Que bailen Las Gordas. Ultra & Vision - La Ultra Baila en las curvas
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-Vale –pregunta ansioso El Nota-: ¿Y cuál es, entonces, el comportamiento de la Ultra si entramos , por ejemplo, en una curva larga, de ésas que trazan una parábola a unos 120 por hora o más?
-Pues el resultado es que el basculante hace su máximo esfuerzo y la goma de los silent-blocks sobre los que se apoya ceden unos milímetros, diez, tal vez vinte, no lo puedo saber con exactitud. El gesto desagradable que transmite esa torsión se traslada directamente a la horquilla, que, una vez consumido su recorrido de aceite -y a fe que a ese ritmo lo hará siempre y al completo- responderá con esa sensación característica suya, con esa elasticidad. Torsión atrás y retorcimiento delante. Comienza entonces un baile, un meneo que exigirá el máximo del piloto.
-¿Y qué hacer entonces para controlarlo? –la ansiedad de El Nota se hacía cada vez más patente.
-Lo mejor será describirlo por orden:
1º.- Por un lado una anticipación muy previa, incluso exagerada, antes del viraje.
2º.- Hilar muy fino, finísimo, la trazada. Apuntar muy bien la moto por una línea limpia y clara.
3º.- El piloto tendrá que hacer con las manos y los antebrazos, incluso con los hombros, el efecto de un amortiguador de dirección para eliminar, o al menos suavizar en lo posible ese vaivén de atrás a adelante, que parece encastrado en la geometría de la Ultra.
4º.- Muy importante, mantener la tracción, el motor en torno a las 3.200 o 3.300 rpm, con la marcha que necesite (casi nunca en 6ª, claro). La explicación se basa en un par de fuerzas: Una, la tendencia de ese vaivén a sacarte recto, por la tangente; y dos, la trayectoria que marca el par, la tracción del motor. La resultante de las dos tiene que ser siempre la trazada de la curva, si no…
-De curvas rápidas. Con bastante empeño y tesón puedes llegar a dominar este cetáceo transitando por esas curvas; pero, en ese caso, te recomendaría que te comprases otra moto. La idea de esta Harley –creo que tú lo sabes mucho mejor que yo- es otra bien distinta. De todas formas, escribiré todas estas conclusiones para el que tenga en mente comprarla o para el que ya sea el afortunado poseedor de ella desde hace tiempo y sienta curiosidad por saber hasta dónde pude llegar.
La noche apenas si aplacó una temperatura más propia del Día de Santiago que del cénit de la primavera, y los dos motoristas se retiraron pronto al hostal para hacer acopio de fuerzas de cara a la jornada siguiente.
