World GP Bike Legends: El evento de la Década

Escrito por Tomás Pérez el .

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¿Por qué ir a Jerez los próximos 19, 20 y 21 de Junio? Pensamos que la relevancia de un evento único como éste y los atractivos que encierra quedan expuestos de tal manera en este reportaje-editorial que lo más probable es que después de leerlo esa pregunta se transformará en una necesidad imperiosa: La de no perderse estos World GP Bike Legends
(Sigue Leyendo).

EL rumor del Mar de Tasmania se presentía al fondo de la recta como el clamor de un estadio lejano en una mañana austral que había amanecido con la tibieza húmeda, la propia de una isla, flotando en una atmósfera como el presagio de una apocalíptica tempestad. Y así fue como ocurrió, porque cuando el sol comenzaba a elevarse desde el Pacífico sobre esa calmada tibieza, una fiera agazapada tras el umbral de uno de los boxes la rasgó con un sonoro zarpazo. Luego, uno, otro; dos, tres: Aquellos primeros aullidos se escuchaban acompasados por una cadencia que parecía matemática, pero que sin embargo estaba dirigida por el vibrante corazón del mecánico que ordenaba cada giro de su muñeca. Era la primera bestia calentando sus entrañas cargadas de un genio temperamental como jamás ha vuelto a verse devorando las pistas con la fiereza de una criatura salvaje y hostil. Al momento, otro zarpazo desde otro box alterna con el primero, amasando el ambiente racing que los aficionados empiezan a caldear a lo largo de todo el trazado, desperezando sus músculos y sus sentidos, un tanto entumecidos por el verde que alfombra todo el contorno. Más aullidos suspendidos en el aire se unen a lo que empieza a sonar como una orquesta por la alternancia que toman, unos y otros, dentro de una secuencia entrecortada, que se empieza a extender, como una ola electrizante sobre la excitación de un público entregado: Gente que ha viajado desde todos los confines del Nuevo Mundo para vivir, con toda la pasión, una carrera que no olvidarán en su vida y de la que sin duda se seguirá hablando durante décadas.

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El realizador de televisión da paso a la cámara que ofrece un primer plano de la moto que acapara la atención y que recoge la ilusión y la euforia de la afición más austral. Y la lente del televisor transmite la perspectiva trasera de la moto, la que presumiblemente, en el anhelo de todos nuestros antípodas, será la única que contemplen todos sus rivales. Los cuatro escapes, dos abajo separados y dos arriba, hacinados en la fibra del colín, apuntan al espectador a través de la pantalla de su televisor y casi puede sentir en la cara el impacto de cada bocanada, lanzadas como escopetazos rabiosos contra la humedad marina. Desde el momento en el que aquellas máquinas endiabladas salieron a hacer su vuelta de reconocimiento, decenas de miles de corazones vibran al unísono para sentir una pasión tan arrebatada como el rugido salvaje de la manada que acaba de desplegar su formación sobre la parrilla de salida.

cinta-gardner-300x225El speaker grita, ganando altura con la estridencia de la megafonía, sobre el enjambre de agudos rugidos que forman los motores manteniendo su justo temple antes de la salida. Es la orquesta que formaban los dos tiempos de competición. Los motores de cuatro cilindros con agujeros en la categoría más grande de entonces: Los 500 centímetros cúbicos.

Finalmente, la voz del locutor es engullida por un estallido ensordecedor que extiende el delirio entre unos espectadores inmóviles, absortos con el vello erizado, mientras contemplan la salida de una jauría que no se ha vuelto a escuchar en los circuitos desde hace casi dos décadas.

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