HARLEY DAVIDSON IRON 883 DARK EDITION: Una menuda repleta de satisfacciones

Escrito por Jesús Sanz el . Publicado en Pruebas de motos

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Hemos probado una edición de alma negra de uno de los modelos más clásicos de Harley Davidson (Sigue Leyendo)

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Probador 1

Jesús Sanz

Ficha técnica: Edad 40 años, Altura 1,80, Peso 85 kilos

Nivel: Siempre sobre ruedas, con motor y sin motor.

"Tengo que echar gasolina" y "Mañana lo dejo" son las frases que más me repito. 

 

 

 

 

Un día Paco apareció en casa con una flamante road king con apenas el rodaje hecho y con esa sonrisa que se nos pinta cuando "estrenamos" burra. Miriam le miró asumiendo que pedir explicaciones por aquella adquisición sólo provocaría un enfrentamiento a sabiendas de que en ese momento él prefería aquella moto a ella misma, así somos... y así nos va... 

Ella sabía cuando hace un par de años decidió vivir con Paco que su pasión por las dos ruedas era el leitmotiv de su existencia y que eso nunca iba a cambiar. Ni lo pretendía ni le gustaría que cambiara. De adolescente Miriam se movía por su Burgos natal en una yamaha SR 250 Special, le gustaba esa sensación y sabía lo que era conducir una moto, se sacó el ya desaparecido A2 pero sin saber cómo y dejándose llevar por lo que tocaba cambió su "yami" como la llamaba por sucesivos coches pequeños, grandes, blancos, verdes, viejos, nuevos, etc... 

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Cuando vio la Road king de Paco notó una punzada en su costado izquierdo, era su úlcera de motera que reivindicaba el derecho de volver a dar guerra. Ahora sería ella quién sorprendería a su pareja. 

Me llamó un medio día con la excusa de comer juntos y fue cuando me contó esto que os narro, me hice el sorprendido pero había estado viendo con Paco un par de motos en secreto militar para ahorrarse lo que suponía provocaría caras largas de Miriam y aunque sé que ella sospechaba de mi actuación, prefería seguir en su ingenuidad fingida.

Miriam estaba decidida a mover ficha, quería una Harley, una Harley manejable, distinta, discreta y para nada aburrida, sin limitaciones ni usos concretos, no una mole Touring sino una “de las pequeñitas” cito textualmente.

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Claramente pensé en una 883 y ya cuando le enseñé una foto de la Iron su cara se iluminó…llevaba años sin darse cuenta de que estaba enamorada de la sportster, esas cosas pasan, de repente descubres que algo o alguien que aparentemente no te ha llamado la atención te atrae irremediablemente.

Llamé a un amigo y consiguió que me dejaran una IRON y además la Dark Edition para probarla unos días y dejársela catar a Miriam también.

Recogí la Iron un Viernes por la tarde y me largué a hacerle kilómetros rumbo a ninguna parte, mi primera impresión fue que era pequeña, bueno no, más bien fue que era menuda, la postura no ayuda en un uso urbano porque al llevar los mandos avanzados subir y bajar los pies se convierte en un esfuerzo añadido, otra cosa es en carretera abierta que resulta sorprendentemente fácil devorar km cuando te acostumbras; ese asiento tan poco mullido llega a ser hasta confortable cuando haces cayo y el conjunto de manillar recto con pequeñas torretas y mandos avanzados que parece te va a desriñonar acaba por ser una postura bastante llevable. Huelga decir que el viento es todo para tí y el conjunto hombre-máquina tiene la aerodinámica de un ladrillo pero los que gustamos de esta vertiente motociclista somos así, nos estimula comernos el viento, sentirlo solo no es suficiente.

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Con el fín de huir de Madrid tomé la primera autovía que pude y en menos de dos horas ya estaba a más de 150km de la asfixiante urbe, la tarde pasó a ser noche y decidí instalarme y volver con calma al día siguiente, encontré un pequeño hostal de cuyo nombre querría acordarme, aparqué la menuda y me instalé plácidamente, encendí el dichoso móvil para descubrir las llamadas perdidas de mi “aconsejada” supongo que para interesarse curiosamente por mi opinión, le puse un mensaje que decía -sin batería ni cargador. Mañana nos vemos- y desconecté de nuevo el cacharro, soy un egoísta, lo sé, pero no me apetecía hablar sino pensar en soledad.

Madrugué porque el cuerpo me lo pidió, le pedí un mapa al paisano del hostal y en vez de uno homologado me pintó uno personalizado, me encantan estos planos, son trozos de cómo ven el mundo otras personas que te obligan a desarrollar y adaptar tu imaginación para poder verlo como ellos.

