Hyosung GD 250 R: Es fácil ser joven y soñar con Moto3

Escrito por Tomás Pérez el .

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Estrenamos nuestra sección de Motos para Principiantes con esta novedosa Hyosusng. Una deportiva, con la estética más tentadora para los más jóvenes y también para los que no los son tanto, que sorprende con amplitud y una comodidad deportiva sobre un comportamiento de lo más noble. Una moto-escuela ideal a un precio de lo más competitivo que hemos hecho pasar por las manos de tres probadores distintos (Sigue Leyendo).

 Hyosung gd 250 R VirginiaDSC08540 

Las estriberas retrasadas y alzadas, sin avisadores y además regulables, los semimanillares cogidos a la altura de la tija y un carenado integral, recortado para dejar ver parte del chasis multitubular, triangulado y de sección redonda, robusto como el pilar de un puente. Al sentarte y cogerte al manillar, la posición no deja lugar a dudas y asume todo el compromiso para llevar a los más jóvenes directamente a soñar con el Mundial de Velocidad:

Se acaba de abrir la categoría de Moto3 dentro de las imaginaciones más juveniles…, sin ir más lejos, la de quien firma este mismo reportaje.

Hyosung GD 250 RPosando yo 

Probador: Tomás Pérez

Ficha Técnica: 1,91m, 107 kg y 56 años

Nivel: Subcampeón Mac90 2012 categoría Twin, piloto del nacional de Raids 91 y 92, del Critérium AGV-SoloMoto 78 y 79; 4º y 2º en las 6 Horas Internacionales Vespa de Barcelona 1.979 y 1.980. 

Evidentemente, el motor es discreto, recortado y asimilable para cualquier mano, que por muy inexperta que sea: No va a recibir ninguna sorpresa desagradable, por brusco que sea al soltar el embrague. Sin embargo, arriba, en el último tercio del cuenta revoluciones, ofrece un tirón muy agradable con sus nada despreciables 28 CV. Evidentemente, también, si has probado otras motos con potencia y prestaciones verdaderamente deportivas y esperas encontrar algo semejante, por la posición que brinda a su conductor esta Hyosung, has errado el tiro porque la GD 250 R no es tu moto.

Hyosung GD 250 R DetalleDSC08631Esta dos y medio, en cambio, resulta ideal como moto-escuela para coger la posición, interiorizar la postura y sobre todo ensayar todos y cada uno de los movimientos que exigen una conducción deportiva, todo ello llevado por una aceleración y una velocidad inofensivas en el puño de un aprendiz. Con ella, y con su hermana naked, Hyosung abre su nueva era desde que fue adquirida por la KR Motors.co, lo que explica las siglas KR exhibidas en distintas partes de la GD 250 R. La nueva firma decidió mantener en España el nombre de Hyosung simplemente por tratarse de una marca ya conocida.

Entre calles
En ciudad, la Hyosung GD 250 R lucha por el título de campeona de la estrechez al moverse entre los coches parados, con un radio de giro muy ágil, tratándose de una deportiva; algo que se agradece mucho también en las maniobras de garaje. Además, llegado un caso extremo, es muy fácil plegar los espejos y volverlos a extender para no quedar bloqueado en alguna trampa urbana.

Haciendo memoria y sin dejar los espejos, no recuerdo una deportiva, de la cilindrada que sea, que ofrezca una mejor visibilidad a través de los retrovisores. Incluso con un tipo tan corpulento, muestra un campo de visión suficientemente generoso, que tuve sobrada ocasión de emplear durante horas al impartir el curso de nuestra Escuela Super7moto.com, observando las evoluciones de los alumnos que fluían por la pista en mi grupo.
Pero no adelantemos acontecimientos y veamos cómo se desenvuelve esta Hyosung GD 250 R en escenarios mucho más comunes y cotidianos.

Hyosung GD 250 R DetalleDSC08624En la Circunvalación
Vayamos, por ejemplo, al anillo más concéntrico de circunvalación de Madrid, al más pequeño: la M-30 en su tramo a cielo abierto (Con mis disculpas para los foráneos de la capital, un tercio de ella va soterrado). Siempre respondo a los amigos y conocidos que me preguntan hasta dónde alcanza el radio de acción sin peligro –sin peligro por el ritmo del tráfico- de un scooter, o de una moto de 125 sin carné, que es justo hasta ahí, hasta la M-30, que obliga a un límite de 90 por hora, pero que, en la mayor parte del día, la gran masa de vehículos no sobrepasa pongamos que los 70.

Bien. Al acercarme por el carril de aceleración, observo un tráfico denso pero que fluye con soltura a esos setenta u ochenta por hora. Retengo la marcha a propósito, y ajusto mi velocidad a la de ese tráfico que ya veo abalanzarse sobre mí como un río de coches. Bajo a cuarta y abro todo el gas por el carril de incorporación. Llevo al máximo el motor y cambio a quinta instantáneamente, con el acelerador abierto al máximo en el instante siguiente y el motor rindiendo todo. Bien, hasta aquí es suficiente para subsistir en la vorágine de cuatro ruedas que se echa sobre mí. Los coches se quedan atrás para hacerme muy sencillo encontrar un espacio por el que filtrarme con esta estrecha asiática entre la manada.

