Motos clave: años 70

Escrito por Enrique Vera. Publicado en Reportajes

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Mientras que en Europa la sociedad avanzaba segura a toda velocidad, en España la década de los 70 nos trajo años inciertos, cambio de régimen, estreno de libertad, el final de una época y el despertar de otra. El mundo de la moto fue un fiel reflejo de la sociedad, en Europa se afianzaban los japoneses, se probaban nuevas tendencias y los fabricantes europeos daban lo mejor de si mismos, mientras que en España estábamos metidos en la burbuja proteccionista de la industria nacional, donde las motos japonesas estaban vetadas.

Aquí nos teníamos que conformar con nuestras motos españolas, humildes y sinceras, pero necesitadas de evolución, y también de motos alemanas e italianas de alta gama, cuyos fabricantes encontraron en España un potente mercado sin la peligrosa competencia oriental. Finalmente esa ley proteccionista trajo el fin de nuestras marcas, incapaces de evolucionar el producto hacia el mercado abierto de la década siguiente. El convulso ambiente sindical del final de los 70 no hizo más que empujar nuestra industria hacia el abismo. Pero hasta entonces ya habíamos descubierto muchas cosas, los campeonatos del mundo, el motocross, el trial, el todo terreno, los ciclomotores y los circuitos urbanos, las concentraciones y los grandes viajes. La libertad iba también llegando al mundo de la moto.


Vespino
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Hasta el final de la década de los 60 los ciclomotores habían sido poco más que bicicletas con un pequeño, sucio y ruidoso motor, llenas de cables y alambres. Endebles y esqueléticas, difícilmente se les podía considerar motos. La aparición del Vespino fue toda una revolución en el universo de las motos pequeñas, con gran parte de técnica automovilística heredada de sus hermanas las Vespas, y curiosamente con un diseño y fabricación 100% español, otro logro desconocido. Manillar carenado, chasis esbelto, motor oculto, con refrigeración forzada y admisión por válvula rotativa, transmisión por variador dentro del basculante monobrazo. Su aspecto moderno y compacto dejó antigua a toda su competencia, que apenas pudo hacerle sombra con la Mobylette y muchos años después con la Derbi Variant, ambas de concepto más tradicional. El dominio del Vespino se extendió durante nada menos que 3 décadas con muy pocas variaciones, motorizando a 2 generaciones de estudiantes y trabajadores, siendo el puente hasta los scooters modernos, que adoptaron gran parte de sus características.

Yamaha XT500
yamaha xt500 1976
En 1976 Yamaha tuvo una idea genial. Incorporó un moderno motor monocilíndrico 4 tiempos de 500 centímetros cúbicos en el chasis de una moto de campo. Todo ello con la típica eficacia y funcionalidad japonesa. Así dio inicio a la categoría de motos trail, capaces de ir igual de bien por carretera como fuera de ella. Ya no habría que elegir entre las deportivas, gastonas y poco fiables motos de campo de 2 tiempos o las pesadas, torpes y potentes motos de carretera. Una sola moto servía para todo, moderna, ligera, económica y fiable. Su motor no era especialmente potente, pero se podía aprovechar totalmente gracias a su par a bajas vueltas, a su ligereza, a su gran manejabilidad y a sus suaves suspensiones, que la hacían volar por carreteras bacheadas de montaña. Para miles de usuarios el horizonte se amplió mucho más allá del asfalto y un universo de aventura apareció también en el día a día, aunque a España solo entraron pocas unidades a través de los puertos francos de Canarias, Ceuta o Melilla. Con ella llegó el auge de los raids en el desierto, y popularizó los largos viajes en moto por otros continentes. El éxito de esta moto, sus sucesoras y su tardía competencia Honda XL, Suzuki DR y Kawasaki KLR afianzó la categoría trail, que pervive con salud excelente en nuestros días.

