Prueba Triumph Street Cup: con luz propia

Escrito por José Angel el . Publicado en Pruebas de motos

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Lo primero que te tiene que quedar claro es que no se trata de la “Thruxton pequeña”, estoy harto de ver esa etiqueta en la Triumph Street Cup, se trata de una moto con definición propia, una moto que no es una imitación en miniatura de nada, es algo que se lee y se escucha a los mismos que se acercan al Café Racer con el mismo respeto que muestran los turistas de garrafón y borrachera por los museos, para ellos es anecdótico. (Sigue Leyendo)
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7BYe Qrk 400x400


Kustom
Biker: José Ángel Lorenzo

Ficha: 46 años, 70 kilos, 1,70 m

Nivel: Adicto a la Kustom Kulture y a los kilómetros sobre hierros.











Se trata de una moto detallista, hermana melliza de la Street Twin, la Cup es un modelo de esos cuya la imagen se ha cuidado y se ha valorado precisamente por ser la moto que es, personalmente se me antoja como una moto de estética Café Racer pero con un estilo setentero, ésto se debe principalmente al esquema de pintura utilizado, un amarillo y gris que explotan en tu cara, lejos de la sobriedad del movimiento de los 50 y 60, la otra opción es una combinación de grises. Los espejos salen de los puños y el asiento monoplaza acaba en un colín tan protagonista como el pequeño cupolino que corona el faro, pero ojo, porque el colín es en realidad una tapa que al retirarla deja al descubierto un escueto asiento para un eventual paquete, recalco lo de escueto y lo de eventual.

Triumph Street Cup 037
Es imposible moverte en esta moto con la sensación de que vas en un aparato normal, pero eso es lo que la convierte en digna de entrar en El 7 Grasiento, rápidamente te crees un Ton Up Boy, y efectivamente la moto es capaz de alcanzar sobradamente esa velocidad punta, es lo más curioso y sorprendente de la Street Cup, con un motor de 900 cc que desarrolla 55 cv y accionando su acelerador electrónico el motor sube de vueltas que hace plantearte si verdaderamente esa es la potencia real, más que la elasticidad en toda su gama de rpm, lo que deja francamente a gusto es la facilidad con la que pasa de 3.000 a 7.000 rpm, empujando y convirtiendo a la Street Cup en una auténtica polvorilla, una pequeña avispa que no sólo se deja hacer fotos, también da sus aguijonazos, tan es así, que me descubrí en más de una ocasión intentando meter una hipotética sexta marcha que sólo existía en mi imaginación, puesto que la caja que monta es de cinco relaciones, lo dicho, un motor de lo más resultón que ya conocíamos de la Twin y cuyas colas, sin ser edición especial de nada, presentan un sonido muy logrado y legal.
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A pesar de su imagen cafetera estamos ante una avispa que aúna diversas soluciones tecnológicas en la línea de lo que sería una moderna moto Naked, esa chicha que le pides al motor viene gestionada por un acelerador electrónico como ya te he contado, pero es que la caja de cambios, que me pareció de un funcionamiento correcto, tiene la guinda de contar un embrague asistido anti-rebote, en definitiva, con una suavidad que se agradece en la ciudad.

Haciendo el cafre puedes poner a prueba el control de tracción, pero finalmente estamos ante una entrega de caballaje que es contenido y no se nota como en la Bobber, cuyo motor de 1.200cc te hacía sentir el control con un saborcillo muy rico, en la Street Cup no noté especialmente su presencia, lo cual, a parte de poder ser una muestra de buen funcionamiento, también significa que en seco va sobre raíles, con unos neumáticos Pirelli Phantom que cumplen dos funciones, una estética, por contar con un dibujo un tanto añejo, y otra de buen agarre que ya conocíamos en alguna moto de más potencia, en definitiva, en la Street Cup, al igual que en la Thruxton, se busca el cero deslizamiento, mientras que en la Bobber te deja un primer microinstante de feria. Puedes desconectar el control de tracción si eres de los puristas, pero ten en cuenta que al apagar la moto y volver a ponerla en marcha se vuelve a conectar automáticamente.
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Qué agradable es perderse por carreteras que no son ni secundarias, que no son protagonistas de ninguna aventura viajera mediática y que sólo cumplen la función de unir a las gentes de pueblos que no tienen ni turismo, son las líneas que cortan el mapa. Trago millas con la Street Cup con la mente puesta en mil mierdas y al final siempre acordándome de las viejas historias de carreras entre cafés o querer dar la vuelta más rápido que la canción de una Jukebox, pero aquí no hay el glamour de una de esas historias londinenses de los 50 o 60, desprendo menos atractivo Rocker que un botijo y el bar en el que paro tiene la banda sonora de uno de esos grillos clonados de Operación Triunfo, efectivamente, también quiero correr antes de que acabe la canción, pero sin volver.
Triumph Street Cup 065
Los pasos por curva son eficaces, tanto en trazados rápidos como en horquillas ratoneras, no vamos a descubrir lo bien que está trabajando Triumph desde hace un tiempo en la parte de ciclo, se nota mucho la mano de los hermanos españoles López Córdoba, se va extendiendo su buen hacer por los modelos de la marca. La Street Cup que nos ocupa viene con la suspensión opcional, se trata de unos amortiguadores traseros Fox con depósito “Piggy Back”, un extra interesante que estéticamente queda muy bien y me gustó mucho en el comportamiento de la moto. Una pena que no exista la posibilidad de personalizar los frenos mediante algún extra a través de la propia marca, sin duda, el apartado que menos me gusta, el freno delantero se confía exclusivamente a un disco mordido por una pinza Nissin de doble pistón, cumple correctamente su función, pero no me parece un alarde y su tacto hasta me resulta extraño, como frenada de otra época, teniendo en cuenta el tamaño y peso de la moto debería mostrarse más contundente. El sistema de frenado cuenta con la inestimable ayuda del ABS.
Triumph Street Cup 068
La Street Cup es un bombón, una moto con imagen y comportamiento magníficos, estéticamente ya acabada y con la no te quedas tan atrás como puedas pensar por los 55 cv de su 900 cc refrigerado por agua, tampoco es glotona, exprimiéndola me ha consumido 4,3 litros a los 100 kms, consiguiendo bajar a los 4 litros tomándomelo con más calma.

No sólo se trata de una moto que se desenvuelve bien por la ciudad, es estrecha para moverte entre los coches, quizás los retrovisores puedan molestar al serpentear entre latas, pero a cambio el manillar tipo Ace hace que de lado a lado la longitud no sea mucha y desde luego la estética es digna de lo que se ve por ahí en muchos transformadores, además en la carretera se comporta sin complejos y es limitable para poder conducirla con el carnet A2 y las revisiones se pasan a los 16.000 kilómetros.

Puede ser tuya desde 10.500 €

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