Prueba Indian Scout Bobber: el renacimiento

Escrito por José Angel el . Publicado en Pruebas de motos

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Por nuestras manos pasa una Indian, en concreto la Scout en su versión Bobber, la que muchos estudiosos y expertillos del mundo de la automoción llaman “modelo de acceso”, sinceramente, me paso por el forro esas etiquetas, el modelo de acceso no debe de catalogarse como “el que puedes pagar porque no tienes para más”, así, con un desprecio elitista que, en concreto, en el mundo del custom muchas veces es irreal. (Sigue leyendo)
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Kustom
Biker: José Ángel Lorenzo


Ficha: 46 años, 70 kilos, 1,70 m

Nivel: Adicto a la Kustom Kulture y a los kilómetros sobre hierros.








La base de las ganancias de cualquier marca está felizmente sustentada por la venta de sus modelos más populares, así que, los “modelos acceso” mantienen la marca.

Pues hablemos de la Scout Bobber, como en el caso de otras marcas estamos ante la versión racional de una custom, una moto que por tamaño y peso se convierte en utilizable por cualquiera, pero una moto seria y de verdad, no un juguete de plásticos y falsos cromados, además cuenta con un motor de garantías.
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Algunos hablan de Indian como una marca que ha resucitado, una marca legendaria que se levantó de entre los muertos, no estoy de acuerdo, creo el término más apropiado es “renacimiento”, Indian, la que todos conocemos como una de las marcas más legendarias, que forman parte de la leyenda y el imaginario de los más grasientos, murió hace décadas y ahora la volvemos a tener aquí, pero su caso no es como el de Norton, que a trancas y barrancas ha ido llegando hasta nuestros días, sufriendo varias resurrecciones, se parece más al caso de Brough Superior, una marca muerta en la época del medievo del motociclismo y tras décadas deaparecida, de sus huesos ya sólo quedaba el polvo. Alguien compró los derechos del nombre y se produjo un nuevo nacimiento, sobre el ADN original, pero creando una criatura totalmente nueva.

Polaris ha sido la responsable de crear la nueva vida y su proceso ha sido muy curioso a la vez que fascinante, no quiso lanzarse al vacío con Indian, para ello creó otra marca de motocicletas, Victory. Con esta marca creó una completa gama que abarcaba todas la modalidades custom, creó un motor, que finalmente acabó en la Octane, para competir en la mítica Pikes Peak, el Project 156, una aventura que acometió de la mano de uno de los constructores más famosos del panorama Custom internacional, Roland Sands Design.
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Pues bien, de aquella aventura nos queda el motor de 1.133 cc de refrigeración líquida que monta la Scout, un V-Twin aparentemente del tipo tradicional del custom por aquitectura, pero que en realidad se trata de un propulsor moderno con un comportamiento que dista de ser un antiguo caballo percherón, lo primero que llama la atención a la vista, a parte de la decoración de las tapas de los cilindros y de carecer de aletas refrigerantes, es el radiador, para los más puristas quizás se trate de un elemento que estéticamente chirríe, ya no tanto por dotar de refrigeración líquida a un bicilíndrico en V, si no más bien por su tamaño y protagonismo. Estamos hablando de gusto estético y ese es un campo en el que cada uno tiene su opinión, lo que es indiscutible que la pieza refrigera al motor y junto con su electrónica es la responsable de que la entrega de potencia sea lineal y sin patadas, se comporta con mucha suavidad, tanto es así que seleccioné ver en el display las RPM y me sorprendió lo poco que se notaba el incremento de las vibraciones cuando las vueltas subían en 4.500 o bajaban de 2.000, no encontré escalones ni torpezas reseñables. La gestión de la transmisión es cosa de una caja de 6 marchas cuyo accionamiento es correcto y nada tosco, recuerda mucho a otro tipo de motos.
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Mover los 255 kilos de esta Bobber con el depósito lleno es un trabajo que este motor, de rendimiento suave, acomete con soltura, no en vano dispone de 94 cv y 97 Nm de par, eso sí, para conseguir ese par debes llevarla hasta las 6.000 vueltas y te darás cuenta que haciendo un uso normal, el que hará el rider habitual de esta moto, no lo vas a necesitar. Un momento extraño, en lo que se refiere al espíritu Custom, es el que supone estar parado en un semáforo y escuchar más el electroventilador que las colas, además ten en cuenta que ese calor que mueven las aspas del ventilador va para ti, en verano no es muy gracioso.

