Las Vivencias de los World GP Bikes Legends

Escrito por Tomás Pérez el .

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kevin delante

Más que un reportaje, una composición literaria, como no podía ser de otro modo, tratándose de un evento cuajado de pasión, que describe las sensaciones, las impresiones y los sentimientos que se vivieron a los largo de los tres días que duraron los World GP Bikes Legends en Jerez (Sigue Leyendo). 

El Aullido de una Leyenda

El garaje temblaba con una aguda vibración por el eco de cada aullido enrabietado y la atmósfera se contaminaba al mismo tiempo con cada bocanada simultánea que lanzaba al aire el cuarteto de saxos que se escondían bajo la fibra de vidrio. Uno, dos tres, con una cadencia pausada como un compás de cuatro por cuatro. Unos, dos, tres, y cada golpe de gas parecía ir dibujando el óvalo de Daytona en la memoria de todos los que los escuchábamos, y cada chorro de humo, de humo azul, escopetado parecía garabatear la subida del Radillon en Spa, la ese de entrada al Motodrom de Hoickenheim. Aquella criatura amarilla había plantado su majestuosa figura en el umbral del box y miraba al ovni de soslayo, con el cierto desdén de una estrella inmortalizada en las páginas doradas de los libros de historia. La OW-48 R 500 de Kenny Roberts, con la espectacular combinación que forman el color yema vivo y las líneas negras, las continuas y las segmentadas, de Yamaha América. 

Vivencias LegendsDSC08763La moto de El Marciano era quien ponía la emoción en el box, con su entrada trasera abarrotada de apasionados devotos, agolpándose para ver las máquinas objeto de culto y cómo poco a poco, además, irían apareciendo cada uno de sus ídolos, admirados por sus gestas y venerados por su talento de mago y su arrojo de Super Héroe. La OW-48 R aullaba hasta romper algún tímpano tierno, habituado a la dulce melodía que interpretan muchos motores de hoy en día.

El Mago

Aquella Yamaha arañaba literalmente el aire con el agudo timbre de sus cuatro tabarros. Sin embargo y a pesar de tan llamativo reclamo, quien verdaderamente atraía la atención, y hacía brotar en mí una emoción crecida y amasada durante los años de mi primera madruez, era el personaje que tenía apenas a un metro de mí. Estático, impasible ante los aullidos de aquella criatura, y de otras de la misma naturaleza que empezaban a calentar sus entrañas; impasible, y dispuesto a la vez, ante uno y otro de los Vivencias LegendsDSC08797fanáticos que lograban traspasar el tupido filtro de la organización para acercarse y pedirle la foto, robarle la imagen posando junto a él, plantarle un bolígrafo en la mano y un papel delante, o el pecho de una camiseta puesta, cuando no, cómo no, el dichoso selfie de rigor. Inmutable, accedía de una forma automática a las peticiones de unos y otros, algunos, como no podía ser de otro modo, traspasando el límite de la paciencia de cualquiera que no fuese una estrella consagrada para siempre como una de las más brillantes en el firmamento del motociclismo. Su figura delgada, puesta en pie junto al colín de su Suzuki, con ese desgarbo suyo, de siempre tan natural. La mirada azul y pensativa, quisiera imaginar que reviviendo en silencio la excitación de antaño, la sangre caliente y el vértigo vividos una y otra vez en aquellos años. Sí, era el Mago de las Dos Ruedas, mi mago y creo que El Mago de todos los que le vimos correr.

Retiraron los calentadores de su máquina, la bajaron de los caballetes y aún con el motor parado, se encaramó a ella. El mecánico se colocó tras el colín y apoyó una mano sobre la fibra de vidrio. No había plataforma ni rodillo, ni motor eléctrico ni dispositivo alguno de arranque: Un empujón, El Mago puesto en pie sobre los estribos, su sentada de golpe y los cuatro escapes de la Suzuki RGV-500 que empiezan a destilar el humo azul de la competición, de la rabia del dos tiempos, regando la atmósfera a su paso con ese aroma, absolutamente embriagador, que me trasladó, a mí y a todos los vibrantes devotos, al instante en el tiempo hasta las temporadas de aquellas épicas batallas. El humo azul dejó su estela sobre el pit Lane hasta que le vi perderse por la curva Expo 92.
Señoras y señores: ¡Kevin Schwantz estaba otra vez en pista!

Schwantz Legends JerezDSC08820La emoción del momento fue demasiado para un tipo sensiblero, como el que firma, y confieso abiertamente que al menos una lágrima se me escapó mientras contemplaba la figura de El mago de las Dos Ruedas subida sobre su cabalgadura de siempre, exactamente con la misma pose, los mismos colores sobre un mono impoluto y el mismo casco con el que le vimos competir durante la última temporada. Y es que, ¡qué demonios!, me da exactamente igual confesarlo, porque de no haber reaccionado así, me hubiera planteado seriamente si no estaría imbuido directamente en el personaje que protagonizó “El Sexto sentido”. Y así fue cómo empecé a vivir estos primeros World GP Bikes Legends.

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