Argentina 2015: Dolo et Bona Fide

Escrito por Tomás Pérez el .

Una perspectiva que invita al aficionado a examinar con detalle y desde diferentes perspectivas los futuros lances de carrera que vamos a vivir, y que, tal y como van evolucionando las motos, los pilotos y la competición, prometen ser inéditos y desde luego emocionantes hasta hacer levantar a los espectadores de sus sillones. Se trata del análisis y el juicio particular de uno de los miembros de Super7moto.com -y no necesariamente los de todo el equipo de redactores- sobre el encontronazo entre Márquez y Rossi en Argentina (Sigue Leyendo).

291435 3b544bb4 e6d0 11e4 a30f c66423242607

Ya se sabe que el romano es un pueblo sabio donde se busque, desde la Historia Antigua hasta la actualidad; sus descubrimientos y conocimientos contribuyeron a que la civilización tomase el rumbo que sigue en nuestros días, y su ordenamiento jurídico sirve, además, como base a los códigos legales que rigen prácticamente todas las sociedades occidentales, incluso conservando sus genuinas expresiones a lo largo de los siglos en su latín original. Tales son, por ejemplo, “Bona Fide” y “Dolo”.

marquez rossi plena batalla argentina 1429523353353Veamos: Bona Fide. Mar Márquez ha sido censurado a menudo, y sancionado con alguna reincidencia, por su ímpetu en ocasiones desmedido y por su ansia de ganar, a veces desorbitada, que lo ha sumido en esa ceguera provocadora de expuestos lances de carrera, cuando no de algunos desastres, saldándose con la peor partida, en la mayoría de las ocasiones, para los otros implicados. Tales son los episodios vividos con Lorenzo en su primer Jerez de MotoGP (última vuelta, última curva y 20 años: un cóctel explosivo donde los haya), con Pedrosa y su cable, sin olvidar el más reciente en Qatar, destrozando los latiguillos de freno al pobre Bautista. Sí, un piloto fogoso, vehemente y en alguna ocasión incluso peligroso, sí, pero un muchacho del que no se puede decir, al menos hasta la fecha, que actúe con oscuras intenciones. En definitiva: Marc Márquez es un piloto de Bona Fide.

Dolo. ¿Es necesario explicar cuál es la genuina valoración que hacen los italianos de la honorabilidad en la lucha deportiva? Particularmente, en el mundo de los pilotos, basta retroceder en el tiempo para recordar a la Escuadra Azzurra al completo y nuestro 12+1: Todos contra Nieto; más adelante, Cadalora acechando a Sito Pons desde la misma salida de Misano y ,saltando en el tiempo, Capirossi, a la sazón, actual delegado de seguridad para los pilotos, con Tetsuya Harada para robarle el campeonato después de sacarlo a la grava, y también con su propio compañero de equipo, Marcelino Lucchi, cerrándolo contra el muro de Muguello hasta tirarlo en la salida, un acto vergonzoso que le valió la sanción por una carrera en un tiempo en el que no se sancionaba a nadie; después Melandri merodeando por la pista argentina a la espera de Alzamora para chafarle el campeonato, y Simoncelli con Pedrosa en Le Mans, una jugarreta que le costó a Dani una fractura de clavícula.

rossiEn todos los casos se puede reconocer el Dolo con mayor o menor claridad. Valentino Rossi es italiano, claro, pero tampoco consideremos su origen como una marca que lleva consigo la presunción de culpabilidad, no en absoluto. No se trata de eso, aunque bien es cierto que es tan italiano como el que más. En cualquier caso, The Doctor lleva una trayectoria lo suficientemente dilatada como para tomar de ella ejemplos de todos los tipos. De Rossi no se puede decir que sea un piloto particularmente sucio, o un piloto sucio simplemente, el hecho es que nunca ha sido sancionado; pero, la verdad sea dicha, tampoco se puede premiar su carrera imponiéndole la orla figurativa de “Caballero de honor de La Pista”. Sí, sus rivales saben que no es precisamente un caballero sobre el asfalto: Sus truhanadas, dignas del más listo, y también del más pícaro, han pasado inadvertidas para muchos aficionados, que han tomado cada escena comprometida que ha provocado como un lance de carrera del que, por supuesto, Rossi ha salido victorioso, o como mínimo bien librado. En el último gran premio de Argentina, a mi modesto entender, acabamos de vivir una de ellas. Expongámoslo:

ROSSI YAMAHACon Rossi no ocurren las cosas por mera casualidad: Ya nos hizo creer otra cosa –voluntariamente o no- a los más ingenuos durante las primeras temporadas de Moto GP, cuando se asomaba al muro (continúa haciéndolo) para ver la salida de 125, o de Moto3, dejándonos creer que se acercaba a los más jóvenes, a los principiantes, para interesarse por su evolución, cuando en realidad su atención daba, y da, la espalda a los chavales para fijarse en el margen que se da el juez para apagar los semáforos, el mismo que supuestamente se dará más tarde en su carrera, en la de MotoGP. En el famoso encontronazo con Sete al final de aquel gran premio de Jerez, la mayoría vio un lance de carrera en el que Rossi se tiró al hueco, a la desesperada en al última curva, para ganar la carrera in extremis. Pero otros lo entendimos de un modo diferente, poniéndonos en el papel del zorro más astuto, y sin demasiados escrúpulos, que vio en Sete y su Honda un perfecto peralte móvil para hacer el paso por curva imposible que se proponía. Años después, el propio Sete me lo confirmó con una simple caída de ojos cuando lo entrevisté.

