BMW K 1300 R - La naked más rutera

Escrito por Tomás, José Mª el . Publicado en Pruebasafondo

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Tras cinco años en el mercado, la K1300R sigue siendo una moto impactante, potente y sofisticada, una gran naked deportiva, polivalente y con una gran capacidad rutera. (Sigue leyendo)

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Esta K 1300 R, como su antecesora la K 1200 R, es una moto difícil de encuadrar en el mercado actual, por un lado es una big naked rebosante de potencia y par, una Street Fighter de gran cilindrada, también una naked deportiva y, a la vez, con grandes posibilidades ruteras. La inmediata aparición de la S1000R introduce una fuerte competencia, dentro de su misma marca, en su aspecto deportivo y en su catalogación como Street Fighter lo que la deja encuadrada en el segmento Big Naked o Macho Bike, aunque con unas posibilidades dinámicas, un comportamiento en el día a día y una capacidad viajera por encima de las de la mayoría de las representantes de este segmento.

Dejándonos de clasificaciones, estamos ante una naked de aspecto impresionante, un motor rebosante de potencia y par y con una ergonomía muy lograda tanto para realizar una conducción deportiva por carretera como para viajar con comodidad.

El motor proporciona 173 cv. a 9.250 rpm y 140 Nm a 8.250 rpm según catálogo, en todo caso, cifras impresionantes para una moto sin carenado.

Incorpora toda la tecnología de los modelos grandes de BMW, ABS, acelerador electrónico, paralever y duolever y, en opción, suspensiones regulables en marcha (ESA), control de presión de neumáticos, control de tracción e incluso, como veremos más adelante, cambio semiautomático.

El modelo concreto del que hemos dispuesto incorpora todas estas opciones, cambio semiautomático y cúpula incluidos.

Si empezamos por su aspecto, especialmente en color negro, es impresionante, una moto poderosa, de tipo duro, vamos de “malote”, no es extraño que aparezca en alguna cinta de ciencia-ficción-terror en manos del (o de la) más dura de la película.

Es una moto muy larga con sus 1.585 mm entre ejes pero, que como luego veremos, no está demasiado condicionada por ello.

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He dispuesto de ella tres días, lo que me ha permitido probarla como ‘moto para todo’, usándola como uso mi moto. Incluso he podido aprovechar un rápido viaje que tenía que hacer para comprobar sus cualidades ruteras en distancias medias (500 kilómetros ida y vuelta). También he podido comprobar el frío que hace en invierno en la meseta castellana que me ha hecho añorar el carenado de mi RT, aunque los puños calefactables han sido ‘un punto’ a la hora de no perder sensibilidad en los dedos.


Hace algún año fuí propietario de una unidad de su antecesora, una K1200R (preciosa en color amarillo) que vendí con casi 60.000 Km. y que todavía veo alguna vez por la A6 en manos de su actual propietario, no me dio ningún problema por lo que puedo afirmar que la K1300R, más moderna y probada, es una moto robusta que puede acompañar muchos años a su dueño sin plantearle problemas. Me ha servido para volver a comprobar  que es una moto más que aceptable para la vida diaria de quien, como yo, la utiliza como vehículo utilitario además de como elemento de diversión. Incluso he podido repetir el primer viaje que hice con mi K1200 con esta moto y refrescado mis impresiones.

La 1300 supera claramente a mi 1200 en tacto de motor y precisión del cambio, no he notado un incremento bestial de potencia y par pero si una mejor gestión de ellos. También supera a la 1200 en agilidad a velocidades medias, aunque hacía 4 años que no me subía en una K-R y he vuelto a   experimentar unas nuevas…

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Primeras Impresiones:
En cuanto te subes, lo primero que notas es lo grande que es y lo segundo la comodidad general. Todo cae en su sitio y la postura es la de una deportiva de manillar plano a lo que contribuye la posición ligeramente retrasada de los reposapiés y un asiento con la zona del conductor estrecha en su parte delantera y muy habitable en su parte trasera, con un buen compromiso entre firmeza y comodidad. Con una talla media se llega bien al suelo y la visibilidad del cuadro, muy completo, es excelente. Los retrovisores son bastante aceptables para una naked y solo se desperdicia una pequeña parte del espejo en vernos la parte superior de los brazos, aunque en marcha quedan algo retrasados y obligan a quitar la vista de la carretera.

