Kawasaki Z 1000 - Dulce, Sólida y Compacta - 3ª Opinión

Escrito por Tomás, Santiago, Jesús y José Mª el . Publicado en Pruebasafondo

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Probador: Jesús Bonillo

Ficha Técnica: 1,73 m, 74 kg, 45 años

NivelAlumno aventajado de la Escuela Super7moto

La primera impresión que recibí fue la de estar delante de un transformer, la de una moto muy agresiva, pero que luego resulta que no lo es tanto. Al sentarme en ella me encontré llegando muy bien con los pies al suelo, a pesar de lo abultado del depósito. Eso sí, con poco espacio para desplazar los pies hacia atrás. El manillar lo sentí colocado un tanto hacia adelante para mi tamaño.

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Una moto redonda. Creo que con esta moto he aprendido lo que es un motor con bajos. La he notado en todo momento muy sentada sobre el asfalto. La sensación acelerando es la de un caza en un portaviones, y transmitiéndote que el tren delantero va continuamente pegado al suelo.

El primer toque del freno engaña y te hace pensar en cierta flojedad, pero en cuanto la maneta recorre esos milímetros, toma un tacto contundente con un efecto rotundo. Si a eso le añadimos que el tapizado del asiento desliza bastante, resulta que tienes que sujetarte bien en las frenadas.

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En curva: Sobre todo una sensación de un aplomo muy sólido en toda la curva, frenada, ápice y salida acelerando. A pesar de su aspecto tan robusto y compacto, la moto se siente muy ágil en los cambios de dirección.
Para el pasajero no hay asas, aunque la plaza era suficiente, y, por cierto, muy bien mimetizada por su tapizado verde.

Como novato, me hubiera gustado contar con dos o tres modos electrónicos de conducción para sentirme un poco más seguro en distintas condiciones; aunque después, sintiendo lo dulce que es la entrega de esta Z 1000, no lo vi tan necesario.

Conclusión
Pues creo que la puedo resumir en tres palabras: Una moto dulce, compacta y manejable.

 Jesús Bonillo