La agilidad fuera de rango de esta dos y medio y la aceleración, siempre bajando una marcha para aprovechar mejor su par motor, es suficiente para circular con soltura y seguridad en un espacio comprometido como es esta circunvalación M-30 de Madrid.

codo rápido

En Tierra Hostil
Ya empleé este escenario la primera vez que hice la prueba de una moto con limitación para el carné A-2 a 47 CV. Pienso que es el trance más complicado de la Zona Centro, y uno de los más hostiles de la Península, para una moto de potencia limitada…, y para cualquier moto. Este tramo se encuentra en la M-40 de Madrid, comprendiendo desde la A-3 (autovía de Valencia) hasta la A-4 (autovía de Andalucía), en sentido Sur. Supongo que por una mera cuestión demográfica, circula por ese segmento todo tipo de fauna asilvestrada -por no decir directamente salvaje- montada sobre cuatro ruedas. Un tramo de la M-40 para cualquier motorista, subrayo: para cualquiera, por el que no debe de pasar abstraído en sus pensamientos. Además, de los individuos con coches de polígono en actitud beligerante, hay que tener presente a una considerable lista que no vamos a decir que marquen a sus respectivos colectivos, pero que sí es cierto que se repiten con una frecuencia más que llamativa. Furgonetas urgentísimas, taxistas de carrera larga, furgones que dejan en ridículo la velocidad de las ambulancias, feroces camiones, cortos y acorazados, que como tanquetas de asalto llevan su carga a todo gas camino de la escombrera y automovilistas, también, con prisa en general, muchas veces contagiada de una forma estúpida por la vorágine que empuja ese tramo; sin olvidarnos, por supuesto, de las figuras espectrales que de cuando en cuando cruzan imprevisiblemente la autovía en busca de su paraíso perdido en una nebulosa suspendida sobre un poblado chabolista.
Un escenario hostil como pocos.

Wayne Gardnerdesde fueraBien, pues allí, con la Hyosung GD 250 R, hay que estar especialmente atentos para aprovechar la justa potencia con la que contamos, escapando de las situaciones comprometidas que en un tramo así podemos prepararnos. Si andamos ligeros con el cambio, si somos capaces de bajar dos marchas en un abrir y cerrar de ojos, por ejemplo, de sexta a cuarta, y así poder aprovechar el empujón que ofrece el motor en la parte más alta del cuenta revoluciones, estaremos a salvo. Pero si, de otra manera, nos dormimos en sexta con un régimen bajo, o incluso medio, los 28 CV de la GD 250 R se quedarán cortos y sufriremos la falta de respeto, el desdén, que pone de relieve toda esa jungla descrita. Así pues, los que acaban de empezar, mejor, en cualquiera de los casos, que eviten trayectos como ése y que vayan cogiendo soltura en el manejo del cambio y, de paso, algo de intuición para presentir el siguiente movimiento de muchos de los conductores sobre cuatro ruedas.

Autovía
Colocando el trasero pegado al borde que se levanta para la segunda plaza, haciendo las veces de colín, lo cierto es que me encontré mucho más natural de lo que imaginaba, y pienso que, con una apropiada mentalización, se pueden hacer los kilómetros que nos separan de la montaña, o de cualquier escenario en el que disfrutar al máximo con esta Hyosung GD 250 R, sin pasar por un auténtico trago para nuestros riñones, nuestro cuello o incluso nuestras muñecas.

Por otro lado, los semimanillares tampoco es que vayan cogidos al eje delantero, con lo que dejan el tronco y los brazos con margen suficiente para conducir por ciudad, y también por autovía, sin tener que romperse la nuca para divisar con ángulo sobrado el panorama que tenemos en el frente. Todo esto, contándolo desde mi perspectiva del 1,91, para otros con una estatura más centrada en la media, sin duda que la posición sobre la GD 250 R le resultará más natural incluso.

credit ciaran broad 2Balagaro
Ya he explicado en las pruebas de motos más grandes (Sección "Pruebas a Fondo") en qué consiste este paso. Ballagaro es mi curva de pruebas particular, y la llamo así por su semejanza con ese paso tan crítico del circuito del TT, en la Isla de Man, salvando la enorme distancia, claro está, ya que mi amigo Antonio Maeso (El piloto español más rápido y con más participaciones en La Isla) pasaba por allí, en el momento de aplastarse la moto literalmente contra el asfalto, a unos 220 km/hora. La velocidad por mi particular Ballagaro es bastante más contenida, infinitamente más lenta, desde luego, pero este paso sirve perfectamente para hacer una primera prueba del chasis y las suspensiones de cualquier moto. Bien, pues me lancé con la Hyosung GD 250 R por esa bajada a derechas, y al llegar al punto en el que la pendiente cambia de sentido, que está justo en el ápice de la curva para iniciar la subida, la pequeña deportiva no se inmutó; por supuesto mantuvo la trayectoria sin desviarla ni un solo milímetro, pero además lo hizo si el más mínimo movimiento, sin la más pequeña ondulación. Perfecta, a una velocidad –la máxima a la que podía pasar por allí- que queda muy por debajo de las posibilidades que ofrece la parte ciclo que monta esta Hyosung GD 250 R. Y a todo esto, llevando la precarga trasera (único parámetro regulable de las dos suspensiones) más bien baja para mi peso; una regulación que no quise tocar en toda la prueba, digamos para sentirla en su forma más natural.

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