S.O.S Clásicas de Zamora

Escrito por Tomás Pérez el .

Una de las joyas recientemente establecidas en el mundo de las clásicas, una cita que todos los amantes de este rancio género esperan ya con ilusión desde hace tres años se halla en estos días a mismo borde de su suspensión (Sigue Leyendo).

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El año pasado, allá por el mes de septiembre, sufrí uno de los últimos dejá vu más claro y prolongado de los últimos tiempos, que, por unas razones u otras, son bastantes.

Me había acercado hasta la bella ciudad de Zamora para verme nada más llegar acodado sobre una bala de paja y asomado a un escenario de otro tiempo. Un escenario con todos los ingredientes, sin la falta de un solo detalle. Tan real y tan calcado era a los de antaño que por un momento sentí a la espalda la presencia de mi Ossa Copa, con su cilindro Phamtom de cuatro aletas y 4 trnasfers, con el carburador Bing de 40 que me obligó a montarle y también con su tubarro artesanal, forjado en Tarrasa y rematado en el extremo por aquel caño, pura estridencia escapando por sus 25 mm. Sí, la presentía… No, no, literalmente, la sentía con su Michelin PZ-4 delante y aquel slick PV-11 detrás y, por supuesto, con sus Marzocchi luciendo orgullosos su llamativo rojo bermellón. Sí, mi Ossa Copa con una placa oval para el dorsal sustituyendo al faro, con la espuma de su asiento rebajada y la aleta delantera, ligera y super racing, firmada por Speed Fiber.

Sí, me hallaba escuchando el tronar de las cuatro tiempos, surcando la cuadrícula de aquel polígono a las a fueras de Zamora, haciendo de teloneras para que después saliéramos a pista los quemados de las chicharras, con sus cilindros de agujeros y sin más silencioso que la resistencia de cada tímpano, a punto de reventar, alcanzado por el punzón de la partitura que interpretaban. Incluso sentí recorrer mi cuerpo por aquel nerviosismo de antaño, que ahora también siento de vez en cuando, y que deja el estómago ingrávido, los brazos con flojera y las piernas flotando sobre mis pasos: es el nerviosismo único y exclusivo que prepara todo el cuerpo para la concentración y la tensión que se necesita en la salida de una carrera.

Así es, estimado lector, fue un escenario en el que me encontré, y dentro del que viví, un fin de semana de hace ahora casi un año y que creo que quedó descrito al detalle en este reportaje literario que un servidor publicó en su día. Un reportaje que pienso se debe de leer para valorar en toda su dimensión la situación que se ha planteado a día de hoy y que se describe a continuación en este editorial:
Ahora que se acerca de nuevo la fecha, que la tenemos ya prácticamente encima, mis amigos de AMZ (una amistad que surgió y se forjó desde aquel mismo día del año pasado) me acaban de dar casi la peor de las noticias.

Antonio Norton ManxAntonio Norton Manx BISLa AMZ (Asociación Motociclista Zamorana) acaba de difundir un comunicado entro todos los participantes de esta próxima edición 2015 de su fantástica exhibición de motos clásicas, notificándoles que a menos de un mes de la fecha prevista (5 y 6 de septiembre) la celebración del evento es inviable, con muchas probabilidades de que no se lleve a cabo, principalmente por dos razones; a saber:

El Vil metal
Tras las últimas elecciones, se ha vivido un cambio de gobierno en el ayuntamiento de Zamora y, paradojas de la historia política, tras varias legislaturas seguidas con un alcalde del PP, ahora es IU quien sienta a uno de sus representantes en el sillón presidencial de esa casa consistorial. Con lo que ha resultado que Zamora es el único ayuntamiento del país gobernado por esta formación de izquierdas.

Esta circunstancia no tendría ninguna particularidad, y el tinte izquierdas o derechas, liberal o conservador, no tendría por qué afectar, en principio, al partido en el que nos integramos tanto los amigos de AMZ, como los que hacemos Super7, lo mismo que nuestros lectores. Me estoy refiriendo a nuestro partido: el Partido Motorista. Y tampoco, en consecuencia, tendría por qué afectar de una forma directa al evento que organizan los apasionados y abnegados integrantes de AMZ (Asociación Motociclista Zamorana) y que tanto esfuerzo, sudor y quebraderos de cabeza les ha costado consolidar tras sus dos primeras ediciones de impecable ejecución y lujoso remate. Sin embargo, el programa del nuevo gobierno municipal contempla, principalmente, un severo recorte en las partidas presupuestarias, y esta circunstancia, venga de la izquierda o de la derecha, ha afectado de pleno a la exhibición de clásicas preparada para este año.

