, se cruzase el tren trasero, la reacción noble y previsible de la moto hace de su control un verdadero juego de niños, un contramanillar de lo más natural para corregir el derrapaje.

En Autovía

La postura de la Monster 1200 es tan amplia y resulta tan relajada que prolonga el kilometraje mínimo que le daríamos a cualquier naked hasta que empezásemos a quejarnos de su falta de protección. Ya de serie, la ergonomía de su depósito y la colocación de su asiento, con su altura regulable entre 785 y 810 mm, nos dejan en una postura con la que podemos resguardarnos algo del viento. Estamos hablando de una naked, no hay que olvidarlo, y meternos en esta categoría implica una protección cero frente al viento. Si la Monster protege algo, por poco que sea, siempre se agradece simplemente por ser más que nada. Además, la unidad de prensa que probamos de la versión S venía equipada con una discreta pantalla de cristal, más estética que otra cosa. No es el parapeto transparente de un scooter ni el carenado de una GT, pero suma un punto más a ese algo que hemos mencionado.

También, como se ve en las fotos, esta unidad montaba las maletas semiblandas que Givi ha diseñado específicamente para este modelo, con sus soportes incluidos, claro está. Dejando al margen el apartado estético, que queda a juicio del lector, podemos decir que no sobresalen particularmente y que no suponen una molestia añadida en la ciudad, a menos que apuremos con calzador el tránsito por los pasos más estrechos. Si enroscamos el acelerador a fondo en recta, rompen la aerodinámica de esta Monster y se siente cómo tiran de ella para sujetar su marcha. Pero, en cualquier caso, en un plácido viaje acompañado, ya sea por tramos virados de carreteras secundarias, como soportando la monotonía de la autovía a su lícito ritmo de crucero, la carga de estas maletas ni se ve ni se siente desde la posición de conducción.

WSBK AragónTraseraA Dúo

Por fin una Monster con un espacio verdaderamente generoso para el pasajero, completado, además, por la sujeción de unas prácticas asas. Hice unos cien kilómetros con dos acompañantes de distinto peso y tamaño, incluso de distinto género. En ambos casos se acoplaron a la posición que ofrece esta Monster 1200 desde el mismo momento de arrancar, y, salvo por la obvia sensación de cargar con un peso extra, el comportamiento de la parte ciclo no se veía afectada en absoluto, incluso transitando a ritmos bastante alegres por los tramos más sinuosos. En cuanto a la frenada, ni se inmuta, y en cuanto a la aceleración…, tengo que soltar una mano del teclado para taparme la risa: Es que le da igual. La sensación es que la Monster 1200 S acelera igual con uno que con dos ocupantes. No puedo decir otra cosa.

De Noche

El haz que proyecta la luz de cruce de esta Monster se ve amplio sobre el asfalto y sobre el panorama que tenemos enfrente, suficiente si transitamos por una carretera de curvas, lógicamente, a un ritmo prudente. En cuanto a la de carretera, o larga, enfoca a lo lejos con suficiente antelación para anunciarnos lo que se nos avecina, si no superamos los 120 por hora. 

La luz diurna se distingue fenomenal entre el tráfico, cuando la vemos llegar a través de un retrovisor, por lo que ese eterno temor del motorista a no ser visto, se reduce un punto con la Monster; lógicamente, sólo un punto porque ese temor está justificado, por desgracia para nosotros, en bastantes más factores que la nitidez con la que nuestra luz alcance la atención de los demás conductores.
Resumiendo, se puede decir que la Monster cumple perfectamente de noche, teniendo en cuenta que el grupo óptico tiene limitado su tamaño por tratarse de una naked, y que de día resalta de manera notable tanto desde una perspectiva frontal como desde la reflejada sobre un espejo.

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