El ángulo de las rodillas está en una posición intermedia entre turística y deportiva, un buén compromiso apropiado para utilización deportiva sin perjudicar de manera importante la capacidad de aguante del piloto.

En general, es una moto cómoda, incluso, a velocidades importantes, siempre y cuando lleve montada la cúpula opcional que proporciona BMW.

El motor al ralentí suena muy bién, menos tosco de lo que lo recordaba de mi 1200. La estética a los mandos es muy agradable, el cuadro de relojes es práctico y la tija de aluminio muy bien resuelta. Al meter primera suena el típico clack, pero nada alarmante y mucho más discreto de lo que lo recordaba, al soltar el gas ‘mamma mía’ en primera te empuja muy fuerte, creo que la relación del cambio es la misma que la de la K1300S, pero el desarrollo se ha acortado al tratarse de una ‘naked’ (debe de conformarse con unos “modestos” 250 por hora), la combinación de los 170 caballos con una marcha tan corta te puede hacer sentir incómodo hasta que te acostumbras. Al meter segunda este efecto se minimiza, en los atascos, metía primera e inmediatamente segunda, sin esperar a ganar mucha velocidad, se puede incluso arrancaren segunda, cosa perfectamente posible sin hacer sufrir al embrague lo más mínimo.

He vuelto a recordar la impresión que tenía con la mía de “rueda delantera anclada al suelo” cada vez que la cogía después de haber probado una moto ligera, una sensación como si el neumático fuera muy bajo de presión, pero esta sensación desaparece casi por arte de magia cuando adquieres velocidad. En parado y a muy poca velocidad da la impresión que será difícil de meter en las curvas, sin embargo, a mayor velocidad sorprende su facilidad para hacerlo, sobre todo si tienes en cuenta su longitud y peso.

Pero por eso son primeras impresiones, porque muchas veces cambian, en un rato ya me parecía una moto muy manejable e incluso dulce a la vez que divertida en curvas cerradas.

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Por ciudad:
La moto permite llegar muy al suelo, es ágil, tiene un motor con tremendos bajos (y medios, y altos) pero una entrega progresiva, no es muy ancha, el manillar permite un buen control y no te echa el calor del radiador encima. Sin ser de las mejores, se desenvuelve bastante bién, una vez que le has cogido el tacto al acelerador.

Los retrovisores pasan por encima de los de los coches y sólo compiten por el espacio con los de furgonetas y todo terrenos.

En los atascos de M-40 y carreteras de entrada a Madrid, se circula fácil por agilidad, aceleración y control del manillar.

Por ciudad, sin ser ideal, es una opción muy válida que te permite avanzar con la misma facilidad de la mayoría de las naked, por su longitud no es la mejor para caracolear entre coches, pero gira bastante.

Respecto al tema del calor, el aire que procede del radiador sale por los laterales, hacia abajo y hacia afuera. En estos días de invierno hasta me habría gustado que no fuera así, pero en verano es fundamental, al cruzar una ciudad, no recibir directamente el aire del radiador.

Salidas por la sierra:
Obviamente lo mejor de todo ha sido salir con amigos a hacer curvas por la sierra de Madrid, Ávila y Segovia. En estas circunstancias la K expresa lo mejor de si misma, es ágil, muy muy potente, cómoda de postura, con profundos bajos y, a ritmo lógico, no cansa.

Reconozco que los primeros kilómetros, con el asfalto no del todo seco y bastante frío, iba con cuidado de no acelerar demasiado pronto, pero después, sólo con aprovechar sus bajos en marchas largas, me dí cuenta de que no necesitaba tanta precaución, luego me acordé que llevaba control de tracción, pero solo lo hice entrar un par de veces y a propósito para asegurarme de que funcionaba. La moto se comporta muy noblemente. Estas carreteras me sirvieron para probar el ESA, subiendo un conocido puerto madrileño bien asfaltado iba en posición 'Normal', al empezar la bajada, mucho mas bacheada, cambié a 'Confort' con solo dos toques de botón (el primero te indica en que posición vas y los siguientes van cambiando a Sport, Confort y Normal). El sistema es cómodo para viajes por firmes muy cambiantes, ya que nadie se va a parar antes de cada tramo para tocar un par de clicks el amortiguador trasero. Lo cierto es que la posición intermedia va bastante bien en casi todos los terrenos. Yo pondría 'Sport' en autovías y carreteras de buen firme y cursillos en circuito, 'Confort'  en ciudad y carreteras muy bacheadas y 'Normal' para el resto de circunstancias.

