Santiago Mulás: Director General del Triumph para España y Portugal - Sobre la Leyenda Negra de los 60/70

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pta alcala


S7.-
Antes de pasar a otro asunto, quisiera comentarte que hace muchos años tuve una Norton. Sí, yo sufrí entonces una Norton, prima hermana, como todo el mundo sabe de las BSA y también de las Triumph. Sí, aquellas motos bicilíndricas y trepidantes que aflojaban la tornillería y soltaban la presión de las juntas para dejar una mancha o más de aceite allí donde aparcaban, como una impronta obligada y personal, han quedado dentro de la leyenda de Triumph como moto inglesa de esa época; una leyenda, por otra parte, con una base muy real.


Aquella detractora leyenda, aquella fama de fragilidad acuñada por las motos inglesas parece haber sido sustituida por la fiabilidad y la sobresaliente calidad que Triumph ofrece hoy en día. ¿Pensáis que en 2.013 ha desaparecido ya por completo aquella negra leyenda?

SM.- Completamente, no me atrevería a decir, sí que es verdad que eso arranca en una realidad, como la que comentas. Ver hace unas décadas lo que era Triumph y el resto de las motos inglesas, como lo eran las italianas, porque no éramos muy distintos del resto, pero ahora, para nosotros, se trata de una cuestión claramente del pasado que ha tenido dos épocas muy bien marcadas: Hasta el 90 y a partir del 90, con una nueva etapa; incluso, dentro de esta nueva etapa, se puede decir que desde mediados de la década del dos mil hasta esta época en la que estamos, el tema de calidad, fiabilidad y durabilidad del producto ha sido drásticamente mejorado. No tienen nada que ver las motos de hoy día con las de hace una década. Hoy día ofrecemos un producto comparable, o incluso mejor, al de otras marcas que quizá tenga más prestigio y reconocimiento. Pero el problema es que cuesta cambiar esa percepción en los clientes: La realidad puede ser una cosa y la percepción otra, y lo que manda es la percepción.

bonneville portada


S7.-
El incendio de la fábrica en Hinckley, en marzo de 2.002, y el duro arranque que supuso después para la marca. Desde luego eso sí que ha sido resurgir de las cenizas.


SM.- Lo cierto es que se aprovechó ese incendio para cambiar los métodos de producción adoptando los de una factoría moderna. Quizá si no se hubiera producido el incendio, la transición hacia esos métodos modernos hubiera tardado más.

S7.- ¿Piensas que esa transición se hubiera llevado a cabo de todas formas?

SM.- Sí, se hubiera hecho tardando mucho más. Lo que es difícil de evaluar son las consecuencias de esa supuesta tardanza, y es difícil valorar si así hubiéramos sufrido más a la larga que con el incendio.

S7.- Hemos dicho que ya no queda nada de aquella de aquella fama de fragilidad acuñada por las motos inglesas; sin embargo Triumph ha apostado por respetar al milímetro la arquitectura y el aspecto de ese motor de los setenta, a pesar de que, en los más veteranos, esas formas del pasado generan una temerosa desconfianza al recordar los tornillos sueltos, girando locos al son de las vibraciones, lo mismo que los churretes de aceite grabados sobre el aluminio pulido. De esa forma ha nacido la línea neoclásica

SM.- Si miramos un poco la historia reciente, en el arranque de la nueva etapa de Triumph, allá por los noventa, no aparecían estos modelos neoclásicos; sino que lo que se ofrecía era un producto totalmente nuevo, con motores totalmente nuevos; pero una vez pasada esa etapa en la que se diferenció lo que sería la marca a partir de entonces de lo que fue décadas atrás, echaron mano de lo que había sido su herencia y su historia, no hay por qué renegar de ella, y se volvió a dar vida a la familia Bonneville, por lo que había sido un nombre, un modelo emblemático, histórico y con mucho carisma. Algo que representa un verdadero éxito, tanto en España y Portugal, como en todo el mundo. De hecho es un sector que sigue creciendo.

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