Ducati Panigale 899: ¿La Deportiva Racional? - ¡Un Chasis partido en tres!

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¡Un Chasis partido por tres!

Una tarde estaba haciendo tiempo dentro del taller de nuestros amigos de Castro Maroto mientras quedaba libre su banco de potencia para hacer sobre otra moto una más de nuestras pruebas. Merodeaba con la mirada entre motos desmontadas y ruedas sueltas sobre las que reposaban algunas fibras de carenados, la deslizaba sobre amortiguadores solitarios tumbados junto a horquillas en pleno proceso de mejora, y de repente, me sentí sobrecogido por una imagen.
Una silueta, partida en apariencia, se recortaba contra uno de los rincones del local. Se trataba de un tren delantero completo, con su pipa de dirección unida a las tijas, en lo que parecía un trozo de chasis.

-¡Buf. Vaya leche se ha dado este tío! ¡Ha partido la moto en dos!
César dejó caer una de sus discretas sonrisas, provocada por mi ignorancia en este caso.
-Mira: Ahí detrás tienes otro trozo.
Señaló hacia un apartado junto al banco de potencia. Efectivamente, allí yacía la rueda trasera unida a un basculante monobrazo y a un cantilever lateral.
-¡Qué horror! – Es lo que me cupo exclamar. Hasta que César, dejando sobre el banco de trabajo la llave fija que sostenía, me reveló casi riendo:
-Que no, ¡hombre!, que es una Panigale a la que le estamos haciendo el motor para correr.

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Ciertamente, el hecho de que el motor forme parte del chasis o que sea, incluso, el propio chasis plantea un particular interrogante. Recuerdo cómo alguien muy próximo a Carlos Checa me comentaba, una hora antes de realizar su macro entrevista que cómo es posible que un elemento de altísima precisión, sin tolerancias ni la más mínima holgura, como es un motor funcione sometido a las torsiones y extensiones que sufre un chasis. Los pistones, y otras muchas piezas, decía, trabajan con unos ajustes de milésimas, casi vistas al microscopio, y no entiendo cómo pueden trabajar sin fallos.
Un par de meses más tarde, coincidí con Pablo Silván, máximo responsable de Ducati en España, y le trasladé el interrogante. Él mismo me dio la respuesta:

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Las detonaciones de cada pistón, sobre todo, y la frenética rotación de otras muchas piezas vitales, algunas, como el cigüeñal, normalmente pesadas, someten el motor a unas fuerzas de una magnitud tal que hacen despreciable el posible efecto de torsión que su función de chasis pueda ejercer sobre la precisión de su mecánica.

Una vez despejada esta interrogante, podemos decir que el comportamiento de la parte ciclo de esta Panigale 899 en los virajes más rápidos de Motorland, como el 3 o el 13, es de una precisión milimétrica: Tú ves una moneda a 140 por hora sobre el asfalto de una curva rápida y, si quieres, basta con apuntar con la intención hacia ella para que la pases por encima.
Por otro lado, el aplomo al paso por esos virajes largos y de trazado escondido, como el 10 o el 16 de Motorland, da una confianza como para acostarte sobre la curva y hacer su trazada con las ruedas de la Panigale 899 clavadas sobre un raíl.

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