La Vespa 946 protagoniza una fiesta en la Sala MOMA 56 de Madrid

Escrito por Tomás Pérez el .

La nueva y exclusiva Vespa 946, engendrada en España (Pontedera), vistió sus mejores galas en la Sala Moma 56 de Madrid, para protagonizar una fiesta a la que asistieron, entre los medios generales y especializados, algunos de los actores más jóvenes y relevantes del panorama nacional (Sigue Leyendo).

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MOMA, difícilmente puede encontrarse un nombre relacionado con el arte moderno más extendido por todo el planeta. Un nombre perfecto para albergar una fiesta protagonizada por lo que Piaggio ha querido concebir, tal vez, como una obra de las bellas artes dentro de un mundo tan práctico y cotidiano, tan mercantil y tan cabal como pueda ser el sector del scooter.

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Anoche Super7moto no faltó a esta cita de Piaggio en un escenario con la mejor ambientación. Allí pudimos encontrarnos todos los medios especializados de la moto, incluidos lo más populares y televisivos, mezclados con figuras de los informativos de carácter general, como Carles Francino, de la cadena SER, mientras que actores y actrices, como Aure Sánchez, Wanda Obreke, Quim Gutiérrez, Bart Santana, Jorge Suquet, Laura Ledesma o Elena Martínez posaron sobre y junto a la nueva Vespa 946.

 

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Parece como si una de las míticas marcas americanas, sumergida en su historia casi ancestral y que ahora resurge en el ocaso de 2013, hubiera concibo una versión scooter de sus motos de leyenda. Una parte trasera que a un servidor le sugiere el final de otro antiguo scooter español, también a los modelos más antiguos de la propia marca, y un asiento espectacular, diríase que lo más llamativo de la moto, en forma de concha alargada.

Nuevo chasis, ABS, ASR (control de tracción), aluminio por doquier y la más refinada tecnología aplicada en este modelo fabircado a mano; pero lo que sin duda resalta en esta Vespa 946 son esos trazos sinuosos que parecen prolongar una silueta hacia atrás, como aquellas colas que remataban los coches americanos de finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Una obra escultórica que a buen seguro no pasaría inadvertida a los ojos de un crítico de arte, sobre la que no me cabe duda de que tendría algo que comentar..., y necesariamente positivo.

Tomás Pérez