Harley Davidson VROD Muscle: La Bastarda - La Opinión de un Quemado

Escrito por José Angel el . Publicado en Pruebas de motos

Article Index

con el trofeo

 

 

Tomás Pérez

Ficha Técnica: Edad 54. Peso 110. Altura 1,91

Nivel: Subcampeón 2.012 de la Mac90 Categoría Twin

 
Me acodé en la barra de mármol mientras sujetaba por el asa una jarra de barro sudorosa, y un momento después escuché cómo se abría la puerta a mi espalda. Me giré y a vi José Ángel, solo, cruzando el umbral. Lo mismo que desde hace décadas, detalles supérfluos, como los saludos, no existen entre nosotros. 

-¿Y la Muscle?
-Ahora viene Jesús con ella.

Le sirvieron, y mi compañero se echó al coleto el primer trago de su cerveza, largo y deleitado. Apenas un segundo después de que posara la jarra sobre el mármol, me llegó desde la acera, y a través de los cristales de la taberna, el rumor de un bicilíndrico al ralentí. Esperaba a una Harley, claro está, sin embargo aquel motor tenía un sonido muy diferente, tanto que incluso llegó a confundirme. Sin verlo, sólo escuchando breves toques de acelerador y ese ralentí de sirena, se anunciaba una desconocida alegría, una rabia contenida dentro de un sonido muy distinto de ése ancestral que ha interpretado durante más de cien años la banda sonora de la casa Milwaukee.

De todas formas, José Ángel me apuntó rápidamente, para que no me confundiera, recordándome que ese sonido tiene ya más de una década de historia. Al fin y al cabo se trataba de una V-Rod.Harley VROD 7

Alguna cerveza después -nunca se puede decir cuántas-, mis compañeros me dejaron a solas con la criatura. Una criatura a la que ni tan siquiera había podido mirar, al verme envuelto por el entusiasmo que había levantado en mis amigos después de haber hecho su trabajo con ella. Me vi enfrascado en el vuelco de comentarios, impresiones, recomendaciones, amén del pertinente intercambio de documentación, que no me habían dejado ni siquiera asomarme al ventanal.

Me recosté contra la barra y fui inclinando poco a poco la cabeza para ir descubriéndola tras el muro y a través de la cristalera. Primero asomó una rueda muy lentamente, después un faro; luego me desplacé un par de palmos a un lado… y lo que vi a continuación, con toda mi sorpresa, simplemente me desbordó. Me embargó.

Me he encontrado frente a muchas motos en mi vida, evidentemente; han sido hasta la fecha cuatro décadas de dilatado motociclismo en las más variopintas de sus versiones, sin embago, cuando descubrí esta V-Rod Muscle delante de mí –asumiendo el riesgo que entraña lo que voy a decir-, sólo cabía en mí un calificativo: Es la moto más bella que he visto en mi vida. Una moto de una belleza bestial.

Y así lo corroboró después el que pretendía ser un severo juicio estético (lo era para mí hasta esa fecha) de mi amigo Ramón, el tabernero. Literalmente: No hizo otra cosa que balbucear cuando salió conmigo del bar para ver en primer plano y tocar esta obra de las Bellas Artes Rodantes.

Ciertamente, todas las fotos que había visto hasta ese día no hacían justicia al deslumbrante estilismo de esta escultura, capaz, además de desplazarse sobre la magia del equilibrio dinámico. Esas filminas, por mucha calidad que ofrezcan, son incapaces de captar todo el esplendor que desprende la belleza de esta Harley, exclusiva, como casi todas, y recomiendo a todo aquél que observe alguna de estas imágenes y sienta algún interés por esta moto (referirse a ella como modelo resultaría una imperdonable falta de sensibilidad) que espere a tener la oportunidad de plantarse delante de un ejemplar.

Por lo que a la parte dinámica se refiere, para mí este motor V-Rod tiene dos caras. Una suave, dócil y placentera, que invita al custom más lírico y sibarita; y otra que aparece a partir de un umbral de r.p.m. y que para el otro mundo Harley, el más tradicional y arraigado, se halla simplemente dentro del espacio de la ciencia ficción. Esta otra cara, que aparece en torno a las seis mil vueltas, se revela con un tacto deportivo que a mí me recordó ni más ni menos que a la bicilíndrica italiana más famosa y laureada de la historia. Aunque, ciertamente, no hay que exagerar, la V-Rod no llega a adentrarse en los extremos de los Testatetra de Bolonia, que hoy día penetran con todo el desparpajo en los regímenes de los cuatro cilindros, pero sí es cierto que este motor Harley empuja con más rabia y muy por encima de los otros motores italianos refrigerados por aire.

PA270025

Sobre la posición de este modelo, debo decir en honor a la verdad que tuve algún problema con una tensión permanente en los riñones, debida ni más ni menos, por lo que hablé después con José Ángel, a mis vicios deportivos. No fui capaz de relajarla, aun a mis años continúos metido en las carreras y eso hace muy difícil colgarse del manillar de una moto dejando caer el cuerpo hacia atrás. Es el punto de vista desde el extremo más racing y quemado de la que no tengo ninguna duda de que se constituirá como La Moto Lírica y, a la vez, Brutal por excelencia.

Esta Harley es muy larga –algo nada novedoso dentro de la marca, ni siquiera dentro del mundo custom-, pero aparte de obligarnos a realizar alguna maniobra de más dentro de nuestro garaje, no compromete, en absoluto, la entrada ni el paso por cualquiera de esas rotondas tan urbanas como repetitivas. Hay que llevarla al interior, desde luego, y no sólo por su longitud, también por el descomunal 240 que monta en la llanta trasera; pero en cualquier caso la maniobra se hace con una sorprendente naturalidad, sin exageraciones. Estamos conduciendo una Muscle, chico, ¿o es que acaso estamos hablando de una motillo anodina y sin carácter? Hay que ponerse en situación.

Por otro lado, decantándose hacia la vertiente más tenebrosa, al que se sienta traspasado por la tentación del lado oscuro que ofrece este motor (no me refiero al lado negro de Harley, de eso habla José Ángel), experimentará un inmenso placer al verse inclinado, o más bien tirado a la salida de una curva, en cualquier marcha de esta Muscle y abrir a fondo el gas, a no sé cuántas mil vueltas, para sentirse catapultado hacia una velocidad inevitablemente delictiva.

El potencial de esta moto me ha sorprendido muy agradablemente y las cifras que anuncia para ella la casa de Milwaukee se atonjan escasas y, en todo caso, se trata de una de las potencias más efectivas que he probado.

Veremos qué dice el Banco de Ensayo de nuestros colaboradores Castro-Maroto.

Conclusión:

La V-Rod frena. Se tiene, se aguanta con solidez en curvas rápidas, muy rápidas, pero sobre todo acelera; acelera como el mismísimo demonio.

Es así, ciertamente; las prestaciones de la V-Rod Muscle son tan impropias de una custom que desconcierta al motorista que, simplemente, la ha adquirido por su irresistible belleza.

las dos sobre el remolque
Acelera mucho, como digo, aunque tampoco es cuestión, pienso, de realizar una prueba exhaustiva con ella en un circuito de competición buscando qué tiempos se pueden marcar.

Aunque… ¿quién sabe? Tal vez en alguna otra ocasión, en el que un temporal no nos fastidie, y sólo por curiosidad…

Quién sabe.
 

Tomás Pérez