Ya en tiempos de Márquez, la inmensa mayoría vio en el paso en volandas de Marc sobre la segunda variante de El Sacacorchos (Laguna Seca) cómo “El Niño” repetía la hazaña del mismo Rossi al adelantar a Stoner un par de temporadas atrás. Sin embargo, muy pocos analizaron la secuencia completa, observando cómo Márquez empezaba a rebasar al italiano por el exterior de la primera variante, la de izquierdas, y a punto de conseguirlo, Rossi ve la posición de Marc y abre su trayectoria innecesariamente hacia el exterior. Rossi no necesitaba irse tanto a su derecha para hacer el cambio de dirección y lanzarse por la pendiente más vertiginosa del Mundial, sin embargo, de ese modo desplazó a Márquez hasta cerrarle la puerta del Sacacorchos para que retenerle detrás. Al de Cervera no le quedó más remedio que pasar por la tierra en la bajada, de lo contrario, hubiera perdido la trayectoria en la parte alta para salirse completamente de la pista. Lo de Márquez fue antológico, desde luego, pero seguro que no lo concibió como el adelantamiento de leyenda que ha quedado escrito en la historia del motociclismo, sino como un improvisado recurso de emergencia, o como mínimo de contumaz valentía para mantenerse dentro de la pista tras el cerrojazo de Rossi. Dolo.

Marquez ditempel Rossi Race MotoGP Argentina 2015 610x400Y llegamos a la curva de Argentina que se ha hecho famosa en 2.015.

Bona Fide: Al final de la recta de atrás, Márquez desliza demasiado en la frenada, abre irremisiblemente la trayectoria y la puerta para que Rossi lo supere por dentro; pero la curva a derechas es muy larga y Marc se queda detrás, incluso retiene un punto su Honda para intentar ganar la partida por el interior, en una maniobra que estamos viendo repetida ya en muchas carreras de ahora. Cuando Márquez se mete, sólo lo hacer con la intención de pasar como sea, y no de invadir la trazada de Rossi ni mucho menos chocar con él, aunque esto último no le importe, si con ello consigue su fin. Bona Fide. En la toma que vimos en directo, parece que no hay espacio y que Marc se lanza contra la Yamaha del italiano. Sin embargo, recomiendo al lector que observe una toma cenital. Desde esa perspectiva las cosas se ven de otro modo. Sí, efectivamente hay espacio, poco, pero lo hay, cuando Márquez se lanza a por el interior siguiendo una trayectoria lógica, una vez que la ha corregido en la entrada de la curva; en cambio vemos cómo Rossi se abalanza sobre el interior, después de haberlo tocado en un punto anterior, forzado por el adelantamiento, y cierra el paso de Márquez, tal vez esperando que frenase. Ya hemos señalado que, con Rossi, las cosas no suceden por casualidad. Dolo. Marc no frena y se produce un encontronazo del que se desprende algo inédito hasta ahora: ¡Humo!

MarquezOKRossi sale delante con algo más de medio cuerpo de ventaja y Marc insiste, insiste, aguantando paralelo y detrás de la Yamaha, probablemente, sin seguir la actitud más racional, que le habría llevado a cortar y quedarse a rebufo. Bona Fide. Pero Rossi hace algo más: Al poner la moto vertical, con un gesto inverosímil, más rápido que un pestañeo, gira la cabeza para situar a Márquez y vuelve la mirada al frente, y en ese momento, muy sutilmente, abre unos centímetros su trayectoria al exterior, a su derecha, de un modo innecesario para abordar la curva siguiente, igual que hizo en Laguna Seca. Yo mismo creí en vivo que Márquez era el único y exclusivo responsable de su caída posterior. El detalle de Rossi se puede juzgar con mayor certeza observando cómo el paso por ese punto en vueltas anteriores se hace claramente más a la izquierda. Dolo. Dolo para Rossi, sí, aunque no buscase un desenlace tan desastroso para Márquez, del que el propio piloto de Honda calificó como un lance de carrera…, y añadió, además, que ya había aprendido para el futuro.

A mi modo de ver y hasta el momento, Dolo para Rossi y Bona Fide para Márquez, pero, ¿veremos a partir de Jerez el Dolo de Marc en la pista?

Tomás Pérez

Artículos relacionados