Antonio Maeso Sénior: La Moto vivida como un sueño en la más modesta intimidad

Escrito por Tomás Pérez el .

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Antonio Gómez Bonillo, el padre de nuestro piloto con más participaciones en el TT, vivió una existencia con el corazón atrapado en un sueño: La Moto. Su pasión por las carreras, como espectador de una época histórica, su devoción a una marca, por su filosofía y su sonido, y su afán por coleccionar todos su modelos le perfilan como uno de los personajes más interesantes para hacer una entrevista en profundidad. Éste es nuestro sentido homenaje a un romántico soñador: Una entrañable conversación con Don Antonio Maeso (Sigue Leyendo).

A Maeso SeniorPortada

Hay diversas formas de vivir la pasión por la moto, unas en honor de multitudes, rodeadas de la fama y aclamadas por las grandes masas, y otras en silencio, en el más discreto anonimato de un taller, en la austera quietud de un garaje, o en el ermitaño retiro de un rincón agazapado entre los invernaderos del Sureste. Allí, en un rincón así precisamente, vivió el protagonista de este reportaje una soledad –no puedo decir si deseada o no, porque sencillamente no es de mi incumbencia- interrumpida tan sólo por las visitas, casi diarias, de su hijo a la nave contigua, y rodeada permanentemente de una silenciosa compañía que para algún director de cine hubiera sugerido el término “fantasmal”, pero que en la mente de un apasionado de La Moto hubiera hecho brotar otras palabras muy diferentes, palabras como “auténtico” o “puro”.

Las fotografías, la grabación, las notas y todo el material recopilado para este reportaje lo tomé una tarde de hace ya, por desgracia, demasiado tiempo. Este trabajo, entrañable, profundo y en muchos de sus pasajes también emotivo, tiene además una característica que, paradójicamente, lo ha hecho demasiado tardío. Sí, efectivamente, hay reportajes cuya fecha de caducidad no les espera ni a la vuelta de una semana, ni de un mes, ni siquiera de una docena de años; son reportajes imperecederos, cargados con un valor profundo que muchas veces guardan en su seno el espíritu de un amplio colectivo y que en ocasiones, también, llevan consigo la base de una cultura. El reportaje que hoy nos ocupa muestra, ni más ni menos, ambos valiosos conceptos:
El Espíritu y la base de la Cultura motociclista.
Bien. Esa característica, paradójicamente y como decía, la de imperecedero, el mero hecho de ser atemporal me llevó a la excesiva relajación, dejando este trabajo aparcado en el cajón que se cierra justo al lado del olvido. Crasso error: Una vez más lo urgente aparta lo importante de toda la atención y lo deja postergado indefinidamente en el tiempo; pero en esta ocasión, lamentablemente, sin que se le pueda poner remedio. Sí, porque se da la triste circunstancia de que el protagonista de esta historia nos dejó en este tiempo para siempre, y ya, sin él entre nosotros, entenderá el lector que no es lo mismo.
No me lo perdono.

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