RAV Moto3 Cup: El que no corre es porque no quiere - La Posición y la Lección
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La posición
En un principio, el apartado más particular, y también el más comprometido -según los casos- que guarda esta moto. Lo cierto es que vi a otros compañeros, con una talla mucho más propia de piloto que la de un servidor, sentarse sobre la RAV Moto3 con la misma naturalidad que si lo hicieron sobre una naked de calle, eso sí: hasta el momento de colocar los pies.
La posición de las estriberas queda más atrás y más arriba de lo que la colocación y achura del manillar pudieran sugerir.
Lo cierto es que, en mi caso, me sentía clavado en el asiento porque necesitaba desplazar los posaderas unos centímetros hacia atrás para abrir un poco el ángulo de las piernas, que llevaba completamente dobladas. De esa forma liberaría el movimiento de los pies, para los que opté, después de algunas vueltas, por dejar clavados, inmóviles sobre las estriberas.
Después, los técnicos de RAV me explicaron que existe un kit disponible para desplazar el asiento entre 3 y 4 centímetros hacia atrás, justo la distancia necesaria para ese alivio de mis piernas y el movimiento de mis pies.
Bien, con estas premisas, un auténtico quemado como un servidor, por muy paquete que sea, no puede por menos que animarse a coger ritmo y empezar a buscar los márgenes en todos los sentidos que pueda. Así es que, poco a poco, fui acoplándome y acoplándome a la RAV 250, y así empecé a hilar un ritmo sobre el trazado, tortuoso hasta decir basta, de Villa Race. Empecé a divertirme, me junté con mis compañeros de tanda y el pique fue ineludible. Pensé que tendría mucha más desventaja por el peso y que en el cuerpo a cuerpo sentiría unos irresistibles deseos de agarrar, literalmente, a alguno de mis rivales cuando viese cómo se me escapase sin más remedio en las aceleraciones. Bien, pues para mi sorpresa, no fue así, y pude comprobar cómo los bajos del 250 me sacaban con una alegría inusitada del atolladero en el que se convertía cada ángulo y cada codo revirado del trazado. Empecé a divertirme de lo lindo, empecé a sentirme igual que si estuviera dentro de una verdadera carrera y empecé también a hacer burradas, con mi peso y mi tamaño, sobre la RAV. La tiraba, literalmente, al llegar a cada curva con una velocidad tan lenta para la brusquedad de la maniobra, que cualquier moto convencional se iría al suelo sin salvación. Giraba el ancho manillar de golpe, cambiaba de dirección con violencia, y, como digo, no inclinaba, la tiraba hasta que sentía la deslizadera del mono cumpliendo su misión sobre el asfalto.
Finalmente, unos neumáticos usados, con un buen sobo encima, pusieron el límite, advirtiéndome con varias derrapadas. No era cuestión de darme un revolcón, con semejante físico, delante de toda la concurrencia: De haber sido así, hubiera tenido que permanecer un largo tiempo en el anonimato, ocultando mi sonrojo.
La lección
Jorge Martín, el piloto de Mahindra y líder destacado de la Red Bull Rookies, o lo que es lo mismo: sólido candidato a un puesto puntero en la parrilla de Moto3 del año que viene, se dejó caer por Villa Race para esta presentación de la RAV Moto3 Cup.
Menudo y fibroso, estoy seguro de que abrió aun más, si cabe, la sonrisa que exhibió en el modesto paddock mientras que fluía por la pista llevándose en el pincho a todo veterano que se ponía delante de su punto de mira (a mí me dobló dos veces en la misma tanda).
Lo cierto es que resultaba un verdadero placer contemplar su pilotaje, impecable y magistral, desde una localidad inmejorable, como es rodar dentro de la pista con él. No había nada más que fijarse en lo lejos que clavaba la mirada, dentro de un circuito tan reducido, y en las manetas libres, por ejemplo, de unas manazas como las del que firma.
En apenas uno docena de vueltas, tal vez menos, cogió la medida a la moto y a la pista y empezó a marcar a un ritmo de auténtica exhibición, con el que nos mostró a todos lo increíblemente rápido que se puede rodar con una moto tan modesta y tan sencilla.
Un lujo la presencia de Jorge Martín, al que esperamos entrevistar para Super7 en próximas fechas.
Pegas
-La pata de cabra roza en el suelo, limitando el ángulo de inclinación en las curvas de izquierdas.
Es la más significativa que encontré.
Os dejamos con las especificaciones que nos ha pasado RAV, explicando en qué consiste su RAV Moto3 Cup.
Tomás Pérez
