Kawasaki Z250SL, la naked más deportiva de El Cuarto de Litro

Escrito por Tomás Pérez el .

Índice del artículo

Una naked sencilla de modestas pretensiones, en aparariencia, que sorprende desde el momento en el que estiras la primera marcha. (Sigue leyendo)

Z 250IMG 20150526 141240

Z 250IMG 20150526 141946 hdr

Probador: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 1,91m, 107 kg y 56 años

Nivel: Subcampeón Mac90 2012 categoría Twin, piloto del nacional de Raids 91 y 92, del Critérium AGV-SoloMoto 78 y 79; 4º y 2º en las 6 Horas Internacionales Vespa de Barcelona 1.979 y 1.980.

La sensación que transmite esta moto desde el primer momento de sentarte sobre ella es la de una deportiva. Es una naked, sí, pero una naked muy deportiva. El manillar corto, y casi plano, fijado abajo, casi a ras de la tija superior (me recordó al que monté en mi Ossa Copa 250 para hacer carreras), con lo que el tronco toma una postura agachada, buscando una precaria aerodinámica ante la ausencia de carrocería. La sensación del asiento, no llega a la de la goma adhesiva sobre la fibra de a una moto de competición, pero es firme, para afianzar mejor el cuerpo del piloto en esa conducción deportiva a la que invita esta Z 250.

Para remate, cuando soltamos el embrague subimos, y suryao la acción de subir, hasta el punto elevado don se fijan las estriberas, las piernas quedan replegadas y el kit de piloto naked queda compelto.

Z 250IMG 20150526 141200 001En Marcha
Se resume en tres adjetivos: Sólida, ligera y estrecha.
Desde el primer metro en movimiento se siente la firmeza y la rigidez de toda la parte ciclo, que, combinándolas con la esbeltez y una llamativa ligereza, que va más allá de la mera impresión de conducir una monocilíndrica subido en una de esas sofisticadas montain bike de descenso.

Desde el primer kilómetro tienes la sensación de ser capaz de hacer cualquier cosa con esta Z 250, lo mismo voltearla, tirándola sin contemplaciones en cada cambio de dirección que obliga una serie de eses enlazadas, como detenerla para marcarte un giro de 90 grados en un pestañeo, igual que vira un ovni en el espacio.

Con unas sensaciones así, es lógico que uno se anime desde el paso por la primera curva, y que salga a relucir el instinto de quemado en cada principiante. Lo cierto es que las suspensiones y el chasis de esta Z 250 responden muy por encima, incluso, de las primeras expectativas que abre el observarla en parado y al subirnos a ella. El apoyo de la Z 250 es soberbia desde el mismo momento en el que el giro para entrar en el viraje, y durante el paso por la curva en la máxima inclinación, y el aplomo al negociar los virajes más rápidos muestra la firmeza de una viga, a pesar de la extraordinaria ligereza de todo el conjunto. Podría pensarse, en principio, que un conjunto tan alto y estrecho pudiera mostrar cierto nerviosismo durante esos trances más rápidos, sin embargo, la dirección mantiene la trayectoria sin el más mínimo amago de oscilación.

Z 250IMG 20150526 141200 003La Frenada
Se muestra ni más ni menos que a la altura del resto del conjunto. Potente, contundente y rotunda, sí se le exige, con el detalle, además, de mostrar una progresividad muy dosificable, sobre todo en los primeros milímetros del recorrido de la maneta. Una cualidad muy apreciable, sin duda, desde el punto de vista del principiante.

En cuanto al trasero, cumple muy bien su función geométrica de mantener la moto lo más horizontal posible mientras que todo el peso y toda la inercia recaen sobre el tren delantero.

El Motor
Parece mentira lo cañero que puede resultar un dos y medio monocilíndrico a un individuo como el que firma este reportaje, acostumbrado a lidiar con motos
5 o 6 veces más potentes. Lo cierto es que el empuje de este cuarto de litro, con sus 33 CV a 11.000 rpm, resulta excitante, y parece haberse inspirado en la categoría Moto3 del Mundial de motociclismo. Un motor, por otra parte, muy lleno en bajos y en medios, con 22 Nm a 8.200 rpm, con ese tirón final que acompaña el sentido deportivo que toma toda la parte ciclo, haciendo de esta Z 250 un conjunto tan deportivo como uniforme.

En cuanto a las vibraciones, algo prácticamente inevitable con un solo pistón bajo el depósito, se reciben realmente pocas, y, como comento en otras ocasiones, son suficientes para sentir que el monocilíndrico que impulsa esta 250 está muy vivo.
Y sobre el consumo, en conjunción con la capacidad del depósito, brinda una autonomía variable, claro está y más aun en una moto que incita a apurar las marchas en una conducción deportiva, pero, en cualquier caso, sobrepasa los 210 km, y esto con un servidor encima, que como también repito en otras ocasiones, es como si fuéramos subidos dos.

Z 250IMG 20150526 141514 2Detalles
-Esa cierta radicalidad deportiva que muestra la pequeña de las zetas recorta en punta la plaza trasera para dejarla, prácticamente, como un espacio testimonial, tan sólo efectiva para el traslado muy cercano del eventual pasajero.

-Los espejos ofrecen una superficie suficientemente amplia, sin embargo su visibilidad se ve limitada por la escasa envergadura del manillar.

-El haz de luz que proyecta el faro es suficiente amplio e intenso para conducir con las prestaciones que ofrece el dos y medio monocilíndrico de esta zeta.

Conclusión
Con estas características, excuso decir al lector lo divertidísima que resulta la conducción de esta pequeña Kawa, que parece haber tomado como referencia a escala la Z Cup, campeonato monomarca y paralelo al FIM CEV Repsol que se corre con su hermana, la Z 800.

Precio

4.199€
Con ABS 4.599€

Tomás Pérez

Artículos relacionados