Hemos dicho 255 kgs de peso y casi 100 cv, te puedes hacer a la idea de que la inercia es importante, hay que parar una moto que alcanza velocidades serias, más limitada por tu resistencia al viento que por la capacidad propulsora del motor, y para frenar a esta Scout lo confía todo a un solo disco de 298 delante y otro igual detrás, con pinza de dos pistones en el primero y de uno en el segundo. No pienses que puede ser escaso este sistema de frenos, resuelve la papeleta sobradamente, su efectividad es más que correcta.
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La suspensión confiere un comportamiento eficaz en curvas tendidas y rápidas, el chasis cuenta con puntos reforzados en pipa de dirección y en la unión del basculante y bastidor, además de la propia estructura rígida del motor que sirve de soporte autoportante, de esta manera la moto no presenta movimientos extraños ni se retuerce. Llaman la atención los dos amortiguadores tremendamente inclinados en lo que ya es una imagen de la casa muy definida, en su conjunto esta suspensión es resolutiva y segura, aunque un tanto firme y después de kilómetros e irregularidades de la calzada puede acumularse cierta penalización en el confort, algo a lo que también contribuye el asiento de grandísima calidad, fabricado en piel, pero cuya forma y dureza no enamoró a mi culo. Como buena Bobber lleva unos considerables globos en las llantas de 16, un 130 delante y un 150 detrás.

La calidad general de los acabados de la Scout Bobber es magnífica, no en vano pasó con buena nota la prueba del “ferretero”, toqué metal donde debía haberlo y no plástico, quizás el pero se lo pongo en la unión entre los intermitentes y el chasis, ahí descubrí un material gomoso. Por lo demás, gran calidad de acabados y materiales, muy bien rematados y sin soluciones que chirríen, como la del porta matrícula, una manera de salir del compromiso bien desarrollada para llevar la placa, cumpliendo la legalidad tan antiestética de este país, siendo la solución menos mala para una parte trasera de la moto con aleta corta, por cierto, Indian declara que es la única marca con una Bobber de serie en su catálogo que está homologada para dos plazas.
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Antes os contaba que Polaris, los dueños de Indian, se inciaron en la producción de motocicletas Custom con la ya extinta marca Victory, si bien la Scout es una hermana de la Octane, la principal diferencia estriba en los acabados, el talón de Aquiles de Victory, para Indian han elevado el listón de todos aquellos remates y materiales. Además de contar una iconografía de leyenda, los logos y símbolos de Indian han transcendido ampliamente el paso del tiempo, son perfectamente reconocibles y utilizables en la actualidad. Cuando en Polaris se dispusieron a sacar motos con el logo Indian en sus depósitos, lo hicieron de una  manera muy curiosa, empezaron por arriba en cuanto a tamaño y precios, de manera que los primeros modelos en ver la luz fueron las Touring, dejando para el final la Scout, una Cruiser de tamaño medio. Se plantearon la Scout como una moto con una imagen muy propia y reconocible, para ello una de las principales bazas fue crear el depósito de gasolina tan particular que monta. Con sus 12,5 litros de capacidad conseguí autonomías que de media estaban en los 200-210 kilómetros hasta que se encendía en piloto de la reserva, la media de consumo fue de 5 litros a los 100 kms.
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Es una moto seria y de cierto empaque, la estética ya forma parte del gusto personal de cada uno, pero me pareció una Custom muy democrática en cuanto a la capacidad de uso por parte de moteros grasientos que quieran dar el salto desde algún pequeño pony, con su comportamiento y su bajísima altura del asiento, 64,9 cms, se convierte en una aliada para todo tipo de experiencias y estaturas.

Precio: Desde 13.990 €

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