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Zarpé de aquel hotel y de aquel lugar rumbo a una gasolinera, la reserva se había encendido terminando la jornada anterior, descubro al repostar que hicimos 170km y le caben 9.6 litros a la pequeña bestia que llevo entre las piernas. Un pelín mas de cinco y medio a los 100.

Cabalgo de nuevo rumbo a la ciudad de la que escapé pero atravesando los pueblos que el abuelín del hostal me trazó en la trasera de lo que parecía una factura. 

Conduzco absorto en mi mundo por carreterillas de mala muerte, mal asfaltadas y reviradas como mente de mujer despechada. Es obvio que los mandos avanzados no favorecen descolgarte un mínimo de la moto y poder curvear sin llegar a usar los avisadores de los reposapiés pero al final lo poco que te deja estirar la leve flexión de rodilla y esa cercanía al suelo que dan las suspensiones rebajadas es suficiente para pasarlo en grande balanceando a diestra y siniestra le pequeña MoCo. 

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Este motor es genial, el conjunto es claramente agresivo, claro que es el pequeño de los de Milwaukee pero ha mejorado en prestaciones una barbaridad si lo comparamos con los de hace unos años, elástico y enérgico te lleva tranquilo o te pide si le das gas, me hace gracia que algunos digan que se les queda pequeño, a mi me parece que un motor que a falta de dos marchas se pone a 100km/h sin problema no es precisamente un motor que se quede pequeño pero el tamaño como el miedo se miden según los ojos que lo miran.

Voy pensando en Miriam, pienso que va a flipar con esta pequeña si al final se decide por ella, y pienso en Paco que no tendrá ningún reparo en moverse con esta Iron cuando tenga su Road en el taller revisándose por ejemplo o simplemente le apetezca un poco de “agilidad”…y pienso tanto que no veo un socavón en medio de la carretera y tengo que clavar frenos como un loco para no caer a esa trinchera, pasmado me deja como frena la bicha, consigo clavar y esquivar el regalito aunque tengo el corazón que se me sale del pecho, buen momento para detenerme a echar un piti y mirar bajo el cielo gris esta joyita.

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Frena bien dada su forma “echada hacia delante” y ayudada por ese manillar plano que aguanta apoyar el cuerpo sobre él, el motor da mucho juego y la ausencia de cromados la hacen bonita hasta decir basta… me dedico a buscarle pegas mientras aniquilo con ansia mis pulmones… esos retrovisores hacia abajo son estéticamente atractivos pero la realidad es que es un coñazo monumental a la hora de consultarlos, te obligan a hacer más trabajo del normal simplemente para ver si puedes adelantar en autopista sin que algún lanzado te arrolle, quizá Miriam se acostumbre pero a mí me cuesta… y el miniasiento trasero…espero que a nadie se le ocurra invitar a alguien a viajar sentado ahí porque cuando se baje dejará automáticamente de ser lo que fuere suyo, colega, pareja, etc… eso sí, está muy bien para un apuro pero es el típico taco que se pega aunque un poco más delgado y además sin respaldo. Los guardabarros cortitos enseñan las enaguas de esta pequeña granuja y le dan un toque vintage así como esos fuelles en la horquilla delantera. Y ese detalle ya clásico en la familia sportster que es la trasera sin faro, compartiendo lo que eran los intermitentes labores de luz y freno, desnudando el guardabarros trasero. 

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Apago el cigarro y monto de nuevo para llegar a Madrid, debería quedar con Miriam para que la vea y la palpe y la sienta pero como soy un egoísta atravieso la ciudad y tomo rumbo sur sin parar ni a repostar, pensándolo bien le pasaré el teléfono de mi amigo y que le pida ella esta Iron otro día para probarla, ahora es mía y sólo mía… 

Esta Iron es una moto menuda, como menudas son la mayoría de las grandes mujeres de la historia de la humanidad y menudos son hombres ilustres conocidos por todos. Recordemos como el gran Leo Da Vinci definió proporciones y no tamaños.

 

Jesús Sanz

 


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 HACE MÁS DE TRES DÉCADAS

Su aspecto era incluso más terrible que su apodo. El pelo negro y lacio, cayendo en una eterna melena sobre un chaleco vaquero con un parche, tan extenso como irreconocible, cosido sobre la espalda. Un pantalón, vaquero también, que exhibía un roto como una saja sobre la rodilla, un roto que dejaba colgar sus hilos, blancos en un pretérito lejano, y que nadie podría adivinar como una de las modas más extendidas y persistentes en las décadas venideras. Las botas camperas, eso sí, con su correa cruzada y cosida a una anilla en un lado del tobillo. El casco… ¿Cómo era el casco? ¡Pero si entonces aún no era obligatorio el casco!