Puch Minicross Súper
Puch MinicrossMediados de los 70, miles de jóvenes en España quieren montar en moto, pero el mercado ofrece modelos anticuados y poco atractivos. Hasta que apareció la Puch Minicross Súper, toda una réplica a escala de las deseadas motos de campo de gran cilindrada. Línea espectacular, chasis de doble cuna, cilindro con grandes aletas, escape por arriba, largas suspensiones, guardabarros elevados y manillar con barra central. El rabioso color amarillo con líneas negras terminó por quitarle el sueño a muchos adolescentes ávidos de sensaciones. Con ella se podía sentir lo que era una auténtica moto de cross, ya se podía volar sin temor a romperla al aterrizar, sus prestaciones eran considerables y sus habituales preparaciones hacían de estas motos pequeños y ruidosos cohetes. La Puch Minicross, su sucesora Condor y las posteriores Derbi Yumbo y Rieju Marathon fueron la base donde se curtió toda una generación de futuros motoristas, y su recuerdo ocupa un lugar especial, su primer amor de dos ruedas.

BMW R100RS
BMW R 100RS
El carenado integral era un importante componente usado en las carreras desde hacía varias décadas, pero extrañamente nunca se había montado de serie en una moto hasta que en 1976 BMW lo incorporó en su R100RS, curiosamente una moto poco deportiva, que la elevó a la cúspide de las motos de turismo. No era la moto más rápida del mercado, pero gracias al carenado era la que podía mantener velocidades más altas. El piloto ya no estaba encima sino dentro de la moto, ya no era necesario luchar contra el viento, el soberbio carenado era una especie de cabina que mejoraba las prestaciones, lo aislaba del exterior y lo protegía de las inclemencias atmosféricas. La moto lucía como venida del futuro, y junto a su gran comodidad, la potencia de su motor bóxer, su transmisión por cardán, sus novedosas llantas de aleación ligera y su noble chasis inspirado en el de las Norton Manx de los 50, permitía recorrer largas distancias velozmente y sin cansancio. Todas las posteriores motos del estilo sport turismo beben de su legado.


Vespa PX
VespaPX
La Vespa nació a mediados de los años 40 para transportar a una Europa empobrecida. Su chasis abierto, motor carenado, suspensiones monobrazo y ruedas de pequeño diámetro ofrecían soluciones prácticas de movilidad, casi un automóvil de 2 ruedas. A finales de los 70, cuando el concepto parecía agotado y que los scooters eran ya recuerdos del pasado, apareció el modelo PX o Nuova Linea, que dejó irremediablemente atrás a su competidora Lambretta. Aunque sus características técnicas apenas cambiaron, fue mejorada en todos sus elementos, el nuevo estilo supo conservar la esencia clásica y la situó definitivamente como una moto moderna, convirtiéndola en un icono que ha llegado en producción casi hasta nuestros días. La potencia de su motor de 200 centímetros cúbicos, su comodidad, capacidad de carga, eficacia en su servicio, simplicidad y legendaria fiabilidad hicieron que sus límites no se quedaran solo en la ciudad, permitiendo hacer turismo y hasta preparaciones deportivas. Un antecesor muy lejano de las actuales maxitrails, tremendamente corregidas y aumentadas. A pesar de que la técnica de la Vespa está muy alejada de la clásica de las motos, su legión de seguidores mantienen más viva que nunca a esta pequeña gran moto.


Bultaco Frontera MK11
Bultaco Frontera
La década de los 70 supuso la explosión de las motos de campo tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, los modelos se desligaron de sus hermanas de carretera, especializándose en cada una de sus disciplinas. Y en nuestro país, casi sin saberlo, disfrutábamos de motos de primer nivel mundial. La industria española encontró un terreno donde desarrollarse con poca inversión, donde la inmovilidad técnica no era tan evidente, mejorando sus modelos sobre la misma base de muchos años atrás. Al final de la década pudimos disfrutar del canto del cisne de las motos españolas de fuera de carretera. Las últimas versiones de las Bultaco Frontera, Montesa Enduro u Ossa Enduro fueron motos extraordinarias, modelos de competición al alcance de cualquiera, potentes motores monocilíndricos 2 tiempos, chasis muy especializados y suspensiones de largo recorrido. Su depurada técnica, calidad, estética deportiva y prestaciones las hicieron muy apreciadas en muchos mercados, especialmente en EEUU, a donde se exportaron muchos miles de unidades. Con ellas se podía salir al campo con los amigos y participar en una competición internacional de todo terreno con exactamente la misma moto. De todas ellas la más icónica quizás fuera la Bultaco Frontera MK11, el acto final de la mítica y recordada marca española.