Prueba Kawasaki Z900RS, esencia retro en eficacia moderna - Opinión de otro gran Rutero

Escrito por José Angel, Mariano, José María el . Publicado en Pruebas de motos

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Rutero
:
José María Hidalgo

Ficha Técnica: 
64 años, 85 kilos, 1,83m

Nivel: 
Rutero, sufridor de atascos, adicto a las carreteras de montaña, aficionado a las tandas en circuito.





Entre mis compañeros de Super7 había mucho interés en participar en la prueba de esta moto, lo que la ha dejado apenas dos días en mis manos, pero ha sido suficiente para hacerme una clara idea de su funcionamiento en dos de sus campos de actuación, de viaje y en ciudad, dejo su comportamiento por carreteras de montaña en manos de mis compañeros.

No me voy a extender en la estética, pero me encanta su aspecto que replica excelentemente el de la primera superbike de la marca, la Z1 de 900cc que estuvo en producción del 1972 al 1977. La pintura de esta unidad es idéntica a la de mi preferida de aquella época, el colín es más que evocador y su aspecto general totalmente reconocible. Sin embargo no han cometido el error de desaprovechar la tecnología en su afán de rendir homenaje a la Z1, lo que habría sido un pecado ya que en el espíritu de aquella estaba ser la moto más potente, rápida y eficaz de la época y lo era. Aunque su chasis y suspensiones estuvieran algo por debajo de su motor, este era un fallo común, al contrario que hoy día, ninguna japonesa de alta cilindrada iba sobrada de parte ciclo.
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En unos casos se ha cuidado al máximo el parecido, como en el faro redondo, muy clásico pero de última generación y totalmente LED (al igual que intermitentes y luz posterior). Los relojes imitan fenomenalmente a los de la época, pero no echarás en falta ninguna información en ellos.

En otros casos Kawasaki ha recurrido a componentes que garanticen la eficacia de esta preciosa Z900RS. El escape es un cuatro en uno en lugar de los 4 escapes de la Z1 original, la horquilla es invertida y totalmente regulable, se ha huido de una solución estética pero menos eficaz para la suspensión trasera como es la de poner dos amortiguadores, recurriendo a un amortiguador único, situado en posición horizontal, regulable en extensión y precarga, anclado con sistema de progresividad.

El chasis es el de la Z900, cuyo funcionamiento nos encantó cuando probamos ese modelo y, como es lógico, cumple sobradamente en esta Z900RS de 14 cv menos y planteamiento menos deportivo.
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Los frenos están servidos por pinzas monobloque de anclaje radial y 4 pistones para los dos discos delanteros de 300 mm, pinza de 1 pistón para el disco trasero de 250 mm y bomba radial, elementos propios de una deportiva que le proporcionan una frenada excelente.

Si sumamos a lo anterior un control de tracción con dos niveles de intervención, ABS y embrague anti-rebote, no podemos echar nada en falta en este modelo, especialmente considerando que no va dirigido a quien busca fundamentalmente eficacia deportiva a la hora de elegir su moto.

Los acabados son impecables y la estética general me encanta, especialmente en el colorido de esta unidad, el que mejor replica a la pionera de la saga.

La postura es muy cómoda, con el manillar ancho y alto, una postura de piernas que no fuerza las rodillas y un asiento amplio y con un buen compromiso entre firmeza y mullido. Su ergonomía está más cerca de la de una trail asfáltica que de una naked deportiva.

El asiento, situado a 835 mm del suelo, la hace adecuada para pilotos de uno setenta y poco, pero existe la opción de pedirla con un asiento con menos mullido que se sitúa a 800 mm del suelo y la hace apta para la mayoría de los usuarios.
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Arranca con un sonido ronco, llamativo pero dentro de las normas acústicas. Debo decir que la unidad probada incorpora un silencioso Akrapovic, de estética discreta y adecuada al modelo, aunque yo la prefiero con el de serie al considerarlo más integrado con la imagen retro de la Z900RS.

Todo el cuadro es, a parte de su preciosa imagen clásica, de muy fácil lectura, no solo sus generosos relojes para velocidad y revoluciones, los dígitos de su display central se leen con facilidad.