El ayuntamiento contribuyó el año pasado con los permisos, el vallado, un generador y otras coberturas importantes, como un WC químico, que facilitaron la celebración del evento. Para este año, el nuevo ayuntamiento ha respondido a las peticiones de la AMZ (Asociación Motociclista Zamorana) diciendo que en lugar de algo vital como los WC químicos, les ceden el vallado, una carretilla 4x4 y el toro con telescópica. Por otro lado, me consta que cuando se les ha hablado, por ejemplo, de una gentileza tan sencilla, que ya ofrecían, como la de dar de comer a los participantes, que hacen un esfuerzo humano y económico que sólo ellos son capaces de valorar, tomando el riesgo, además de sufrir cualquier percance, con la avería que eso supondría para su vida familiar, económica y laboral, el Ayuntamiento de Zamora ha respondido con el argumento de que no están dispuestos a pagar ni comilonas ni grandes cenas de nadie. La cena ha sido, en otras ediciones, un bocata caliente que un bar cercano hizo para los pilotos y voluntarios, un desayuno a base de una chocolatada para los mismos que suele regalar una churrería y la comilona fue un arroz a la zamorana, del que ha sobrado en las ocasiones tanto como para entregarlo al asilo de las monjas de Zamora y que sea su cena de ese mismo día.
La cuestión es que, indagando y calculando –y este apunte es cosecha exclusiva de quien firma este editorial- no se trata de ninguna millonada, ya que la cifra ronda - insisto: según lo que hemos podido saber- tan sólo los cuatro mil euros.

Impedimento logístico
Efectivamente, se trata de la segunda razón, y la imponen algunos propietarios de los negocios establecidos en el polígono industrial, sede hasta hoy de esta exhibición de clásicas de Zamora. Ahora, este año, se ven muy afectados, según manifiestan algunos, por no disponer del camino absolutamente expedito, a cualquier hora, hasta la entrada de su local, todo ello durante dos jornadas de fin de semana en las que el lector podrá imaginar la actividad que puede desarrollarse dentro de aquel recinto empresarial.

Clásicas de ZamoraDSC06655Conclusión
Es muy posible que tanto la administración como el sector empresarial de la capital zamorana no se hayan puesto a valorar la verdadera repercusión que tiene para su ciudad un evento con el empaque y la categoría que la exhibición de motos clásicas, organizada por la AMZ, ha alcanzado en tan poco tiempo. En primer lugar, llevando el nombre de la ciudad hasta cualquier rincón del país, proyectando la imagen de una capital dinámica y activa, lejos de ese retablo rígido y decimonónico que para muchos representa casi cualquier ciudad de la antigua Castilla. Una repercusión que llega a ser internacional, no sólo por ésta, sino también por otras actividades de la AMZ (Asociación Zamorana de Motociclismo), como es su fastuosa gala anual. Y en cuanto a lo económico se refiere, sólo un apunte para los contables, tanto de esa administración, como de cada empresa; sí, de todas las empresas, porque a unas les afectará de una forma directa e inmediata y a otras poco a poco y de una manera refleja, que cada buen empresario sabrá bien divisar y valorar en su momento. Así es, sirva como referencia el dato de que durante le reciente edición de las carreras de La Bañeza, se han generado unos beneficios para la población que rondan los dos millones de euros, y eso teniendo en cuenta que las infraestructuras de la población leonesa se vieron todas completamente desbordadas por la avalancha de público recibida, con lo que hay que entender que esos dos millones representan el límite absoluto de La Bañeza como núcleo urbano, un límite que sin duda, en una capital de provincia como Zamora, está muy por encima.

Por último, puedo asegurar al lector que si en algo se queda atrás el evento de las Clásicas de Zamora con respecto a sus vecinos leoneses es tan sólo en antigüedad y tradición, porque en los aspectos organizativos, como la elección del escenario, en la acotación del trazado para su seguridad, en la disposición y organización de los boxes, en el estricto cumplimiento del horario y en el número y eficiencia de los comisarios de pista y asistentes en general está, como mínimo, a la altura de las carreras urbanas más antiguas de España; y en el trato a los pilotos, mecánicos y demás participantes, un punto por encima, sin que, por favor, se molesten los organizadores de La Bañeza, que cuidan, cómo no, de maravilla a sus pilotos, pero es que el mimo, el primor y el cariño que dispensan desde el primero hasta el último de los miembros de la AMZ (Asociación Zamorana de Motociclismo) a todo aquel que, de una forma u otra, participa en su evento es verdaderamente sobresaliente.
Necesitamos que se celebre esa exhibición de motos clásicas de Zamora, no podemos perderla, ni los motoristas, ni los amantes de las clásicas, ni, sobre todo, la Cultura de la Moto, todavía tan embrionaria en nuestro país.

Para concluir –ahora sí- no podíamos dejar de publicar la lista de los patrocinadores que continúan dando su apoyo en 2015 a esta magnífica exhibición de Motos Clásicas. Son los siguientes:
Caja Rural, Adarsa Mercedes, Diputación Provincial de Zamora, Bodegas Ramón Ramos, Chapistería Landa, Gimnasio Fitness 45 y 2 Ruedas Yamaha.

¿Es que no hay cuatro mil euros para Zamora?
Habrá que rogar bajo la estatua Viriato, sita en el centro de la ciudad. Habrá que implorar a aquel carácter luchador del héroe local.

Tomás Pérez

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