Presentación Triumph Explorer 1200 por Antonio Maeso

Escrito por Antonio Maeso el .

 

Triumph Explorer 1200: Otra forma de entender la vida.

 

Triumph pone en escena una moto capaz de hacerlo prácticamente todo. Amigos, estamos cada vez más cerca de la moto diez. Veamos por qué.

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Los antecedentes están claros. Hay un segmento creciente de usuarios que buscan una moto que valga para viajar, pero que no sea un barco muchas veces a la deriva, que además sea divertida, válida para dos personas, fácil de llevar, con motor y par abundantes, y que además no tenga su ámbito de acción restringido a la capa asfáltica que cubre nuestro planeta.  Está claro que este tipo de motos nos gusta a todos, en mayor o menor medida, dejando aparte los gustos custom y de deportivos casi circunscritos, cada vez más, a los circuitos. Este segmento del que hablo, siempre ha tenido éxito; Transalp, Africa twin, Dominator, XT, en general trails que han id perfeccionándose con el tiempo hasta llegar a las archiconocidas GS1200 o más reciente Yamaha SuperTeneré.  Es la alemana, sin embargo, la que parece triunfar en las listas de ventas, y seguro que el motivo de que Triumph iniciara tamaño esfuerzo de diseño, materializado en esta Tiger Explorer.

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Alma inglesa

Qué finos van los motores de 4 cilindros japoneses...
Qué gran carácter y pegada tienen los bicilíndricos italianos, germanos, austriacos, americanos, y que gran equilibrio y perfección desarrollan los tricilíndricos de Triumph. Y es que los ingleses, si se caracterizan por algo, es por llevar siempre la contraria... ejem, quiero decir, hacer las cosas a su manera, y si los fabricantes eligen siempre entre dos y cuatro, pues ¿de cuántos cilindros podría una marca inglesa hacer sus motores? Fácil, ¿no?

Pues sí, ¡y qué gran idea!, diría yo. Cada vez que pruebo uno, me enamoro más de ellos.  Me gusta probar las “four”, me gusta (y tengo una para competir) las “bi”, pero al final del día, como dicen los “guiris” soy una persona que busca el equilibrio en la vida, y este se encuentra, a mi entender, y hablando de motores de moto, en el “tricilíndrico”.  A la Explorer le sienta, como no podía ser de otra manera muy bien.

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Inicios

Titubeantes. Para mí, que mido 1,70 m, al sentarme en la moto no me encontré a gusto en primera instancia;  Asiento ligeramente algo y manillar un pelín alejado. Los chicos de Triumph rápidamente me dan la solución: “Antonio, prueba esta que tiene puesto el asiento en la posición baja, ya que es ajustable, y sobre la distancia al manillar, espera a rodar con ella, te vas a sorprender” Dicho y hecho, el asiento, de las tres posiciones de altura que tiene, me va bien en su posición media si solo utilizara esta moto para carretera, pero en ciudad, mejor en la posición baja para un mayor control. Y sobre el manillar... solo hicieron falta unos metros para maravillarme con el excelente reparto de pesos y geometrías conseguidas en la Explorer, que hacen de ella una de las motos más fáciles de llevar de las que he tenido la suerte de probar, y sin duda alguna de su categoría.  Es sorprendente, y aún no sé dónde está el secreto, pero la moto se lleva con una facilidad inusitada para el peso en vacío de la moto.  Y creedme, es muy agradable, se conduce con mucha facilidad y los cambios de dirección son plenamente intuitivos y no requieren esfuerzos. Excelente. Enhorabuena a Triumph, por que en una moto de este peso es algo a destacar.

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Siguiendo con el chasis, todo son buenas maneras. La frenada no es especialmente destacable, pero ese comentario, viniendo de mí, que estoy, día sí día no, probando en circuito las mejores exquisiteces en frenos, no quiere más que decir que está en sintonía con lo mejor del mercado “de calle” de última generación, con un ABS que funciona muy bien y no es intrusivo. Hablando de alguien que toma la señal del mismo disco... el control de tracción; fantástico en esta moto. No lo notas en carretera, no tendría sentido más que en agua o pasos de cebra en ciudad, pero es que lo probé unos instantes en tierra, y es sobresaliente.  Lo es porque su forma de cortar es muy suave, sin brusquedades.  Lo es porque su capacidad de reacción es fabulosa, no dejando que la rueda derrape ni lo más mínimo en las peores de las situaciones, como era la tierra suelta donde lo probé. Gran trabajo hecho aquí.

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Siguiendo con los gadgets, la moto incorpora uno al que me he aficionado bastante en los coches de tanto viaje por autovía a los diferentes circuitos de España; el control de crucero. La verdad, no le veía la utilidad en una moto, pero me comentaron que el tipo de comprador medio de esta moto, en algunos países, hace largos viajes por carretera, razón por la que lo han introducido en la Explorer.  El funcionamiento es bueno, impecable salvo en dos detalles que no me terminaron de gustar.  El botón de conexión, que se encuentra en la piña derecha, está muy lejos del alcance del dedo en la posición normal sujetando el gas, por lo que obliga a mover la mano del mismo, lo que no es cómodo. Una vez movida, cuando la recuperas encima del gas, tienes que tener tacto de cirujano para no cerrarlo del todo, momento en el cual, por seguridad, el control cruise se desconecta.  Así que, así fue. Estuve conectando y desconectando sin llegar a poder disfrutarlo.  Sin duda, si comprara esta moto, situaría otro pulsador más cerca del puño y eliminaría el anulador que lleva cuando cierras completamente.   Claro que, por otro lado, cierra el gas con tanta suavidad por que utiliza un ride by wire que no lleva cables y que es de largo el más suave que he probado nunca, solo a la altura de la moto eléctrica que piloté en la final mundial del TTXGP en Albacete hace un año: mantequilla.

Tranquilo...  

Un puro placer. Eso es su conducción. Suave, con ese motor de terciopelo, lleno, perfecto. Quizás arriba no respira muy suelto, pero cuando llegues allí, vas demasiado rápido y fuera de la conducción que se debe hacer con esta moto.  La pantalla original cubre muy bien (hay otra entre la multitud de accesorios, destacando también el asiento confort), y en su cómodo puesto de conducción llevas ordenador de a bordo y suavidad por doquier.

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La prueba terminó en una zona de montaña (a la que no tuvo acceso el resto de la prensa mundial los días anteriores, recordad; “los últimos serán los primeros”) en los que la moto volvió a sorprenderme por su liviandad de marcha, insólita para el peso del vehículo. Motor eléctrico y chasis endiabladamente manejable, son  los dos highlights con los que me quedo de este nueva Triumph que viene a poner una maravillosa opción en el mundo de las maxitrail-tourer para este 2012. ¡Alegría, exploradores!


Antonio Maeso