Lo que si ves enseguida es que vas muy expuesto al aire, con el torso relativamente recto y solo los relojes y cuadro para desviar el aire apenas por encima de tu ombligo. Una situación como las de la época de la Z1, perfecta para cruceros de 120 Km/h, aceptable para cruceros de 140 KM/h (ya sé que son ilegales) y que obliga a agacharte en una postura para aguantar cruceros más altos durante muchos kilómetros. Con los actuales límites de velocidad, el único inconveniente es el frío que se puede pasar viajando en invierno.
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En marcha, lo primero que enamora es la respuesta de su motor, dosificable y poderoso desde casi el régimen de ralentí. La reducción de potencia desde los 125 cv de la Z900 a los 111 de la Z900RS han aumentado la respuesta, ya muy buena el naked deportiva, en la primera mitad de su régimen de revoluciones, hasta el punto de haber arrancado en cuarta un par de veces sin ser consciente de ello hasta verlo en el display. Incluso en sexta, una marcha considerada Overdrive en este modelo, puedes abrir gas desde 3.000 rpm sin protestas. La reducción de potencia si se traduce en una menor rapidez para subir de vueltas que en la Z900, sin que sea criticable, el motor es muy agradable a cualquier régimen, ayudado por sus nulas vibraciones.

Durante el tiempo que he dispuesto de ella he podido hacer bastantes kilómetros por ciudad, donde el tacto de su motor, cambio y embrague la hacen muy agradable. Encontrar el punto muerto es muy fácil, de hecho, en parado no puedes pasar de primera a segunda, con lo que no hace falta ser “fino” cuando subes la palanca buscando el punto muerto.

Entre coches gira suficiente y es estrecha, salvo en la zona del manillar, pero no se puede criticar su anchura ya que facilita mucho su manejo a baja velocidad. La postura es ideal y la frenada, asistida por su ABS, dosificable y contundente cuando hace falta. Además su estética la convierte en una gran opción para moverte con público.
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El segundo día la utilicé para hacer un viaje rápido de ida y vuelta a El Bonillo (Albacete) para resolver algunos asuntos familiares y aprovechar para traerme un queso manchego fresco, recién elaborado a la manera tradicional de los pastores de la zona. Dado la carencia de maletas o bolsa sobre-depósito, tuve que traerlo en la mochila, pero llegó perfectamente a pesar de su ternura.

El viaje, de unos 550 km, me permitió probarla por autovía, carreteras nacionales y alguna secundaria de peor asfalto, incluso hacer algunos tramos de curvas.

En la autovía, aparte de su poca protección, va de maravilla, aplomada, ronroneante, sin vibraciones y con una postura muy relajada, es un placer moverte con ella a velocidades legales. En curvas rápidas va perfectamente estable sin ningún tipo de movimiento, incluso atravesando rayas longitudinales en el asfalto y parches resbaladizos, recupera la compostura inmediatamente.

Por las nacionales, más de lo mismo, y pudiendo disfrutar de su solvencia a la hora de acelerar desde pocas vueltas sin bajar marchas para adelantar en un pispas a otros vehículos.
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La frenada es excelente, con buen tacto y sobrada potencia, ayudada por una horquilla que, a pesar de su longitud, aguanta sin hundirse excesivamente rápido.

Las suspensiones se han mostrado suficientemente firmes y cómodas para estabilidad en buen asfalto y absorción de baches en carreteras secundarias, un buen compromiso.

Los espejos redondos, sin ser muy grandes, nos dan una buena imagen de lo que dejamos atrás y clara ya que no se ven afectados por vibraciones.

No he podido probarla por mis carreteras de curvas habituales, pero por los tramos que he hecho en las zonas mas retorcidas en la carretera secundaria acercándome a Sotuélamos y entre este y El Bonillo me ha parecido ágil y fácil de cambiar de inclinación, aunque no tan precisa como la naked deportiva, claro que la Z900 de 125 cv pone el listón muy alto en este apartado.
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En este viaje he podido controlar el consumo a ritmo ligeramente alegre. He hecho un primer repostaje a los 240 km, poniendo 12,05 litros y un segundo, 237 km más tarde poniendo 13,1 litros, consumos de 5,0 y 5,5 litros a los 100 km que le dan una autonomía de 340 y 300 km respectivamente. En todo caso, permite planificar etapas de 250 km entre repostajes con holgura, para mí suficiente para cualquier viajera que se precie.

Llegué a casa sin el más mínimo cansancio y habiendo disfrutado mucho el viaje que de alguna manera me recordaba a otros hechos hace años.

En resumen, para quien quiera una moto cuya estética clásica llame la atención, versátil, cómoda, fácil de llevar y que, sin llegar a la eficacia de una naked deportiva, le permita disfrutar en salidas por carreteras retorcidas de montaña, es una opción a considerar seriamente. Una clásica preciosa pero que no renuncia en absoluto a un buen comportamiento dinámico, si nos centramos en este segmento, sus cualidades dinámicas están, al menos, a la altura de la mejor.

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