Hay dos tipos de motoristas...

Escrito por Tomás Pérez el .

Algunos hemos pensado durante años que tan sólo hay un tipo, y que los que no están es que tal vez aún les falte una etapa por cubrir, y que la frase únicamente es un tópico, un chascarrillo que circula en concentraciones, salidas de domingo y reuniones de bar; sin embargo... (Sigue Leyendo)

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La frase tópica que tanto hemos escuchado: Hay dos tipos de motoristas…
La verdad es que me ha costado mucho trabajo aplicar ese tópico a mí mismo, porque he tenido forzar la memoria para recordar el cómo y el cuándo de mi primera caída y comentarla en este editorial. Sí, tenía 9 años, y fue intentando hacer un salto de cross sobre una Vespino. Hace ya, por tanto, 46 años.
Aun así, a pesar de todo ese tiempo, y de tantas caídas que me resulta imposible contabilizarlas, sí es verdad que el tópico tiene su vigencia, su valor, dentro del amplio espectro de La Moto.
Una caída, quiero decir, una caída sin consecuencias graves para el motorista, tiene muy diferentes valoraciones, dependiendo del planeta de La Moto en el que se produzca.

concentracion-motera-islandia 21329Una caída, por ejemplo en el mundo custom, es tratada como todo un suceso, un verdadero acontecimiento, que hacer correr verdaderos ríos de tinta en sus foros. “Sí, ayer me caí cuando resbaló la moto al hacer una rotonda”, anuncia alguno al arrancar el hilo correspondiente, y a continuación una larga serie de comentarios la secundan mientras que el contador de visitas crece exponencialmente. “¿Pero estás bien, te has hecho algo?”. Le pregunta unos, y él responde: “No, no me he hecho nada, pero me he llevado un susto tremendo”, “Vale, recupérate”, rematan otros, y a continuación otros más empiezan a recordar aquel día en el que vivieron su propia experiencia, o incluso la de algún compañero que vio o le contaron, como un hito en su vida motociclista.
Pero, claro, un motorista custom se puede pasar la vida entera, con un millón de km. Sin sufrir una sola caída, porque ellos son los que menos riesgos toman.
En cambio, en el otro extremo, encontramos el mundo de los circuitos. Allí los arrastrotes y revolcones constituyen el pan nuestro de cada día y no transcurre una sola jornada sin que se registren 4, 5 o más de ellos, además de que lo más normal sea que con alguno de estos sucesos, la ambulancia tenga que salir pitando camino del hospital.
Las caídas son tan frecuentes en estas guerras de quemados que, cuando lo más importante que rueda por el suelo es el orgullo, se llega incluso a bromear con ello, con la caída. Las caídas son tan habituales en el mundo de los circuitos que han tomado incluso su palabra en el argot con forma de verbo: “He pillado esta mañana o Fulanito pilló ayer en la rápida”. Ni que decir tiene que un aficionado a las tandas libres, y más aun un piloto de competición, juegan siempre sobre la línea del límite, y eso, claro está, entraña el máximo riesgo.
Y si nos salimos del asfalto, ya para qué contar. Rara es la moto que no bese el suelo en algún momento durante el transcurso de un enduro, de hecho van completamente protegidas con accesorios para las manetas, el escape, el cárter, la bomba de agua o incluso el basculante; van casi acorazadas para poder alcanzar finalmente la meta.
Por consiguiente, si miramos de forma panorámica el espectro completo de La Moto, descubriremos que, efectivamente, hay dos clases de motoristas:
Los que se han caído y los que aún no lo han hecho.

Tomás Pérez

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