Prueba ZX-10 GT-ENGINEERING - Toma de Contacto

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TOMA DE CONTACTO

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Probador: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 54 años 1,91 m 104 kilos

Nivel: Subcampeón 2.012 Mac-90 Fórmula Twin


 
 
 

Estábamos asombrados, casi asustados, diría yo, por el día que habíamos elegido para rodar en un rincón tan seco de España como es Cartagena. Toda la santa mañana, desde la misma hora de apertura del circuito –ya es casualidad-, lloviendo, chaparreando, jarreando, diluviando. Durante la comida, adivinaba la pista a lo lejos a través de las ventanas del coqueto restaurante en forma de cabaña y me sentía a bordo de un submarino. No sé si el de Isaac Peral.

Antes de la comida, Toni nos estuvo dando todas las explicaciones, elevando por momentos el volumen de sus palabras sobre el escándalo de la lluvia chocando contra la chapa del portón elevado del box.
Por fin, sobre las 4 de la tarde, dejó de llover y se presentó mi oportunidad; aunque, claro está, con todo lo que había caído, no hay asfalto, ni pista ni drenaje que se trague en cuestión de unos minutos el lago que debió caer del cielo.

saliendo a pistaToni me explicó que había seleccionado la opción electrónica de lluvia y Antonio Alarcos, muy amable, desconectó el limitador de velocidad para moverse por el pit line –curiosamente se monta aprovechando el conmutador que activa los intermitentes en la moto de serie-. Un gesto muy de agradecer, el suyo, para despistados como un servidor, sobre todo en esos instantes que preceden a la prueba, presididos por una mezcla de excitación, emoción y, por qué no decirlo, una leve incertidumbre.
Arranqué por el carril de boxes y ya en el momento acostumbrado de estirar el cuero poniéndome de pie sobre las estriberas –un gesto inútil, con la prodigiosa elasticidad del mono Danrow, que ha quedado como inercia del pasado-, siento bajo mis piernas una moto dócil, casi apacible, que inspira una confianza inesperada desde esos primeros metros. Esa confianza se va confirmando al alargar brevemente la marcha, ya sobre la recta de la pista, y sobre todo al final del primer sector, abriendo el gas con tímida decisión a lo largo de la variante a izquierdas que dibuja esa característica silueta en el trazado cartagenero. Hablo de La Berenjena.
Pero no adelantemos acontecimientos, porque en un trayecto tan corto ya he pasado por alto una reacción muy interesante de la ZX-10 GT-Engineering que muestra la particular geometría con la que ha sido tarada.

inclinadoSí, apareció al rematar la doble de derechas que te encuentras a final de recta, justo al hacer la transición al codo de izquierdas que aparece a continuación y con el que casi te das de bruces. Ahí, en ese cambio de dirección, dejé la moto prácticamente muerta y la giré para abordar el viraje a izquierdas con un paso tan lento que la Kawa no admitió. El resultado: Pues esa desagradable sensación de vacío, esa impresión real de que la moto se cae literalmente al interior del viraje. Capté inmediatamente el mensaje: La ZX-10 GT-Engineering exige que la dejes correr, exige que sueltes el freno y la tires con decisión y también con una velocidad mínima, en cualquier caso superior a la de la ZX-10 de calle o a la de cualquier otra deportiva matriculada.

Bien. Hablemos de la Aceleración.
Mientras abordaba, todavía durante esa primera vuelta, esa preciosa ciega de derechas y de doble radio, que sirve de ascenso al espectacular tobogán que desemboca en La Palmera, iba pensando en abrir gas, tanteando, para estar muy pendiente de las reacciones de una aceleración que se anunciaba incontenible, imparable.
Así fue: A medida que coronaba la salida de La Ciega, iba abriendo gas paulatinamente hasta hacerlo del todo cuando puse la moto completamente derecha. No sentí una patada, ni grande ni pequeña, lo que sentí en el final de la espalda fue el empuje, continuo e imparable, de una poderosa catapulta; algo semejante a lo que debe ser un caza de combate despegando de un portaviones.
Y lo que me temía antes de encarar la recta y contraer la obligación de abrir gas a fondo ante la atenta mirada de todo el equipo GT- Engineering, y del propio de Super7, que me observaba desde el muro. Sí, la pregunta interior que me hacía y que temía: ¿Pero será capaz la parte ciclo de este aparato de contener tanto poder, tanta aceleración, al llegar al final de recta?

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El Paso por Curva
Pues es, primero, una cuestión de fe, de mucha fe, desde luego. Sobre todo con el suelo mojado, aunque ése es un detalle que, como veremos al final, no tuve demasiado presente. Efectivamente, hice un acto de fe en la profesionalidad con que se ha trabajado sobre esta moto y me dejé llevar por encima de los 200 por hora hasta el peralte de la primera variante a derechas. Giré a la contra el manillar con decisión, acompañando el movimiento con la inclinación del tronco al interior para hacer bascular con rapidez la masa de esta ZX 10 tan particular. La moto respondió con una precisión prodigiosa, pero lo mejor de todo fue sentir la firmeza de un apoyo inesperado, tan sólido como un pilar, para transitar a lo largo de la doble curva con una confianza que no esperaba de ningún modo.

La Frenada.
No fue hasta la cuarta vuelta cuando empecé a tantear el freno de verdad… bueno, de verdad, en la modesta medida de un servidor. El tacto de la maneta no resulta tan directo como esperaba, sin embargo y una vez ajustado a la sensibilidad de tu mano, puedes calibrar su mordida al milímetro. Finalmente y como punto más sobresaliente, la potencia está desarrollada en proporción al poder del motor y detiene la moto con una contundente eficacia, más contundente aun al apoyarse sobre el soberbio aplomo que ofrece la horquilla con kit Race Tech´s

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Conclusión.
Lo más sorprendente de esta moto, que hizo nada menos que el segundo mejor tiempo en los entrenamientos vespertinos del Campeonato de Europa, es su facilidad de conducción. Ya quedaron en el pasado aquellas motos extremas de competición que te exigían un régimen altísimo del motor y un pilotaje con mano de hierro para dominar la tabla en la que se convertían durante su paso por curva. Ya quedaron en el pasado aquellas motos frágiles, preparadas al propio límite de sus materiales.
Quisiera transmitir al lector que esta ZX 10 del equipo GT-Engineering es una moto que puede conducir cualquier motorista con un mínimo de experiencia, una moto tan dócil que podría ir con ella hasta la madrileña Puerta del Sol para comprar un libro y volver después hasta mi casa desplazándose sin apuros ni calentones entre los coches. Una moto tan dosificable, que podrías llevar un pasajero subido en “el palomar” sin miedo a descabalgarle involuntariamente.
Por otro lado, esta ZX 10 GT-Engineering se siente acelerar con una sensación fina, limpia y progresiva, previsible a pesar de su brutal potencial. Una aceleración, sin brusquedades ni sobresaltos, que puede llevar a cualquier motorista, ya digo: con una mínima experiencia, hasta la estratosfera de la velocidad.
Por último, un capítulo que tal vez pueda sorprender a muchos. La seguridad, primero de la frenada, y después del aplomo en curva. Es tal la confianza que transmite esta ZX 10 GT-Engineering que, al final de una prueba en la que había llevado, eso sí, con toda la prudencia para no romperla contra el asfalto de Cartagena, y después de haber entrado en boxes, caí en la cuenta de un pequeño detalle:
¡Había estado rodando sobre la pista mojada!

Tomás Pérez

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