Decían los que habían entrado en ella, que en su casa guardaba una espada katana expuesta en la pared, lo mismo que la careta de esgrima y una coraza para seguir a Hernán Cortés. El rostro anguloso, con la nariz de Julio César afilada por un artesano, los ojos pequeños, hundidos en unas cuencas famélicas, y la silueta que recortaba de pie perfecta para tocar en el grupo Ramones. Su imagen completa proyectaba una terrible versión del mismísimo Alice Cooper.
Era El Caníbal.

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Una de las personas más bondadosas que he conocido en mi vida. Un contraste insólito e irrepetible hasta la fecha.
Pero no me he puesto a escribir para traer hasta Super7 el recuerdo de un personaje que bien merece por si sólo un papel relevante dentro de una novela, no; aunque bien es cierto que resulta un digno complemento para la verdadera protagonista de este reportaje.

Corría el año de 1.979, u ochenta, no recuerdo bien, aunque por la permisividad de la cabeza libre de casco, debía de ser el primero. Bien, corría aquel año en el que me movía dentro de una tribu reducida y muy particular que se reunía en un Frankfurt de la calle Rocafort. Me estoy refiriendo al primitivo grupo de mensajeros de Barcelona. La vi llegar por primera vez deslizándose sobre la acera con el andar suficiente y pausado que lleva cualquier actriz de cine a lo largo de la alfombra roja. Su sonido majestuoso se superponía al rumor urbano, omnipresente sobre las cuadrículas de las azoteas y el enjambre que tejen las antenas. Majestuosa, se acercaba con paso solemne al grupo de motos estirado a lo largo de la acerca. Su parada ante la puerta del bar fue la llegada de la estrella al umbral del palacio para las fotos de portada, una parada en la que los fases de la ciudad reflejaban su destello multiplicado por el metal pulido y por el cromo de la gran dama. El rojo sobrio, con el tono grana de un selecto burdeos, y las tres cifras grabadas con orgullo sobre una de las tapas. 883, un número que imponía un respeto señorial entre el resto de patinetes nacionales que surcaban las calles y las carreteras de la época. Una marca, emblemática donde las haya, estampada sobre la chapa del depósito, poniendo un sello cumbre de distinción, como el de otros tantos, Rolls, Ferrari o Bimota, que cierran ese estrecho coto de la exclusividad más privativa.

Sí, la moto de El Caníbal era una Harley Davidson Sportster 883, y era de las únicas, de las escasísimas Harleys que se podían ver por una Barcelona que acababa de estrenar el color en sus televisores.

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Antes de pasar a analizar esta moto desde el punto de vista dinámico, no quiero dejar pasar la oportunidad de tratar un dilema que vengo escuchando y leyendo en foros, de forma intermitente, a lo largo de los últimos años y que a mí, a este particular quemado de mente tal vez obtusa y miras un tanto turbias por la neblina de una desmesurada pasión por la velocidad, nunca ha adivinado su sentido.

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Sí es cierto que lo tiene para cualquiera, qué duda cabe, atendiendo a su aire marcado globalmente dentro de lo más tradicional del La Moto, a la proximidad en precio de ambos modelos, a su similar cilindrada, con prestaciones próximas, dentro del mismo número de cilindros.

Me preguntaba cómo explicar a los lectores de Super7 la natural diferencia entre estas dos motos, teniendo presente su aparente proximidad, que tal vez confunda a algunos.

Pues encontré la explicación al contemplar la Harley desde una particular perspectiva. Sí, justamente la anterior a sentarte y tomar los mandos de esta Iron 883 Dark Edition. Puesto en pie, a horcajadas sobre la Sportster, observé la imagen contenida en una silueta arcaica, teñida además, de una negrura sin brillo que la trasladaba, por lo menos, ochenta o noventa años atrás en el tiempo. Sí, la imagen que tenía ante mí era la de una Moto Antigua, un concepto muy particular.

La Bonnie, en cambio, es una moto diseñada respetando al milímetro su aspecto de los sesenta y setenta, pero guardando en su interior no sólo el poso, además todo el avance tecnológico y digital del siglo XXI.
La Triumph Bonneville es una neoclásica.
La Sportster, en cambio, es una moto de otro siglo traída, prácticamente, tal cual hasta nuestros días.
Así, al menos, lo ve un servidor.

Tomás Pérez


                             

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Probador 2: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 54 años. 1,91m. 103 kilos

Nivel: Subcampeón 2012 categoría Twin de la Mac90




                                                SPORTSTER IRON 883 DARK EDITION

 

La Posición

Es tan particular. Los pies por delante y el manillar, ancho y bajo como el de una Ducati Monster, parecen subrayar esa pose de chico malo, o de malote, como dicen ahora (pura imagen), que transmiten algunos harlystas. Aparte de ese detalle marginal, o suburbial, son los pies, curiosamente, los que marcan la actitud a los mandos de esta Sportster. Cabría pensar, con el manillar tan bajo y el lomo doblado hacia el depósito, que la actitud que podría sugerir esta Iron sería deportiva, provocando una mentalidad incisiba a la hora de abordar los virajes, o encarar una larga y estrecha recta con una curva cerrada en el fondo. A mí no me lo ha parecido.