A los ritmos que se pueden llevar por estas carreteras, mas carenado no se hecha en falta salvo por la mayor protección contra el frío.

Como en muchas motos con retrovisores en el manillar, hay que apartar la vista de la carretera para ver lo que tenemos detrás y en esta K algo mas ya que están un poco retrasados respecto a la posición que considero ideal. No hay vibraciones que tornen la imagen borrosa o que puedan molestar en manos y pies.

El cambio se nota mucho mejor que en anteriores modelos de la serie K. En carretera, sin ser de los mejores del mercado, me gustó mucho más, lo cierto es que parece muy robusto y en toda la prueba no he fallado una marcha, ni encontrado un falso punto muerto.

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En estas circunstancias se puede conseguir un consumo de 6,1 litros a los 100, bajo, pero sin igualar los 5,8 anunciados por BMW a 120, imagino que a velocidad constante, lo que no ha sido el caso.

Los frenos son magníficos, con muy buén tacto y contundencia y permiten frenar hasta dentro de la curva con la moto inclinada. El sistema de suspensión delantera que disocia los efectos de amortiguación y dirección, la falta de hundimiento excesivo del tren delantero, ayudado por la frenada semi-integral (la maneta actúa sobre ambos frenos y el pedal solo sobre el trasero) proporcionan una frenada excepcionalmente estable y una gran sensación de seguridad.

En los tramos que he hecho en mojado, me era difícil recordar una moto que de mayor seguridad, sobre todo por la que proporciona su frenada con el ABS y, sobre todo, su extraordinaria estabilidad. Si sumamos a esto el control de tracción y la facilidad para “ablandar” la suspensión y hacerla más permisiva, la confianza del piloto aumenta notablemente.

Lo cierto es que al finalizar la jornada,  ya no me parecía tan 'salvaje' como al principio, cuestión de cogerle el tacto.

De viaje:

El viaje por tierras castellano-manchegas me permitió hacer más de 500 kilómetros en dos tiradas y comprobar como va la K1300R en estos menesteres. Os podéis imaginar que va estupendamente.

El primer tramo, hasta Ocaña, es autovía, no exenta de baches, con varias zonas de curvas medias y amplias. La K se comporta impecablemente en todas circunstancias, con el ESA en posición normal. En este tramo, incluso manteniendo ritmos relativamente altos, la protección aerodinámica es buena.

Impresiona la estabilidad y aplomo que proporciona en curvas rápidas.

Lo que más divierte es la aceleración, muy lineal y progresiva desde 3.000 a casi 11.000 vueltas. El tacto del acelerador es muy directo y, una vez acostumbrado, ideal.

Entre Ocaña y Munera, pasando por la vitivinícola Villarobledo, hay larguísimas rectas y tráfico suficiente para entretenerte adelantando a otros vehículos, aquí es un arma demoledora. Con su potencia y la aceleración disponible en el puño derecho, adelantar es siempre muy fácil y seguro.

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A partir de Munera, pasando por la ilustre villa de El Bonillo (famosa por sus quesos de oveja, gazpachos manchegos y su cuadro de El Greco), El Ballestero y hasta llegar a Alcaraz (merece la pena visitar su plaza y otear las vistas desde el mirador) la carretera se convierte en más sinuosa y divertida, completando un recorrido de lo más variado.

En estos últimos tramos me crucé con un par de chubascos, lo que me permitió hacer algunas curvas con el suelo mojado. Acelerando con cuidado y con los Sportec M3 (120/70 y 190/50) no hay problema y saber que llevas un control de tracción velando por ti, te hace ir menos tenso.

Una vez resuelto el asunto que motivó el viaje, vuelta por el mismo camino.

