RAV Moto3 Cup: El que no corre es porque no quiere

Escrito por Tomás Pérez el .

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el piloto

 

 

 

 

 

Piloto: Tomás Pérez

Ficha Técnica: Altura: 1,91, Peso: 105 kg Edad: 56

Nivel: Subcampeón Categoría Twin Mac90 2012

 

 

 

 

 

  

IMPRESIONES EN PISTA

Ya contaba con la desventaja personal que traen consigo mi 1,91 y mis 105 kilos; pero no me cogía de nuevas porque ya tuve ocasión de hacer unas vueltas con la anterior versión de 160, con motivo de la presentación de la Copa Mini GP.

El Motor

Lo que sí es cierto es que en aquella toma de contacto, hace ahora un año, el motor de 160 acusaba, casi sin resuello, el peso que cargaba conmigo a la salida de cada viraje.

Para esta ocasión, en la pista de Villa Race (Villarejo de Salvanés-Madrid), el motor de cuarto de litro marcaría una diferencia determinante. Durante la primera tanda anduve complicándome la vida con el cambio. Hasta jugar incluso con tres marchas en cada vuelta. En la siguiente tanda descubrí que no sólo no tenía ningún sentido para intentar mantener la tracción, sino que además entrañaba una maniobra, con las piernas completamente plegadas, francamente complicada, sobre todo a la hora de reducir (cambio invertido, de carreras).
La cuestión es que el dos y medio se bastaba y se sobraba para mover mi masa, de más de un quintal, a lo largo de toda la vuelta con el cambio clavado en tercera, incluso para negociar la salida en subida de una curva con forma de auténtica cuña, un momento crítico en el que al abrir el gas a fondo, la RAV 250 me empujaba por aquel desnivel sin un solo titubeo, con una sólida determinación.

 MIK9955

Parte ciclo

Apenas hechos un par de giros, sientes que el aplomo y la solidez del chasis es realmente sorprendente. La parte más rápida de la vuelta a Villa Race obliga a un cambio de dirección en plena bajada. Una maniobra seca y directa, que forcé en varias ocasiones para hacerla más brusca y crítica, incluso, tirando el cuerpo de golpe al interior al mismo tiempo que marcaba un contramanillar casi violento. La respuesta del chasis que cabría esperar, cuando menos, pues sería la de cualquier torsión o flexión de su estructura, incluso un retorcimiento, acusando las fuerzas e inercias tan bestiales que tirarían de él. Bien, pues no hubo, o al menos no percibí, nada de eso. Lo mismo ocurrió con las suspensiones que, haciendo equipo con el bastidor, consiguieron que la RAV 250 se sintiera como una tabla por aquel paso tan comprometido, aquella verdadera encerrona que le preparé.