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La posición de esta Iron da para hablar mucho de sí. Por ejemplo, con mi 1,91 m, algunos amigos harlystas me habían advertido: “Tomás: esa moto es pequeña para ti”, y la verdad es que imagen que veía reflejada en los escaparates así me lo mostraba. Sin embargo creo que precisamente por ser tan alto esta particular posición que pone la Iron puede resultar al final de lo más natural. La distancia entre el manillar y el primer extremo del asiento, no llegué a medirla, pero es para tener en consideración, puesto que condicionaba a llevar los brazos completamente extendidos conduciendo la Iron. Ciertamente, es como se tiende a conducir relajadamente. Sí, con los brazos extendidos, sea cual sea tu estatura, la cuestión es que los más altos podemos poner la mirada en el frente manteniendo la cabeza y el cuello en una postura natural, mientras que los que no lo son tanto no sentirán tan relajadas sus cervicales.

En definitiva, la posición avanzada de los pies me ha llevado a colgarme, literalmente, del manillar en marcha, como si se tratase de cualquier otro modelo con largas torretas sobre la tija superior.

Un detalle que no puedo pasar por alto y que también marca esta posición es el de que los clásicos espejos de Harley obligan a quitar por completo la mirada de la carretera cuando se es algo más alto de la media.

La conducción de la Iron

Aparte de la posición, un punto extra que añade esta Iron en movimiento es el extraordinario brazo de palanca que ofrece el manillar para controlar un posible blocaje de la rueda trasera. Tuve ocasión de probarlo y comprobarlo sobre el asfalto pulido de la ciudad y empapado por la lluvia de primavera. Confieso que terminé divirtiéndome en una zona desierta provocando interminables derrapadas bajo la lluvia, clavando el freno trasero mientras llevaba la moto completamente vertical. Derrapadas en las que, por cierto, tenía que forzar la cruzada girando el tronco y obligando a atravesar la moto presionando con los pies.

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La Frenada

Antes de hablar de la frenada en sí, debo volver al tema de la posición para decir que ir sentado tan atrás y con los brazos estirados te coloca de una forma óptima para abordar la frenada, una posición muy semejante, salvando las distancias, a la de un piloto de motocross ejecutando esa maniobra, la de frenar.
La frenada, más que suficiente, es eficaz en una moto con las prestaciones que brinda el 883. Un valor añadido en este aspecto es la excelente huella que el balón de la rueda delantera marca sobre el asfalto, un apoyo que da un punto extra de grip (agarre).
Para hacer una frenada contundente, la Iron 883 responde con toda su efectividad tirando del freno delantero, combinando potencia y progresividad, y pisando después el pedal del trasero con la misma combinación.

El 883

Su avance acelerando es muy semejante al de una locomotora tradicional. Engaña, y a más de uno le hará creer que no corre lo que realmente es capaz. El motor 883 corre, y tiene una capacidad de reacción y recuperación sobrada para cualquier ritmo custom. He escuchado con cierta frecuencia comentarios como “se me queda corta” y otros similares que, a mi modo de ver, son demasiado precipitados o, simplemente, no tienen mucho sentido porque, probablemente, quien los hace no se ha puesto a analizar con rigor lo que es capaz de rendir el motor pequeño de Harley.
Prometemos llevar el próximo modelo 883 al banco de ensayo de nuestros amigos Castro-Maroto para publicar sus resultados. Es evidente que las cifras no son de capital importancia para el harlysta, pero estamos seguros de que siente una particular curiosidad por conocerlas.

Tomás Pérez


 

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UN POCO DE CHICHA TECNICA

El menú de detalles técnicos se compone de unos entrantes a base de neúmáticos Michelín Scorcher 31 con medidas 100/90 B19 y 150/80 B16 que me han sabido a gloria.

Como plato principal destaca el ya mítico motor Evolution refrigerado por aire que anuncian como indestructible que da un par de 70Nm a 3750 vueltecitas y que disipa sus vibraciones y rudeza con unos silent blocks perfectos.

De postre unas medidas que hacen del conjunto un verdadero manjar, 2.245m y 251kilejos en seco.

Todo ello nos ha salido regado con un consumo de 5 y poco a los 100, habiendo rodado en su mayoría por carreteras nacionales y pocos rascacielos.

La cuenta: 10.750 €

 


 

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