La moto es muy cómoda. Haciendo tiradas de 240 y 270 kilómetros, no me cansé nada. El asiento es firme y parece duro, pero mis posaderas no se han resentido. Las rodillas si que van un poco dobladas ya que, aunque la postura del tronco es la de una naked, la de las piernas es la de una deportiva, no olvidemos que lleva la parte ciclo y posición de la K1300S. Para quién mida mas de 175, el asiento estándar es el adecuado, pero para quién mida menos hay opción de ponerle uno 3,5 cm mas bajo..

El cuadro de instrumentos es bonito, fácil de leer y práctico. Con una buena iluminación. En la zona de cristal líquido te informa de la marcha que llevas engranada, el combustible que te queda, la temperatura del motor, la hora, y los kilómetros recorridos y un sinfín de datos más. Tiene tres contadores, un total y dos parciales, entre los que vas cambiando con un botón en el manillar izquierdo. Hay un contador más que entra cuando se enciende la reserva y que es una cuenta atrás de los kilómetros que te quedan para que se pare la moto por falta de gasolina. Mi afán por no parar y una gasolinera cerrada me ayudaron a comprobar que te puedes fiar de él, marcaba 7 kilómetros cuando paré a echar gasolina y la secuencia kilométrica de su descenso se parecía mucho a la del recorrido.

El consumo en estas circunstancias no pasó de los 6,4 litros a los 100, bastante razonable.

Por cierto, el fabricante recomienda usar 98, aunque admite su uso con 95 con una ligera pérdida de prestaciones. Eso según BMW, porque yo cambié de gasolina sin notar la más mínima diferencia en su comportamiento (salvo el ahorro, claro).

Algún comentario más: Se puede hacer todo el viaje en sexta, se puede pasar por los pueblos a 50 y acelerar suavemente hasta los 70 y, ya con energía, abrir gas a partir de esa velocidad. Las vibraciones, que recuerdo aparecían en mi 1200 en algunos regímenes, aunque poco importantes, no han aparecido. El síntoma más claro para mí es que, al pararme después de doscientos y pico kilómetros, los meñiques no tenían el más leve hormigueo. En mi caso es lo primero que pierde sensibilidad cuando hay vibraciones en el manillar.

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Circuito:

No ha habido ocasión de probarla, pero entré muchas veces con mi 1200 en Jarama, Albacete y Almería pasándomelo siempre muy bien. No hay duda de que esta 1300 irá mejor con su mejorado tacto de motor y mayor agilidad de su parte ciclo. Sin ser la más eficaz por peso y dimensiones, permite pasártelo bien en este terreno sin más objetivo que el disfrute.

Algunos detalles

Los puños calefactables funcionan de maravilla, en posición uno mantienen caliente la palma de la mano y en posición 2 hace falta llevar un guante de invierno para no quemarte.

El cambio semiautomático se nota que está pensado para carretera porque permite ser usado con un funcionamiento impecable a regímenes bajos y medios, de hecho funciona mejor en estos regímenes que si apuramos las marchas hasta cerca de las 10.000 rpm. No se si es un Gadget necesario, tampoco si es mucho más eficaz que un corte rápido del gas gestionado por el piloto, pero es divertido y produce sensaciones casi de carreras, sobre todo la secuencia de sonido al ir subiendo marchas manteniendo el gas abierto.

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Mi conclusión es que sin ser la moto más razonable para ello sirve perfectamente  para la vida diaria. Es una moto versátil, de aspecto imponente, grandes prestaciones, plagada de sistemas de seguridad, un gran motor, una extraordinaria estabilidad y suficiente adaptabilidad para compatibilizar viajes, ciudad, salidas de fin de semana y hasta alguna entrada en circuito. Una naked deportiva, una excelente rutera y una aceptable ciudadana. Su antecesora ha sido mi “moto para todo” durante 4 años y ha dejado un gran recuerdo en mi.

Sin embargo, no se la recomiendo a nadie que no tenga experiencia previa con motos de, al menos, 80 caballos, pero si a motoristas maduros (de mente), responsables, con experiencia y el punto de locura que nos permite hacer lo que realmente nos gusta.

José Mª Hidalgo.

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