MV Agusta Brutale Dragster 800

Escrito por Tomás Pérez el .

Otra espectacular creación de la marca más legendaria en las carreras. Un guiño estético en el recio rincón de las Muscle Bike con el tricilíndrico italiano (Sigue Leyendo).

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Hace muy poco explicábamos cómo MV Agusta vivió única y exclusivamente para la competición durante muchos años. Luego, en los setenta apareció La 750 América en una serie muy corta, como un modelo de culto; y también una casi inédita 750 GT. No fue hasta mediados de los noventa cuando apareció la primera F-4 750 en una serie más propia del mercado. Desde entonces, la marca de Varese ha ido ampliando su gama, primero al sector naked con toda la saga Brutale (675, 800 y 1090), al mismo tiempo que crecía la familia de motos desnudas, la gama F se ampliaba a las F3 con los dos tricilíndricos de la marca. La más reciente creación de los genios italianos que trabajan en su departamento de diseño había llevado a MV Agusta a entrar también en el mundo de las hipermotos con la sorprendente Rivale 800, de la que hemos publicado hace muy poco su prueba a fondo

Ahora, en la primavera de 2.014, la marca de Varese hace un guiño estético al particular segmento de las Muscle Bike o Macho Bike. Pero, ojo, La Brutale Dragster tan sólo guarda esa apariencia, tan sólo se trata de una incursión estética, porque el carácter y la genética es la misma de su hermana la Brutale 800 naked; es decir, suavidad, aplomo y sobre todo elasticidad.

Motor
Ya lo probamos en la Rivale, y sólo nos queda subrayar de nuevo esa sorprendente elasticidad que caracteriza a este tricilíndrico. Abajo ofrece los bajos de un bicilíndrico, con la misma cilindrada, pero con una entrega eléctrica, sin las trepidaciones genuinas de los dos pistones. A partir de ahí el empuje es gradual, progresivo, sin picos ni escalones, hasta que alcanza los regímenes más altos, donde el sonido de turbina se convierte en un verdadero aullido que lleva al tricilíndrico hasta su máxima potencia en las 11.600 rpm. más de mil revoluciones por encima de las naked tetracilíndricas.

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Chasis

La rigidez del chasis multitubular, más aún el de MV Agusta para su gama tricilíndrica, entraña una dificultad muy particular para los técnicos de los equipos de competición, que tienen que afinar muy mucho con los parámetros de geometría y suspensiones para dar con una cifra exacta, y nunca aproximada, porque sus ajustes son muy críticos. Pero eso es en el mundo de las carreras, el chasis de la Brutale pequeña cuenta con dos virtudes para el motorista de carretera.

La primera es el aplomo. Las Dragster ofrece un aplomo proverbial en el paso por curva, subrayado por su neumático de ¡doscientos!, que, dicho sea de paso no representa ninguna merma, ninguna en absoluta, para la prodigiosa agilidad que ofrece esta soberbia naked de sólo 167 kilos. Parece mentira que una moto tan ligera, tan corta, en definitiva, tan pequeña, pise con tanta firmeza sobre el asfalto.
La segunda cualidad de este chasis tan rígido es la precisión. Resulta milimétrica en la Dragster, basta con mirar, por ejemplo, a una moneda que se halle en medio de la trazada para pasar justo por encima de ella, por muy rápida que sea la curva.

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La Frenada

Se puede resumir de una forma muy descriptiva diciendo que la frenada de la Dragster está muy por encima de las prestaciones que ofrece su motor. El tacto de la maneta resulta leve y suave en el primer milímetro, para graduarlo, tan sólo acariciándola, en una conducción urbana, por ejemplo, regulado la marcha en medio del tráfico.
A partir de ese primer milímetro, la mordida de las pinzas se siente determinante, reteniendo la moto en escasos metros empleando un solo dedo en la frenada, por muy exigente que la necesitemos.

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El Sonido.
Son varias motos en una, o al menos dos. La sensación eléctrica que transmite, a modo de pequeña turbina, a bajas revoluciones, el sonido grave de la admisión mientras se siente ese tirón continuo y uniforme del régimen medio y, finalmente, el aullido transalpino que escapa por las tres trompetas laterales cuando el motor pasa de las ocho o nueve mil rpm y se va agudizando hasta más allá de las trece mil rpm, donde se sitúa el corte del encendido.
La Dragster resulta otra concertista más de la partitura mecánica que se compone en Varese.

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La Estética
No hay comentarios: Se comenta por sí sola. Tan sólo subrayar al lector que pocos fotógrafos –no sabría decir si alguno- serán capaces de captar todo el esplendor que irradia este modelo en vivo. Merece la pena contemplarla en directo.
Por otro lado, hay piezas de esta nueva Dragster que muestran hasta dónde alcanza el gusto y el refinamiento de MV Agusta por las Bellas Artes sobre dos ruedas. Dan ganas de desmontar el manillar y enmarcarlo para exhibirlo en cualquier galería, como una obra escultórica labrada sobre el aluminio.

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Tomás Pérez